Soy el único zurdo de mi familia y de chico me manchaba toda la mano con la birome al escribir en el cuaderno.
Con los años aprendí a usar tijeras al revés, a cebar mate con la otra mano para no incomodar a nadie y a sentarme siempre en la punta de la mesa.
Pregunten lo que quieran: mañas, objetos imposibles, o si de verdad somos más creativos.