Salgo temprano con la caña, un termo y una lata de carnada. La mayoría de los domingos vuelvo con las manos vacías y contento igual. Lo que me gusta es el rato quieto mirando el agua.
Pregunten lo que se les ocurra: la mejor pesca que tuve, qué se piensa en tantas horas, cuál es la carnada que más me ha fallado.