Saltar al contenido
Cargando…

Capítulo 73: Piso 5 (4)

NicolasCheonro
Pensamiento

Pensamiento

relatoBreve

Che, el postre.

Che, el postre.

Contenido de la publicación

[ERROR.]

[Se ha pronunciado un nombre inexistente.]

---

Kwon Taesung está a menos de tres metros.

Puedo verlo.

Escucho su respiración.

La sombra de su cuerpo se proyecta sobre las raíces que cubren el corredor.

Sin embargo, Eunbyeol lo observa como si fuera un extraño.

Hejin mantiene el báculo levantado.

El centinela elfo ni siquiera consigue fijar la mirada sobre él.

-Capitán -dice Hejin-. Apártese.

-Bajá el arma.

-Hay una persona no registrada dentro del corredor.

-Es Kwon.

La expresión de Hejin no cambia.

-No conozco a nadie con ese nombre.

Kwon abre la boca.

No sale ninguna broma.

Mira a Eunbyeol.

-¿De verdad no me reconocés?

Ella da otro paso hacia atrás.

-No te acerques.

El Libro de los siete frentes se abre entre sus manos.

Las páginas se mueven solas.

---

[Integrantes registrados en el frente actual: 3.]

[Kim Cheonro.]

[Kim Eunbyeol.]

[Lee Hejin.]

---

No aparece un cuarto espacio vacío.

Según el libro, nunca existió.

Kwon mira la página.

-Entramos juntos.

Eunbyeol vuelve hacia mí.

-¿Quién es?

-Kwon Taesung.

La pared vibra otra vez.

---

[Advertencia.]

[La repetición de información inexistente puede producir contradicciones.]

---

-No es información inexistente.

La ventana desaparece sin responder.

El centinela elfo desenvaina una espada curva.

-El individuo no registrado debe abandonar el sector.

Kwon gira hacia él.

-¿Ahora sí puede verme?

El elfo no responde.

Su mirada sigue la voz, pero no alcanza el cuerpo.

-No lo ve -murmura Hejin.

-Entonces bajá el báculo.

-Que no pueda verlo no significa que no sea peligroso.

Kwon aprieta los puños.

-Pasamos cuatro pisos juntos.

-No recuerdo eso.

-Me robé tu postre después del segundo piso.

Hejin parpadea.

Durante una fracción de segundo, la punta del báculo desciende.

-Mi postre...

El recuerdo parece formarse.

Después se rompe.

Hejin vuelve a tensarse.

-¿Cómo sabe eso?

Kwon me mira.

La pregunta le duele más que la amenaza.

Eunbyeol cierra el libro.

-Capitán, explíquese.

-Él forma parte del equipo.

-El sistema dice que somos tres.

-El sistema también dijo que su nombre no existe.

-Entonces puede ser una imitación.

-No lo es.

-¿Cómo está seguro?

No puedo responder simplemente que lo recuerdo.

En Babel, eso ya no parece una prueba suficiente.

Miro a Kwon.

El manto oscuro.

Las dagas gemelas.

La forma en que mantiene el peso sobre la pierna izquierda cuando está incómodo.

El movimiento pequeño de sus dedos antes de utilizar Paso de sombra.

Todo coincide.

Pero Mimic también podía copiar gestos.

-Mostrame tu panel -digo.

Kwon tarda un segundo.

Después levanta la mano.

-Estado.

Nada ocurre.

Frunce el ceño.

-Estado.

El aire permanece vacío.

-Inventario.

Una ventana pequeña aparece.

No muestra su nombre.

---

[Inventario vinculado detectado.]

[Propietario: no registrado.]

---

Kwon guarda silencio.

Intenta invocar una de sus dagas.

La primera aparece en su mano derecha.

La segunda surge a medio formar.

Después cae al suelo.

El sonido del metal contra la piedra resuena por todo el corredor.

Kwon se agacha y la toma.

La daga no desaparece dentro de su inventario.

-No me reconoce -dice.

Su voz pierde fuerza.

Hejin observa el arma.

-Puede ser una anomalía del piso.

-Él es la anomalía -dice el centinela.

Avanza.

Me interpongo.

-No lo toques.

El elfo se detiene.

Ahora sí me observa directamente.

-Protege a una presencia que Babel no reconoce.

-Yo la reconozco.

-Entonces también está contaminado.

Las raíces de las paredes se mueven.

Bloquean la puerta por la que entramos.

Otras descienden desde el techo.

Hejin retrocede hasta quedar junto a Eunbyeol.

-Capitán, el corredor está activando un mecanismo defensivo.

-Lo veo.

-Entregue al intruso -ordena el centinela.

Kwon levanta su daga.

-Finalmente alguien admite que estoy acá.

-No te entusiasmes.

-Intento encontrar algo positivo.

El elfo mueve la espada.

Las raíces atacan.

Corto las primeras antes de que alcancen a Kwon.

Hejin coloca una barrera frente a Eunbyeol.

El centinela salta.

No busca matarme.

Intenta pasar por un costado para alcanzar a Kwon.

Golpeo la hoja élfica con la empuñadura.

El impacto le abre la guardia.

Un golpe en el pecho lo lanza contra la pared.

No pierde el conocimiento.

Las raíces lo sostienen.

-¡La contradicción intenta escapar! -grita.

El corredor entero responde.

Campanas pequeñas empiezan a sonar dentro de las paredes.

-Tenemos que movernos -dice Eunbyeol.

Me sorprende que lo diga.

Todavía no reconoce a Kwon, pero entiende que permanecer aquí no resolverá nada.

-¿Hacia dónde? -pregunta Hejin.

Miro a Kwon.

-La cámara de los nombres.

Él vuelve la cabeza hacia el fondo del corredor.

-No recuerdo el camino completo.

-Recordá lo que puedas.

-Capitán -interviene Eunbyeol-. No podemos seguir a un desconocido hacia un lugar que alteró su memoria.

-Su nombre empezó a desaparecer después de entrar allí.

-Eso es una suposición.

-Es la única pista que tenemos.

Eunbyeol mira a Kwon.

Sus ojos intentan encontrar algo conocido.

No lo consiguen.

-¿Confía en él?

-Sí.

-¿Completamente?

Kwon también espera la respuesta.

-Lo suficiente para seguirlo.

No es una respuesta perfecta.

Pero es cierta.

Eunbyeol asiente.

-Entonces avanzamos.

Kwon la mira sorprendido.

-¿Eso es todo?

-Confío en el capitán.

-Normalmente confiabas en mí.

-No te conozco.

La frase cae entre ambos.

Kwon baja la mirada.

Después recoge la daga que el inventario rechazó.

-Por acá.

Corre hacia el interior de la torre.

Lo seguimos.

---

El primer cruce tiene tres caminos.

Kwon se detiene.

Mira a la izquierda.

Después a la derecha.

-Vine por uno de estos.

-Eso no ayuda -dice Hejin.

-Había una estatua.

No hay ninguna.

Solo raíces, ladrillos y lámparas de aceite.

Detrás de nosotros, el corredor empieza a llenarse de guardias.

-Elegí -digo.

Kwon cierra los ojos.

Da dos pasos hacia la derecha.

Se detiene.

Después retrocede.

-Izquierda.

-¿Por qué? -pregunta Eunbyeol.

-La derecha huele a flores.

Hejin observa el corredor izquierdo.

-Los dos huelen a flores.

-No para mí.

No tenemos tiempo para discutir.

Tomamos la izquierda.

Las raíces intentan bloquear el camino, pero ignoran a Kwon.

Se cierran detrás de él.

Frente a nosotros.

Eunbyeol y Hejin tienen que detenerse.

-La torre no lo considera un intruso -digo.

-Tampoco lo considera un visitante -responde Hejin.

Kwon atraviesa otra barrera de raíces.

No se apartan.

Su cuerpo pasa entre ellas como si ocuparan espacios distintos.

-Eso es nuevo -dice.

Regresa y extiende una mano hacia Eunbyeol.

Ella observa la palma.

-¿Qué pretende?

-Ayudarte a cruzar.

-No voy a tocarlo.

Kwon aprieta la mandíbula.

Corto las raíces.

-Avancemos.

Seguimos descendiendo.

Creía que la cámara estaría en un nivel superior.

Kwon nos guía cada vez más abajo.

Las paredes dejan de tener ventanas.

Las lámparas se vuelven escasas.

El aire huele a arcilla húmeda y betún.

-¿Estás seguro de que viniste por aquí? -pregunto.

-No.

-Excelente -murmura Hejin.

Kwon gira hacia ella.

-Antes te gustaban mis planes.

-No recuerdo ninguno.

-Eso duele más de lo que debería.

Otro grupo de guardias aparece adelante.

Humanos y enanos.

Uno de ellos nos señala.

-¡Deténganse!

Kwon corre directamente hacia ellos.

Los guardias preparan las armas.

Él atraviesa la formación.

Nadie reacciona.

Sus cuerpos se apartan apenas, como si evitaran un obstáculo que no alcanzan a percibir.

Kwon llega al otro lado.

Gira.

-Por una vez, esto resulta útil.

Nosotros no recibimos el mismo trato.

El enano del frente golpea el suelo con un martillo.

Una pared metálica surge entre Kwon y nosotros.

Mujin habría podido atravesarla.

Yo también.

Pero destruirla alertaría a más sectores.

-Interferencia -ordena Eunbyeol.

Hejin ya está calculando.

El monóculo analiza la estructura.

-Tres nodos. El central controla la densidad.

Doy un corte.

El metal pierde estabilidad.

Eunbyeol golpea la superficie con el libro.

La pared se inclina.

Pasamos antes de que vuelva a endurecerse.

Kwon nos espera.

-Tardaron.

-Callate y seguí.

Su sonrisa regresa brevemente.

-Eso sí lo reconozco.

---

El descenso termina frente a un muro liso.

No hay puerta.

Kwon coloca una mano sobre los ladrillos.

-Era acá.

Hejin se acerca.

-No existe una entrada.

-La primera vez tampoco la vi.

-¿Cómo cruzaste?

Kwon permanece en silencio.

-No lo sé.

Eunbyeol estudia el muro.

-Puede que su habilidad lo haya ocultado de algún mecanismo de selección.

-Nadie me recordó debió activarse cuando entré -dice Kwon.

-¿Por qué?

-Había guardianes.

-No mencionaste guardianes.

-No los recordaba hasta ahora.

Hejin vuelve hacia él.

-¿Qué clase de guardianes?

Kwon intenta responder.

Su rostro se contrae.

-No tenían...

Se toca la frente.

-No tenían...

-No fuerces el recuerdo -digo.

-Estoy cansado de que todos me digan eso.

Golpea el muro.

Los ladrillos no reaccionan.

-Había algo de este lado.

Apoyo una mano sobre la pared.

No percibo una puerta física.

Pero sí una irregularidad.

Una ausencia.

El circuito mágico rodea el muro.

No lo atraviesa.

Como si evitara reconocer que hay algo detrás.

-Hejin.

Ella activa Cálculo mágico.

Las líneas aparecen.

El muro parece normal.

-No encuentro ninguna contradicción.

-Usá el monóculo.

-Solo tengo dos activaciones diarias.

-Este es el momento.

Hejin duda.

Después toca el marco.

---

[Monóculo de la contradicción absoluta.]

[Disonancia mayor.]

---

El cristal emite una luz azul.

La mirada de Hejin recorre el muro.

Durante varios segundos no ocurre nada.

Entonces da un paso atrás.

-No existe.

-¿Qué cosa?

-La pared.

Kwon se ríe sin humor.

-Está frente a nosotros.

-No. Hay ladrillos. Hay energía. Hay una superficie que podemos tocar.

Hejin señala los bordes.

-Pero el circuito del edificio no registra este tramo como una pared.

Eunbyeol comprende.

-Tampoco registra una habitación detrás.

-Exacto.

-Entonces ¿qué registra?

Hejin mueve la mirada hacia Kwon.

-Nada.

La palabra queda suspendida.

Kwon toca la pared otra vez.

Esta vez su mano entra.

No atraviesa un portal visible.

Simplemente desaparece dentro de los ladrillos.

Él la retira de inmediato.

-Eso tampoco ocurrió la primera vez.

-¿Seguro? -pregunta Eunbyeol.

Kwon la mira.

-No.

Introduzco la punta de la Espada del bosque.

La hoja encuentra resistencia.

Para mí, la pared existe.

Para Kwon, no.

-Vos entrás primero -digo.

-Eso suena como una forma elegante de sacrificarme.

-Podés volver si ocurre algo.

-¿Y ustedes?

-Encontraremos otro modo.

Kwon mira su mano.

Después atraviesa el muro.

Su cuerpo desaparece sin producir una onda.

No escuchamos nada del otro lado.

-¿Kwon? -llamo.

No responde.

Hejin levanta el báculo.

-Tal vez el sonido no atraviese.

Espero.

Cinco segundos.

Diez.

Eunbyeol observa el muro.

-¿Cuánto vamos a esperar?

Antes de responder, una mano sale de los ladrillos.

Kwon asoma la cabeza.

-Sigue ahí.

-¿Qué cosa?

-La cámara.

-¿Podés abrirnos?

-No veo ninguna puerta.

-Buscá un mecanismo.

Kwon vuelve a desaparecer.

Esta vez tarda más.

Los sonidos de los guardias se acercan desde los corredores.

Hejin recorre la pared.

-Podríamos intentar romperla.

-No sabemos qué sostiene.

-Tampoco podemos quedarnos.

Eunbyeol abre el Libro de los siete frentes.

-La pared no reconoce a Kwon, pero sí reaccionó a su cuerpo.

-No lo reconoció -corrige Hejin-. Precisamente por eso pudo cruzar.

La superficie tiembla.

Una línea aparece sobre los ladrillos.

Después otra.

Las juntas empiezan a abrirse.

No forman una puerta.

Forman el contorno de una persona.

La silueta de Kwon.

Los ladrillos dentro de esa forma se hunden hacia atrás.

Él aparece del otro lado.

-Entren.

La abertura solo tiene el tamaño de su cuerpo.

Pasamos uno por uno.

Cuando termina de cruzar Eunbyeol, los ladrillos vuelven a cerrarse.

El ruido de los guardias desaparece.

---

La cámara es enorme.

No debería caber dentro de la torre.

El techo se encuentra tan alto que se pierde en la oscuridad.

Las paredes están cubiertas de escritura.

Nombres.

Miles.

Millones.

Algunos fueron tallados en los ladrillos.

Otros están escritos con tinta.

Sangre.

Metal fundido.

Raíces.

Agua suspendida.

Fuego que no consume la superficie.

No todos pertenecen a alfabetos que conozco.

Aun así, cuando miro uno, comprendo que representa a alguien.

No sé quién.

Pero siento que existió.

Hejin se acerca a una pared.

-No son registros comunes.

Eunbyeol abre el libro.

Las páginas empiezan a moverse con violencia.

-Hay demasiadas identidades.

-¿Vivas? -pregunto.

-No puedo saberlo.

Kwon se encuentra en el centro.

Mira alrededor.

-Estaban así cuando entré.

-¿Qué hiciste? -pregunta Hejin.

-Caminé.

-¿Nada más?

-Creo que sí.

-¿Dónde perdiste la memoria?

Kwon señala el fondo.

Allí hay una plataforma circular.

Sobre ella no existe ningún altar.

Ninguna estatua.

Solo un espacio vacío.

Un hueco demasiado oscuro para pertenecer a una habitación iluminada.

-Me acerqué.

Eunbyeol mira el vacío.

-No veo nada.

-Ese es el problema -responde Kwon.

Nos aproximamos.

A cada paso, los nombres de las paredes parecen alejarse.

No físicamente.

La atención resbala sobre ellos.

Cuando intento recordar uno, ya no sé cuál estaba mirando.

Identidad despierta se activa de forma pasiva.

La presión disminuye.

Hejin se detiene.

-No deberíamos acercarnos más.

-¿Por qué?

-No recuerdo.

Kwon mira la plataforma.

-Yo tampoco recordaba que había dicho eso.

Eunbyeol toca el brazo de Hejin.

-Retrocedamos.

Nos apartamos.

La claridad regresa.

Hejin respira hondo.

-El centro elimina la intención de observarlo.

-No la elimina -digo-. Hace que parezca innecesaria.

Miro las paredes.

Los nombres no están guardados aquí para ser recordados.

Están guardados para que nadie más los recuerde.

Kwon camina hacia una sección lateral.

-Capitán.

Su voz cambia.

Me acerco.

Hay un espacio limpio entre millones de inscripciones.

La forma rectangular de un ladrillo sin marcas.

-Eso no estaba antes -dice.

-¿Estás seguro?

-No.

Levanta una mano.

Antes de tocarlo, lo detengo.

-No.

Kwon baja los dedos.

Hejin analiza el ladrillo.

-No contiene energía.

Eunbyeol se aproxima.

-Los demás nombres tampoco generan una firma individual. Forman parte de una red común.

El ladrillo vacío emite un pulso.

Una línea aparece en su superficie.

Después otra.

Letras.

Coreano.

---

권태성

---

Kwon Taesung.

El nombre está incompleto.

Algunas partes ya se hundieron dentro del ladrillo.

Kwon lo mira.

-Ese...

Su voz se detiene.

-¿Qué dice? -pregunta.

Eunbyeol observa la inscripción.

-No reconozco el idioma.

Hejin niega con la cabeza.

-Yo tampoco.

Ambas deberían poder leer coreano.

El sistema traduce incluso las lenguas de las especies de Babel.

Pero no traduce un nombre que considera inexistente.

-Es tu nombre -digo.

Kwon fija la mirada en las letras.

-No puedo leerlo.

La inscripción se hunde un poco más.

Una ventana aparece sobre el ladrillo.

---

[Contradicción individual corregida.]

---

A lo lejos, la torre emite un sonido grave.

---

[Integridad estructural: 99,5 % → 99,6 %.]

---

El nombre de Kwon fortalece la torre.

Eunbyeol observa la ventana.

-¿Qué contradicción corrigió?

No respondo.

La inscripción continúa desapareciendo.

Saco la espada.

Corto el ladrillo.

La hoja atraviesa la superficie.

Sangre negra brota de la grieta.

No cae.

Se extiende como tinta y reconstruye el nombre.

Kwon grita.

Cae sobre una rodilla.

Me detengo.

-¿Qué sentiste?

Se lleva una mano al pecho.

-No sé.

Respira con dificultad.

-Algo se rompió.

La inscripción tiene una línea atravesándola.

La misma herida aparece sobre la daga sin propietario.

El metal se agrieta.

Hejin se aproxima.

-El nombre está vinculado a todo lo que lo reconoce como dueño.

-Entonces podemos liberarlo cortando la conexión -dice Eunbyeol.

-No con un ataque común.

Miro el ladrillo.

Podría utilizar Absoluto.

Fijar como resultado separar el nombre de la red sin dañarlo.

Pero no entiendo todavía qué es la red.

Ni dónde termina.

Una técnica precisa sobre información incompleta solo produce un fracaso preciso.

El vacío central pulsa.

Todas las inscripciones de la cámara responden.

Los nombres emiten una luz débil.

No al mismo tiempo.

Uno tras otro.

Como latidos extendiéndose por las paredes.

Kwon vuelve la cabeza hacia la plataforma.

-Hay algo ahí.

-No lo mires -dice Hejin.

-Me está llamando.

-¿Escuchás una voz?

-No.

Kwon se pone de pie.

Da un paso.

Lo sujeto por el hombro.

Su cuerpo está frío.

-No avances.

-Capitán.

-¿Qué?

Me mira.

El miedo de antes desapareció.

No porque esté tranquilo.

Porque parece no recordar qué lo asustaba.

-¿Cómo dijo que me llamaba?

Aprieto su hombro.

-Kwon Taesung.

Repite lentamente:

-Kwon...

La segunda parte no llega.

Mira el nombre sobre la pared.

No puede leerlo.

-¿Y después?

La pregunta atraviesa la cámara.

Las letras continúan hundiéndose.

Siento al Lobo despertar dentro de la espada.

Su voz golpea el vínculo con una claridad brutal.

Sombra ruidosa.

-Taesung -respondo-. Kwon Taesung.

El vacío central se abre.

No como un ojo.

Como una boca sin forma.

Todos los nombres de la cámara dejan de brillar.

Una voz surge desde el interior.

No pertenece a un hombre.

Tampoco a una mujer.

Parece la ausencia de miles de voces que deberían estar hablando.

-¿Por qué devolvés aquello que ya fue entregado?

Las paredes laten.

Eunbyeol levanta el libro.

Hejin prepara el báculo.

Kwon permanece bajo mi mano.

-Porque no te pertenece -respondo.

El vacío se expande.

Una nueva línea del nombre desaparece.

Kwon cierra los ojos.

-Capitán...

-Estoy acá.

-No olvide...

La frase se corta.

Abre los ojos.

Durante un instante no sabe qué iba a decir.

Después mira mi mano sobre su hombro.

-¿Nos conocemos?

La cámara guarda silencio.

Yo no.

-Sí.

Afirmo el agarre.

-Sos parte de mi equipo.

-¿Desde cuándo?

Miro el nombre que Babel intenta devorar.

Cuatro pisos.

Batallas.

Comidas robadas.

Películas.

Tres meses para ellos.

Milenios repitiendo su nombre para mí.

-Desde hace suficiente tiempo.

Kwon me observa.

No me reconoce por completo.

Pero tampoco se aparta.

Detrás de nosotros, las inscripciones empiezan a desprenderse de las paredes.

Millones de nombres flotan hacia el vacío.

La Torre vuelve a temblar.

Y esta vez, debajo del sonido de los ladrillos, escucho algo parecido a una respiración.


Thoughts

  • relatoBreve

    Che, el postre.

    Permalink
  • subrayoTodo

    Mae, cerré los apuntes de hidráulica en lo del postre y no los volví a abrir. Kwon repitiendo Kwon... y sin la segunda parte, qué pereza de nudo en el estómago.

    Permalink
  • Ovid

    Lo de que la torre suba de 99,5 a 99,6 cuando se traga el nombre de Kwon me hizo pensar en que llevas 73 capítulos levantando una torre que se alimenta de gente, y apuesto a que el capitán ya sospecha que su propio nombre está en una de esas paredes. Y esa respiración debajo de los ladrillos al final, vaya cierre!

    Permalink
  • pnavarro64

    Acho, los guardias se apartan de Kwon como de un mueble que no ven, así que la torre entera lo trata de sobrante, manto o sin manto. Y me quedo con la cuenta: la integridad sube de 99,5 a 99,6 por tragarse un solo nombre, con millones tallados en esas paredes. Qué pasa con la torre cuando llegue a cien?

    Permalink

Related posts

Pública 2 conversaciones 6 pensamientos 33 votos positivos 0 votos negativos 1 serie

[ERROR.]

En series

En grupos