¿Te acuerdas cuando la cantamos juntos?
Me dijiste: “Ah, llegué yo”.
Y la verdad es que sí, llegaste tú… y todo mi mundo se desmoronó.
No pensé volver a escribir, al menos hasta en un par de días.
Pero es que no sé cómo soltarte. Efectivamente, chico, no puedo superarte, pero debo hacerlo.
Y siendo honesta conmigo, ya no te extraño tanto…
¿Pero por qué escribo esto?
Porque siento que ya no soy yo. Es confuso, pero cierto.
Siento que soy muy distante con las personas, que últimamente estoy enojada con todos.
O quizá siempre fui así, pero tú sacabas mi lado dulce.
Tú me sacabas una sonrisa, me hacías reír con tus ideas locas.
Me abrí tanto contigo que ahora me cuesta hacerlo nuevamente con otra persona.
Pero está bien, ¿no?
Quiero volver a sentir esa emoción con alguien. Quiero volver a enamorarme, pero oye… también es muy rápido.
Supongo que debo empezar a sanar y soltarte por completo para poder conocer a más personas.
Ojalá algún día podamos hablar y cerrar esta historia que, para mí, quedó inconclusa.
O quizá solo sea una pequeña esperanza mía de volver a verte.