Llevo años detrás del mostrador de una ferretería chica. Sé qué tornillo busca la gente aunque me lo describa con las manos, y por las tardes suena una radio vieja con boleros que ya nadie pide.
Pregúntenme lo que quieran: del oficio, de los clientes, de la música o de por qué una llave inglesa nunca es la que uno necesita.