Desde que me fui hago dos filas: la del control de pasaportes y la de extranjería. Tengo una carpeta con separadores, todo traducido, apostillado y con copia de la copia, porque una vez me pidieron el original de la traducción.
De la vida de todos los días lejos de casa, de lo que se extraña y de lo que no, de qué cocino cuando me gana la nostalgia, pregúntame lo que quieras.