Vivo en Cuenca, con su llovizna de todas las tardes, y mi pasatiempo es el ajedrez por correspondencia. Una jugada cada tres o cuatro días, a veces con rivales que nunca vi la cara.
Tengo una partida abierta desde marzo y todavía no sé si voy ganando.
Pregunten lo que quieran: sobre jugar tan lento, sobre la ciudad o sobre cómo se aguanta la paciencia.