La noche llega de prisa. Soy Yo quien la espera con ansias.
Es mi compañera y me acompaña sin pena. En ella vuelco lo que de mí fluye. No comprendo de dónde salen las palabras, pero no indago. Me da paz. Me calma y me arrulla, como una madre lo hace con su hijo.
No sé hasta dónde llegaré, pero algo sí sé: aquello que nunca miré con asombro, hoy me maravilla.
Me encuentro inmersa en un mundo nuevo y fantástico. Es un jardín lleno de sorpresas que no alcanzo a ver por completo.
No soy experta. No tengo títulos, ni premios, ni aplausos. Nadie me conoce. Solo yo, y me admiro a través de ¿musas? ¿Serán? Que solo las escucho y escribo.
Quizás me equivoque y solo sea un intento más de creer y existir a través de palabras que solo me hacen vibrar.
La noche tiene sus encantos. Silencios largos y pausados. Sin prisas. Me envuelve y es mi compañera, sin dudas.