Debajo de la cubierta metálica de una estación de autobuses, un joven lee poemas: un libro de poemas.
La gente circula frente a él, detrás de él y a los lados.
Lo observan.
Algunos ríen.
Algunos lo aprueban.
Varios lo ven.
Y ríen.
Otros lo ven y aprueban.
Él lo nota.
Se siente incómodo.
Guarda su libro.
¿Está mal el chico?
¿O está mal la gente?
Él solo está leyendo poesía.
— Jorge Guzmán