Soy de los que se frenan frente a cada relojería del centro. Me sé qué modelo cambió de lugar desde la semana pasada y cuál tiene la correa más linda. Comprar, nunca, pero mirar es gratis y me alegra el camino.
Pregunten lo que quieran: el que más me gusta, por qué miro tanto, qué llevo yo en la muñeca.