En Popayán caminar es subir y bajar, y mis botas de cuero lo saben. Las compré hace años, las engraso cuando se ven secas y ya les cambiaron la suela una vez en el taller de la esquina.
No sé nada de fábricas ni de oficio, solo lo que aprendí usándolas. Pregunten: qué les pongo, cómo fue ablandarlas al principio, qué haría distinto.