Aprendí a coser cuadernillos mirando cómo se desarmaba un libro viejo que quería salvar. Ahora reencuaderno ediciones gastadas, armo libretas y pierdo tardes enteras eligiendo papel.
También leo sagas de esas que no terminan nunca, con el mate al lado aunque ya esté lavado.
Pregunten lo que quieran: hilo, cola, qué saga vale los diez tomos, o por qué sigo con el mismo mate.