Esfumado entre cuadrículas, despliego mi odio, dejo caer todo lo impreso, en mí dejo de lado ironías, avanzo en un descaro latente, veo llamaradas valientes, desvío mi corazón atento a un destino diferente.
Sin saber bien qué nos gusta, nos volcamos a lo que nos disgusta, desmerecemos inexcrutables lámparas, de roces alguno.
Entre rosas y ciénagas veloces apresuramos el paso, nos abrimos de las incontables luchas inexistentes, reímos, lloramos, amamos, pero yo velo por eso y más, por tu angustia, por tus inicios decrecientes, sin desesperación.
Si alguna vez deseas verme, entre espigas de rosas me cubriré, pero serás jardinero de mi alma, venidera en tus estribos.
Si alguna vez deseas saber de mí, como veladuras abiertas, como palabras ofuscadas de una mar impresa por mi locura, o mi deseo, quizás difícil pero no imposible, estoy expectante.
Como un gato silvestre, salvaje pero instintivo, estoy expectante, me revuelco esperando una respuesta.