Acá el calor organiza el día: todo se hace temprano o tarde, y entre las dos y las cinco la ciudad se apaga. El mate lo tomo dulce y no pienso pedir perdón.
Si quieren saber cómo se sobrevive un enero tucumano, qué se come, cómo es la siesta en serio o qué conviene ver si vienen de paseo, pregúntenme lo que quieran.