INTRODUCCIÓN
Creo en que ahora no hay nada mejor que devolverse un poco. Con agalla, la habilidad que requiere el hábito y constancia tras el descanso, qué mejor que mirar alrededor. Un poco cada día no me queda corto. Es mi decisión, nada más. Ni más ni menos honesto, tampoco imprudente.
¿Qué es lo que quedó allá atrás? Tal vez dolor de muñeca; tengo obligaciones que hacer. Olvídate de todo un momento y solo fluye en constancia con el mundo. ¿Qué de corto solo en mirarse? ¿Qué mejor que estar en primera lista sin mucho más que una propuesta? Que debe sacrificarse constantemente.
¿Qué mejor que ser uno mismo? Repito términos y hay que seguir. No hay que intentar comprender todo, solo hay que seguir nuestra verdadera intención, enmarcada por la aceptación de manera normal.
Soltemos las cargas, dejemos detrás nuestras caras. Gesticula gozo; solo veo pudor, o algo más bello si se trata de algo o alguien humano, que sienta como yo, algo especialmente sereno, entregante y espeso como el aroma del rocío en el pasto. Sencillo, pero cambiante, y nosotros, mente y cuerpo, solo lo aceptamos.
Qué hermosa manera de pensar. Me falta esto cumplir. ¿Y no es acaso lo primero que me propuse? Debo ser más directo. ¿Estoy siendo más honesto conmigo mismo así? Quién sabe. Solo me propongo salir de cabeza a los pies, mostrando muestras gratis.
Nadie sabe mejor que uno mismo para estar con otros. Debe existir una más clara noción sobre aquellos a los cuales nos dirigimos para un acontecimiento propio, tal vez también es un término medio entre crítica y espacio personal; o sea, un conocido o camarada.
No siempre es la mejor alternativa recurrir con algo personal. Obviamente también son seres humanos, pero el tiempo les dará su secante: cortar esbozos, pronunciar nombres, acosar la salvajeza, pulir métodos e interpretar las menciones, alterando sin alterar lo alterado y desordenado que es este mundo.
La comprensión emocional también requiere acabar con un viejo yo, con falsas creencias, credenciales, títulos falsos, y aprender a ser propenso a perder de vez en cuando para volver a intentar siempre. Ese es el equilibrio. Es un tanto chistoso mencionarlo.
Cada vez cambia mi comprensión sobre aquel. En buena hora, me ha picado la tragedia de la realidad.
En cuanto a los conocidos o camaradas, también es que pueden estar familiarizados con lo de uno, pero, por interés y convivencia, a veces es mejor fluctuar, fallar sin hacer algo especialmente malo.
Cuán interesante es la marea o las olas salvajes. Los organizo, pero se me desmoronan.
En la arena, un niño insolente pierde su tiempo. En la arena, un niño insolente que pierde su tiempo seré un santo inocente. Pobre idiota.
Siempre nos puede coser la amabilidad si no hallamos orden y luz. Pero ¿qué son esos dos términos? Ya me olvidé de todo, pero no de vos.
¿Estaré siendo de verdad honesto? Quiero saber más de ti y de mí, por eso apunto y aprendo todo lo que me sea posible, como una meta con decisión y a poco.
En el caso de que me confundieran y hiciera de broma en una situación poco creíble, pero quien no me conoce lo afecte de manera que comience a asociar cosas cercanas pero falsas acerca de ello, ¿qué mejor manera de solucionarlo? ¿Estaré siendo honesto allí? ¿Es mejor alejarse?
Se me olvidó lo concerniente al comienzo.
TEXTO 1
Se me olvidó. Daré que solo... dado que solo no podré con esa cuestión, así que consultaré a personas. Seré más directo con mi trabajo a largo plazo, honesto, y seré visceral y abundante de mí mismo.
TEXTO 1 — MEDIO
Me volví a este lugar sin más que decir. Quiero aclararme que estoy demasiado flojo, pero, puesto enfrente mío, ya no solo hay un abismo.
En mis venturas clamo tu honor, abrazo con fervor mis deseos, destierro las cerezas, clavo fresas en mi jardín, a gusto propio de quien lo aprecia.
Me duele tener que cortar. No busco destruir, solo me destierro perder una bella planta para rebosar otra debido a la tierra.
No, es cambiante. Hay que nutrirla, pero también afecta el clima, que debe ser selecto. Nunca crecerá nada si solo se siguen caprichos.
Tengo dudas si este será un bello lugar, de su lugar. Solo lo decidirán los mortalizas, sus condiciones. Preparo dos sillones, prendo fogatas; a media sombra se tiende siempre intacta.
No siempre contamos con todas las herramientas, pero aseguramos que nuestro jardín esté hermoso y cuidado también. Tampoco se ven mucho las certezas. Creo que no son nativas. No brotarán, quedarán tendidas, no se acoplan.
Una persona dedicada, experimentada en la siembra, pero en menor cantidad las empuña, las trata con cuidado y orden científico. Pero poco, no nada; no soy un erudito de la ciencia.
A veces me adapto a mi jardín, a las costumbres de la tierra y culturas regionales, para no encontrar un excesivo esfuerzo infructífero.
Prudencia.
Es lo que desarrolla un artista de lo natural. Al ver tantas posibilidades, nos asombramos de nuestras certezas y, sobre todo, de lo desconocido, aquello difícil pero posible de algún modo.
A veces es mejor buscar, intentar todas las tardes después de regarlas y tomar el té ante las plantas.
Pero bien, cada jardín se acopla a uno mismo también, supurando verdes, agotando suministros de apariencia, manejando una variedad dura que es mantenerlo con vida.
TEXTO 2
Tengo una mirada fija en algo, sé qué es, tengo una meta y lo quiero expresar.
En la bruma se apresura mi soltura, la amargura se derrumba. En la cobertura, las hojas se limpian, quitan viejos desperdicios. En el techo, lo que no vemos, a poco ordenamos a la luz del sol; calienta mi semblante cual frazada.
Mis descontentos se aplazan momentáneamente, bello como una hermosa mañana, un lugar al cual siempre desearé recordar en la tormenta. Allí vivimos para siempre en un lugar feliz.
Mis ilusiones atraviesan los espejos, impactan, pero vos, en la llanura del césped verde, nos asemejamos. Ninguno más verde, estamos sobreexpuestos, pero del tacto y la lluvia, el rocío, su aroma me embriagan, palpitando lo primero, último, mi único vicio está en sumergirme en el aire, siempre allí, siempre.
Pero la noche se avecina. Prioridades, sonámbulo; aun así, les regreso brevemente contra sombras. Ilusiones atravieso paredes, afuera estoy, solo veo brillar constelaciones, un mar de preguntas, y el noctámbulo crece, el brillo crece, controlado, serena, espera.
Despierto, descanso; allí vuelvo a dormir. No incomoda el mismo pasto, el mismo jardín. Solo quiero estar allí, sosteniendo con derecho la directriz pura del dolor naciente, supurando las creces, deteniéndome allí, solvetando días, contemplando de luna.
No tengo ninguna duda más real que quien se asoma allí frente a un filtro granulado. Atravesamos amarillas caladas, caídas, alimento de la flor etérea; cansado no, libre y sin aprietos, formo un vínculo ante la brisa testigo apaciguante.
CONTINUACIÓN
Me gesto desgano, sucumbo mano tras mano, disloco mis hombros en la tierra verde oscura, oculta mi vista tras el tacto. Blanquecino aroma, mente filtrada y pura, me transmite gozo, alegría en las estrellas.
Vuelo casi sin ropa, helado, poco común pasatiempo muerto. Te recurro en mi vida lenta; entre los brillos tiendo a alcanzar la luz, mi visión adaptada al vivo recuerdo del ambiente.
Sumergido entre la inagotable capacidad del hombre, murmullos de ciénagas abiertas, crecemos, desolamos, cruzamos campos enteros, soñamos juntos entre el sentido, conexión fortuita del espacio eterno, mi ayuno, mi entierro en vos.
Cada día exploramos el mundo entero de noche. ¿Qué nos trajo aquí? Nadie lo preestableció, quedamos o no.
Quedamos en un lugar tan de ambos, naturaleza y gozo, más allá del frío, de la picazón, o nos volvemos adentro, cómodos pero apagados aún.
¿Qué es lo que inconscientemente nos movió allí?
Volvemos juntos a las estrellas; entre enredaderas y flores me aprieto con el brillo de la luna. De la nada me arrepiento. De nada me arrepiento.
En aire me convierto, sometido sin ocultar nada, sometido a mis deseos, versando al sueldo, cobrando, ganando, ni más ni menos, muerto.
No tengo vida como lo que pide ni se arrepiente, solo canciones en el silencio de ambos.
2x2
Tengo cuatro claveles para ti. Cuatro apasionantes recesos, olvido ir las amenazas ajenas, mi clavo de olor.
Profética narrativa, marcada de mi hedor, amarilla estratega, manejando el dolor, instrumental silencio, calmando angustia. Dulce soltura, atravesando dudas en la imagen propia.
Duele, pero me aseguraré de que todas sean para ti. Mañanas de gozo busco traerte, callejas vistamos, todas tuyas, el polvo también, nada se pierde, nos cruzamos en algún lugar, nos chocamos, fortuitamente expresamos.
La aventura normal, no encontramos ningún supuesto en las nubes, nos sostenemos y fijamos en el otro a la par, tuyo y mío, nos juntamos con la misma acera. De repente me estás mirando como el sol, me aparto ardiendo, cegado de allí, aunque me sofocas; luego me hidrato en cálida espuma. Deshacerse es lo de menos, el brillo me consume.
Soy un superhombre frente a la luz de la vida. Mi vida no está en juego, estoy derritiéndome. Seguramente en ti se nota algo diferente; sigues resplandeciente hasta el final de los tiempos. Un vapor se esfuma entre la calle; allí estoy, en ningún lugar más que allí, entre la nada, ansioso apego natural y fortuito.
Fortuito me ha pegado, tu sed insaciable, mi sed insaciable de la luz, ordenando las constelaciones, inmanente como Dios, pero muerto en el cosmos; en la Tierra vivo en vos.
Contados pero seguros, acertados días en que sales, siempre radiante, rizadas huestes, naranjas, rejas calientes, vibrante cielo esfumante en ciclo constante, ambos intocables, transmutables, certezas incalculables. #poema #poesia