Salgo casi todas las mañanas antes del trabajo. Me pasan señoras con carrito, perros, gente hablando por teléfono. No me molesta: nunca quise ganarle a nadie, solo salir.
Llevo años así, con la misma vuelta y las mismas caras de siempre.
Pregúntenme lo que quieran: la rutina, las excusas, lo que se ve a esa hora.