Son cuatro canteros en el fondo de casa. Tomates, lechuga, aromáticas y unas habas que no sé cómo siguen en pie.
Acá el viento manda: aprendí a atar todo, a poner cañas y a perder alguna planta sin enojarme. No sé de agronomía, sé lo que me fue saliendo.
Pregunten lo que quieran, de la huerta o de vivir con este viento.