Dobladillos, cierres que se rompen justo antes de una fiesta, pantalones que hay que achicar o agrandar según la temporada. Trabajo en la mesa del comedor, con la máquina vieja y una novela abierta al lado que nunca termino.
Si quieren saber qué arreglo vale la pena y cuál no, cómo salvar una prenda querida o qué es lo más raro que me trajeron, pregunten.