El infierno está lleno otra vez.
Sesenta y tres demonios ocupan la avenida.
Uno levanta un escudo.
Otro sostiene un libro.
Una mujer apunta un báculo hacia mi cabeza.
Todos llevan rostros humanos porque todavía creen que eso puede engañarme.
Aprieto la espada.
Las líneas de Masacre se extienden desde mi cuerpo.
Una por cada enemigo.
Sesenta y tres trayectorias.
Sesenta y tres gargantas.
Sesenta y tres formas de terminar la batalla antes de que Ouranoktonos vuelva a esconderse.
-¡CHEONRO!
No conozco ese nombre.
La mujer del libro vuelve a gritarlo.
-¡Todos aquí!
Una luz atraviesa el campo.
[Página del octavo frente - SS.]
[Todos aquí.]
Los demonios reciben nombres.
Mujin.
Jiwon.
Doyun.
Seolhwa.
Hejin.
Eunbyeol.
No.
No son nombres.
Son trampas.
La mujer del báculo golpea el suelo.
[Interferencia - C.]
[La selección automática de objetivos ha sido alterada.]
Las líneas de Masacre parpadean.
El guerrero del escudo avanza.
-¡Ahora!
Clavo la espada.
El escudo se interpone.
El choque abre una grieta bajo sus pies, pero el hombre no retrocede.
[Ancla de la última puerta.]
Una flecha atraviesa la manga de mi brazo derecho y la fija contra una raíz de piedra.
La mujer del hacha engancha mi muñeca con el mango.
No corta.
Me obliga a desviar la hoja.
Otra persona aparece detrás de mí.
Una aguja entra bajo mi mandíbula.
El líquido arde.
-Perdoname -dice una voz.
Jiwon.
Ese nombre sí duele.
El bosque ruge dentro de la espada.
MANADA.
Las líneas rojas continúan sobre todos ellos.
Mis enemigos.
Mis compañeros.
Mis cadáveres.
Mis-
[Locura - SS.]
[Tiempo restante: 00:00:01.]
El demonio blanco permanece detrás de los demás.
Agnóvar.
No Ouranoktonos.
Agnóvar.
Su rostro liso está inclinado hacia un costado.
Observa.
No interviene.
[00:00:00.]
El mundo se recompone de golpe.
La barba desaparece de mi rostro.
Las cicatrices de siglos se reducen a las de este cuerpo.
El cielo rojo vuelve a ser blanco.
Los cadáveres se convierten en cazadores vivos.
Y la punta de mi espada está a menos de un dedo del cuello de Mujin.
Su escudo se encuentra partido por la mitad.
Seolhwa todavía sujeta mi muñeca.
Doyun mantiene mi brazo clavado mediante una flecha.
Hejin sangra por la nariz mientras fuerza la interferencia.
Jiwon conserva una mano sobre la aguja vacía.
Eunbyeol sostiene el libro abierto.
Alrededor de nosotros, sesenta y tres personas mantienen sus armas dirigidas hacia mí.
Ninguna atacó.
Todavía.
La última línea de Masacre desaparece del pecho de Jiwon.
[Locura ha finalizado.]
[Coherencia de identidad restaurada.]
[Objetivos hostiles seleccionados antes de la cancelación: 63.]
[Habilidad Masacre interrumpida mediante interferencia externa.]
Suelto la espada.
Mujin continúa detrás del escudo.
No confía todavía en que haya terminado.
Hace bien.
-Soy yo -digo.
-Nombre -ordena Eunbyeol.
La voz le tiembla, pero no baja el libro.
-Kim Cheonro.
-¿Dónde estamos?
-Primera Babel.
-¿Quién es el enemigo?
Miro al ser blanco.
Agnóvar abre los brazos.
Como si esperara que lo presentara.
-El Dios del Nombre Único.
Eunbyeol cierra el libro.
La luz compartida desaparece.
Mujin baja el escudo lentamente.
Seolhwa suelta mi muñeca.
-Estuvo cerca -dice.
Miro el filo.
Una parte del metal tocó el borde del escudo.
Un poco más y habría atravesado a Mujin.
Después a los demás.
-Lo sé.
-No -responde Jiwon-. Todavía no lo sabe.
No puedo discutirlo.
Agnóvar aplaude.
Una vez.
Después otra.
-Hermoso.
Los cazadores vuelven sus armas hacia él.
La figura pulcra permanece en medio de la avenida, sosteniendo las dagas de Kwon.
-Habían preparado una contingencia -continúa-. Confianza limitada. Interferencia escalonada. Un escudo capaz de sobrevivir al primer impacto.
Inclina el rostro liso hacia Doyun.
-Incluso calcularon dónde disparar para no inutilizar el brazo dominante.
Doyun tensa el arco.
-No le des información -dice Eunbyeol.
Agnóvar ríe.
-Ya la recibí.
Señala mi cuerpo.
-Él me la mostró.
La culpa intenta instalarse en mi pecho.
No tengo tiempo para permitirlo.
Miro a los cazadores.
No están amontonados.
Entraron en formaciones separadas.
Siete escuadras exteriores de ocho integrantes rodean nuestra unidad central. Cada cazador lleva dos placas sobre la armadura: una con su nombre y otra con un número asignado. Las placas están unidas mediante cordones físicos, no mágicos.
Hejin pensó en eso.
Si Babel altera la percepción, las escuadras no dependerán únicamente de recuerdos.
-Protocolo Cero -ordena Eunbyeol.
Las respuestas llegan de inmediato.
-Bravo, preparado.
-Gamma, preparado.
-Delta, preparado.
-Épsilon, preparado.
-Zeta, preparado.
-Eta, preparado.
-Theta, preparado.
Nadie carga.
Nadie intenta demostrar que es más fuerte.
Los tanques forman un perímetro.
Los especialistas de alcance se distribuyen detrás.
Los sanadores permanecen en parejas, cada uno asignado a una ruta de extracción.
Los controladores preparan sellos sobre el suelo.
Dos integrantes de cada escuadra empiezan a repetir los nombres de sus compañeros.
No como una oración.
Como un informe.
-Marcus Hale, Bravo uno.
-Aisha Reed, Bravo dos.
-Evan Cole, Bravo tres.
Agnóvar escucha.
-Qué deprimente.
Hace girar las dagas.
-Tienen tanto miedo de olvidarse que necesitan anunciar que existen.
Hejin observa las corrientes que atraviesan la ciudad.
-Encontré siete puntos de conexión.
Proyecta un mapa sobre el suelo.
Siete arterias alimentan el avatar desde diferentes distritos de la Primera Babel.
-Cada corriente corresponde a una especie -explica-. Mientras continúen unidas al avatar, regenerará cualquier daño físico.
-¿Podemos cortarlas? -pregunta Mujin.
-No de forma permanente. Pero podemos fijarlas al escenario.
Siete estacas aparecen en manos de los líderes externos.
Fueron construidas en la Tierra con materiales obtenidos de pisos anteriores y sellos diseñados por Hejin.
-Cada escuadra debe llevar una hasta su corriente -dice Eunbyeol-. No se persigue al enemigo fuera de la ruta. No se rompe formación para recuperar un cuerpo. Si alguien deja de responder a su nombre, se lo inmoviliza, no se lo mata.
Seolhwa mira las estacas.
-¿Y nosotros?
-Lo obligamos a quedarse aquí.
Agnóvar inclina la cabeza.
-¿Terminaron?
Nadie responde.
-Porque había pensado darles la primera oportunidad.
Levanta una mano.
[Agnóvar propone una restricción voluntaria.]
[Durante sesenta segundos no utilizará autoridad conceptual.]
[Solo empleará las capacidades físicas de su avatar y las habilidades obtenidas del recipiente.]
Las dagas de Kwon se cubren de sombra.
Agnóvar adopta su postura.
-Corran.
Eunbyeol no desperdicia el segundo.
-¡Despliegue!
Las siete escuadras se separan.
Agnóvar desaparece.
La escuadra Bravo avanza hacia la corriente humana.
Marcus Hale va al frente.
Su armadura transforma el cuerpo en una muralla oscura. Aisha Reed mantiene tres capas de barrera alrededor del grupo. Evan Cole se desplaza hacia una terraza para obtener ángulo de tiro.
Agnóvar aparece frente a Marcus.
El estadounidense no intenta golpearlo.
Clava ambos pies y recibe el ataque.
Las dagas chocan contra el escudo.
Marcus retrocede veinte centímetros.
Nada más.
-Bravo, movimiento -ordena.
Sus compañeros pasan alrededor.
Agnóvar vuelve a golpear.
Marcus resiste.
Un tercer impacto abre una grieta sobre el escudo.
-Es mejor de lo que esperaba -dice Agnóvar.
-No estoy acá para superar sus expectativas.
Marcus activa la carga cinética almacenada.
El escudo golpea el torso blanco.
Agnóvar sale despedido y atraviesa dos edificios.
Bravo gana ocho segundos.
Evan dispara.
La bala encantada cruza la ciudad y entra por la grieta del pecho del avatar.
Naomi Brooks congela el edificio alrededor.
Jonah Price extiende cadenas mágicas.
La estaca continúa avanzando.
Agnóvar surge desde la sombra de Evan.
No desde el edificio destruido.
Desde el espacio bajo la mira del rifle.
La daga entra debajo de la mandíbula del tirador.
Evan intenta girar, pero Agnóvar sostiene su cabeza y corta hacia un costado.
El cuerpo cae sobre la terraza antes de que sus compañeros comprendan que el disparo fue el último.
-Evan Cole, Bravo tres -repite Samuel Ortiz.
Su voz no se quiebra.
Todavía.
Marcus vuelve.
Se interpone entre Agnóvar y el resto.
El dios ataca con las dos dagas.
Marcus bloquea la primera.
La segunda atraviesa la grieta del escudo.
La hoja entra en su pecho.
Él cierra ambos brazos alrededor de Agnóvar.
-¡Ahora!
Aisha cierra las barreras.
Marcus queda atrapado dentro junto al enemigo.
El tanque activa toda la fuerza acumulada.
La explosión de presión debería aplastar cualquier cuerpo humano.
La superficie blanca de Agnóvar se agrieta.
Marcus sonríe.
Después una de las dagas sale por su espalda.
Agnóvar corta hacia arriba dentro del abrazo.
La armadura se abre desde el abdomen hasta el esternón.
Marcus sigue sujetándolo durante dos segundos más.
Los suficientes para que Bravo alcance la corriente.
Finalmente cae de rodillas.
Agnóvar aparta sus brazos y lo deja morir sin empujarlo.
-Marcus Hale, Bravo uno -dice Samuel.
Aisha mantiene las barreras cerradas.
-¡Planten la estaca!
Jonah clava el ancla en la corriente humana.
La luz asciende.
[Corriente humana fijada.]
[Regeneración del avatar reducida.]
Agnóvar toca la barrera desde dentro.
Aisha refuerza las tres capas.
-No puede salir sin romperlas.
-Puedo -responde él-. Pero quiero ver cuánto soportás.
Golpea la primera.
Aisha escupe sangre.
Golpea la segunda.
Sus rodillas ceden.
Naomi intenta congelar la estructura desde afuera para sostenerla.
Agnóvar apoya ambas manos sobre la última capa.
-Voy a darte una oportunidad.
Aisha lo mira.
-Desactivá la barrera y vivirás.
-Mentira.
-Probablemente.
Aisha sonríe con los dientes cubiertos de sangre.
-Entonces no es una oportunidad.
-Todas lo son. Algunas solo permiten elegir la forma del fracaso.
La barrera se invierte.
No explota hacia afuera.
Se contrae sobre su creadora.
Aisha apenas alcanza a levantar los brazos antes de que sus propias capas se cierren alrededor de ella. Los huesos se rompen en un solo crujido. El cuerpo cae sin conservar la forma original de la armadura.
La restricción voluntaria termina.
[Sesenta segundos completados.]
[Autoridad conceptual nuevamente disponible.]
Derek Shaw activa su velocidad y toma la estaca secundaria.
Corre para reemplazar los sellos dañados.
Agnóvar pronuncia su número.
-Bravo seis.
Derek continúa.
-Tu nombre era más lento.
El corredor pierde su impulso.
No porque sus piernas fallen.
Porque durante un instante deja de recordar hacia dónde estaba corriendo.
Su cuerpo continúa a la velocidad anterior.
Choca contra una columna blanca.
El cuello se rompe con el impacto.
Jonah lanza las cadenas para arrastrarlo fuera del trayecto.
Agnóvar toma una.
Tira.
Jonah sale despedido hacia él.
El mago libera la cadena antes de llegar, pero la segunda hoja ya está esperando.
La daga atraviesa su ojo y sale por la nuca.
Agnóvar deja caer el cadáver.
Samuel continúa repitiendo nombres mientras analiza los desplazamientos.
-Naomi Brooks, Bravo siete. Maya Torres, Bravo cuatro. Samuel Ortiz, Bravo ocho.
Descubre el patrón.
-¡No se mueve entre sombras! -grita-. ¡Intercambia su posición con el punto que dejó marcado al atacar!
Agnóvar gira el rostro hacia él.
Samuel comprende que acertó.
-Gracias -dice el dios.
Desaparece.
Samuel intenta levantar una barrera portátil.
La daga entra entre dos placas del cuello.
Agnóvar lo sostiene de pie mientras la sangre llena la garganta.
-Una buena observación merece reconocimiento.
Retira la hoja.
Samuel cae junto a los demás.
Naomi y Maya son las únicas que alcanzan a retirarse detrás del ancla humana.
[Participantes activos: 58/64.]
Seis muertos.
La primera corriente está fijada.
Agnóvar perdió una pequeña parte de su hombro.
Ya empieza a reconstruirla.
-Una de siete -dice.
La hendidura de su rostro se forma.
-Esto podría durar más de lo esperado.
Gamma avanza hacia la corriente élfica.
Park Minjae lidera la formación coreana con un escudo rectangular. Choi Ara y Yoon Mira mantienen las voces de identidad. Im Seungho transporta la estaca.
Los jardines de la Primera Babel empiezan a moverse.
Agnóvar no aparece.
Eso los obliga a avanzar más lento.
Las raíces intentan copiar sus piernas.
Bae Nari, la sanadora, detecta primero a Park perdiendo sensibilidad en un brazo.
-No toque las plantas.
Demasiado tarde.
Un rostro sin facciones nace dentro de una rama.
Después otro.
Los guardianes salen desde el suelo.
Gamma conserva la formación.
Park bloquea el primer embate.
Im continúa con la estaca.
Oh Jun arroja cargas de fuego hacia los costados, nunca hacia el frente, para no romper la ruta.
Agnóvar aparece dentro de la formación.
Lleva el rostro de Park.
No una superficie lisa.
El rostro exacto del líder.
Dos Park Minjae ocupan el mismo espacio.
-Gamma, código -ordena Choi Ara.
El verdadero responde:
-Loto negro.
El otro también.
La frase fue pronunciada en voz alta durante el ingreso.
Agnóvar sonríe con el rostro prestado.
Park no duda.
Golpea a ambos.
El escudo atraviesa la imitación.
Agnóvar reaparece detrás.
La daga entra entre el casco y la nuca de Park.
El líder todavía consigue girar el escudo para cubrir a Im.
Agnóvar retira la hoja.
Park se desploma sin dejar de sostener la protección hasta que sus rodillas tocan el suelo.
Bae corre hacia él.
Una mano sale desde las raíces y se cierra alrededor de su tobillo.
La sanadora intenta cortar la conexión con una hoja pequeña.
Otras manos aparecen.
La arrastran.
Choi la sujeta del brazo.
-¡No la suelte! -grita Bae.
Las raíces cubren su cintura.
Después el pecho.
Choi tira hasta dislocarle el hombro.
No alcanza.
Bae es absorbida bajo el suelo.
Durante unos segundos todavía se escucha su voz repitiendo los nombres de Gamma.
Después la voz continúa desde los ladrillos.
Oh Jun lanza una carga hacia la posición de Agnóvar.
El dios deja que se adhiera a su pecho.
-¿Explosiva?
-Sí.
-Perfecto.
Oh activa el detonador.
Agnóvar arranca la carga y la coloca sobre un rostro que surge del suelo.
La explosión no alcanza al avatar.
La onda vuelve por la conexión mágica hacia su creador.
Oh Jun se ilumina desde dentro.
Choi apenas tiene tiempo de cerrar los ojos antes de que el cuerpo del mago se rompa bajo su propia energía.
Ryu Minseok ataca.
No espera una orden.
Su espada encuentra el hombro de Agnóvar y corta parte de la porcelana.
El dios retrocede.
Ryu avanza.
Choi grita su nombre.
Demasiado tarde.
Agnóvar permite que la segunda hoja atraviese su abdomen.
Después cierra el cuerpo alrededor de la espada de Ryu.
Lo retiene.
La daga de Kwon cruza el torso del cazador.
Ryu mira a Choi.
Empuja a Agnóvar hacia un costado para despejarle el camino.
La segunda estocada le corta la arteria del cuello.
Muere todavía de pie.
Song Hyeon mantiene la cadencia de nombres.
-Choi Ara. Im Seungho. Yoon Mira. Song Hyeon.
Agnóvar lo observa.
-Tu función es impedir que los olviden.
Song continúa.
-Choi Ara. Im Seungho. Yoon Mira. Song Hyeon.
El rostro del dios se aproxima sin mover el cuerpo.
La superficie blanca ocupa todo el campo de visión de Song.
Cuando se retira, la boca del cazador desapareció.
También su nariz.
Song se lleva ambas manos al rostro.
No puede respirar.
Yoon intenta abrir una vía de aire con un cuchillo.
No encuentra dónde.
Song golpea el pecho mientras el cuerpo se sacude.
Con los últimos segundos de conciencia, marca los nombres de sus compañeros golpeando cuatro veces el suelo.
Después deja de moverse.
Im alcanza la corriente.
Clava la estaca.
[Corriente élfica fijada.]
Choi, Im y Yoon se retiran juntos.
Ninguno deja de repetir los tres nombres supervivientes.
[Participantes activos: 53/64.]
Agnóvar observa los dos anclajes.
[Manifestación disponible del avatar: 48,6 %.]
-Me están obligando a gastar -dice.
Parece complacido.
-Eso casi podría considerarse progreso.
Delta alcanza la corriente enana.
Liang Wei dirige la escuadra china con una lanza capaz de fijar un objetivo al suelo. Chen Rui dibuja formaciones mientras Zhao Meilin y Lin Xue protegen el transporte de la estaca.
Liang ataca primero.
La punta de su lanza atraviesa el pie de Agnóvar y se clava en los ladrillos.
[Fijación absoluta menor.]
El avatar no puede intercambiar posición.
Por primera vez, queda obligado a recibir el ataque de frente.
Pavel Orlov dispara desde otra escuadra para aprovechar la abertura.
Doyun también.
Docenas de proyectiles golpean el cuerpo blanco.
Agnóvar pierde un brazo.
Parte del torso.
La mitad de la cabeza.
Liang mantiene la lanza.
-¡Ahora!
Chen completa la formación.
La estaca desciende hacia la corriente enana.
Agnóvar toma el asta que atraviesa su pie.
-Una técnica interesante.
Liang aumenta la presión.
-No la suelte.
-No pensaba hacerlo.
El dios tira de la lanza.
Liang activa el sello para impedir que pueda moverse.
La fijación afecta a ambos.
Agnóvar levanta el arma con Liang todavía unido al extremo.
Gira.
El propio cazador atraviesa la formación de Chen y golpea contra la pared.
La lanza entra por debajo de sus costillas cuando Agnóvar invierte el ángulo.
Liang queda empalado en su propia arma.
Mantiene la fijación hasta que Chen termina el sello.
Luego sus manos se abren.
Chen Rui recibe toda la carga de la corriente.
La formación necesita cinco segundos para estabilizarse.
Al tercero, los símbolos empiezan a arder sobre sus brazos.
-¡Corte el circuito! -grita Zhao.
-Si lo corto, perdemos el anclaje.
El fuego mágico sube hasta su cuello.
Chen continúa dibujando con un dedo carbonizado.
Completa la última runa.
La corriente queda fijada.
Entonces el exceso de energía atraviesa su corazón.
Cae sobre el círculo que terminó con su propia sangre.
Sun Bo levanta una muralla para cubrir la retirada.
Agnóvar coloca la palma contra ella.
Miles de ojos se abren dentro de la piedra.
Sun intenta deshacer la estructura.
La pared ya no le responde.
Las manos de piedra envuelven al creador.
Primero las piernas.
Después el torso.
Sun grita una sola vez antes de quedar incorporado a su propia defensa.
La muralla se cierra alrededor de él y se hunde bajo el suelo.
Guo Jian alcanza al avatar desde atrás.
Sus brazos se convierten en bandas metálicas y aprisionan el cuerpo blanco.
-¡No puede desplazarse!
Agnóvar gira el rostro hacia él.
-No necesito hacerlo.
La piel de Guo empieza a perder color.
El metal se vuelve blanco.
La transformación avanza desde sus manos hasta los hombros.
Guo intenta soltarse.
Sus brazos ya no le pertenecen.
Agnóvar absorbe la estructura contra su espalda.
El torso del cazador se aplana.
En segundos queda convertido en una capa de porcelana sobre el avatar.
El rostro de Guo aparece durante un instante entre los hombros blancos.
Después se alisa.
Qiao Ren atraviesa la plaza para proteger a Zhao.
Agnóvar pronuncia su nombre con la voz de Liang.
La placa de Qiao cambia.
Durante un segundo muestra:
OBJETIVO NO REGISTRADO.
Los sistemas de selección automática dejan de reconocerlo como aliado.
Una batería mágica europea dispara hacia Agnóvar.
Qiao queda entre ambos.
Las alarmas no se activan.
Tres proyectiles atraviesan su espalda.
Zhao alcanza a sujetarlo antes de que caiga.
Qiao intenta decir algo.
La sangre llena su boca.
Su placa recupera el nombre justo después de que muere.
Tang Yi toma el relevo de Chen y corre con el sello estabilizador hacia la estaca.
Agnóvar aparece detrás.
No lo mata inmediatamente.
Camina con él.
Tang sigue corriendo mientras siente la presencia a su espalda.
-Podés soltarlo -dice el dios.
Tang no responde.
-El anclaje ya está activo. Morir por una redundancia resulta poco elegante.
Tang llega hasta la estaca.
Coloca el sello secundario.
Solo entonces Agnóvar introduce la daga entre sus vértebras.
Tang cae sobre el mecanismo que acaba de asegurar.
[Corriente enana fijada.]
Zhao Meilin y Lin Xue regresan cargando el cuerpo de Qiao hasta que el protocolo obliga a dejarlo atrás.
[Participantes activos: 47/64.]
[Manifestación disponible: 43,1 %.]
Tres corrientes.
Diecisiete muertos.
Agnóvar permanece de pie.
Pero su regeneración tarda más.
Las grietas ya no se cierran inmediatamente.
Épsilon avanza hacia la corriente alada.
Arata Kurose despliega un dominio de espejos alrededor de su escuadra. Cada integrante aparece en treinta posiciones diferentes.
-No podrá elegir un objetivo -dice.
Agnóvar observa los reflejos.
Su figura aparece en todos.
-Yo no elijo.
Cada reflejo levanta una daga.
-Ustedes me muestran dónde duele más.
Los espejos se rompen hacia adentro.
Arata recibe los fragmentos de su propio dominio.
Uno atraviesa el cuello.
Otro entra debajo del ojo.
Permanece consciente lo suficiente para desactivar el campo y evitar que las esquirlas alcancen a los demás.
Cae con ambas manos todavía formando el sello.
Daichi Mori utiliza su martillo.
El golpe encuentra el pecho de Agnóvar.
La onda abre un cráter.
El avatar se hunde hasta la cintura.
Daichi vuelve a levantar el arma.
Agnóvar toca la cabeza del martillo.
La blancura se extiende por el metal.
Daichi intenta soltarlo.
Sus dedos ya están fusionados al mango.
La porcelana avanza por sus brazos y llega al pecho.
Kaede Ishikawa intenta cortar las extremidades para salvarlo.
Daichi niega.
-Proteja la estaca.
Golpea una última vez con todo el cuerpo endurecido.
El impacto rompe otra sección del torso de Agnóvar.
Después las grietas regresan sobre él.
Daichi se desmorona en fragmentos blancos.
Ren Sato aprovecha la abertura.
Su velocidad supera a la de Derek.
No corre en línea recta.
Cambia de sombra antes de completar cada paso, evitando dejar un patrón.
Agnóvar adopta la postura de Kwon.
Ambos desaparecen.
Los sonidos de sus armas recorren la plaza.
Ren reaparece con un corte en el hombro.
Vuelve a entrar.
Sale detrás del avatar.
La daga de Agnóvar ya está allí.
No predijo el movimiento.
Utilizó el recuerdo corporal de Kwon para seguir el mismo instinto.
La hoja entra por la axila de Ren y alcanza el corazón.
El japonés intenta terminar su ataque.
Sus dedos pierden fuerza antes de tocar el cuello del dios.
Toma Fujii levanta una barrera sobre el puente hacia la corriente alada.
Los alados sin rostro caen desde el cielo.
La estructura soporta el primer impacto.
Después el segundo.
La figura gigante de Babel mueve una costilla sobre ellos.
El segmento de torre empieza a desplomarse.
-¡Retirada! -grita Emi Kisaragi.
Toma mantiene la barrera para que la estaca pase.
-Cinco segundos.
La costilla golpea.
La protección se hunde.
Toma cae sobre una rodilla.
-Tres.
Hana Arai vuelve hacia él.
-No va a salir solo.
Coloca ambas manos sobre su espalda y transfiere energía.
-¡Hana, retírese!
-Dos.
La barrera se rompe por el centro.
Toma utiliza el cuerpo para sostener la última capa.
La estructura le aplasta la columna.
Hana continúa curándolo aunque ya no puede respirar.
-Uno.
La estaca cruza.
La costilla termina de caer.
Toma y Hana desaparecen debajo de miles de toneladas de ladrillos.
Emi escucha el último pulso de la curación apagarse bajo los escombros.
Shun Kanzaki apunta desde una torre lateral.
Su habilidad marca cualquier objetivo cuyo nombre conozca.
-Agnóvar.
La flecha obtiene trayectoria.
El dios gira hacia él.
-Shun Kanzaki.
La marca cambia de propietario.
Shun dispara antes de comprender.
La flecha gira a mitad del recorrido.
Regresa.
Entra por el pecho del arquero y lo clava contra la torre.
Permanece colgado mientras la estaca alada se activa.
[Corriente alada fijada.]
Emi y Kaede sobreviven.
Ninguna mira hacia los escombros.
[Participantes activos: 41/64.]
[Manifestación disponible: 36,2 %.]
Agnóvar lleva una mano al pecho.
La respiración de la ciudad empieza a fallar.
-Cuatro.
Mira los cadáveres.
-Veintitrés personas para llegar hasta cuatro.
La hendidura de su sonrisa se profundiza.
-¿Cuántas creen que vale la última?
Zeta se dirige hacia la corriente ígnea.
Luc Moreau aumenta la gravedad alrededor del avatar.
Agnóvar queda hundido contra el suelo.
Mateo Ruiz llena el círculo con fuego.
Sofia Bianchi mantiene una barrera térmica para impedir que el resto se queme.
Erik Lund congela la ruta de retirada.
Oliver Grant prepara puntos de teletransporte.
Elise Dubois sostiene las identidades de toda la escuadra mediante un enlace mental.
No permiten que Agnóvar hableles por separado.
Luc aumenta la gravedad.
El cuerpo blanco se curva.
-No puede moverse -dice.
-Ya escuché eso antes.
Agnóvar levanta un dedo.
La gravedad se concentra sobre ese punto.
Luc intenta redistribuirla.
La masa conceptual cambia de centro.
La fuerza que mantenía al enemigo contra el suelo aparece dentro del pecho del propio mago.
Luc se dobla.
Sus costillas se hunden.
No hay explosión.
Solo un colapso silencioso del torso.
La zona de gravedad desaparece cuando su corazón deja de funcionar.
Mateo aumenta el fuego para cubrir la estaca.
Agnóvar camina dentro de las llamas.
Su cuerpo se quema.
No se detiene.
-Más.
Mateo obedece.
El avatar empieza a derretirse.
-¡Ahora sí! -grita.
Agnóvar abre el pecho.
Las llamas entran.
Durante un instante desaparecen.
Después salen por la conexión que Mateo mantiene con su hechizo.
El fuego blanco envuelve al creador.
Sofia intenta cerrar la barrera alrededor de él.
El calor ya está dentro.
Mateo arde sin poder apagar su propia Magia.
Muere de pie, manteniendo el incendio sobre Agnóvar hasta que sus brazos dejan de responder.
Erik extiende un puente de hielo cuando el suelo se abre.
La escuadra cruza.
Agnóvar golpea el borde con una daga.
Una grieta avanza.
Erik se arrodilla y coloca ambas manos sobre la superficie.
Repara el hielo mientras sus compañeros pasan.
Oliver cruza primero.
Elise después.
Sofia lleva la estaca.
Anya Petrovic protege la retaguardia.
La grieta alcanza las manos de Erik.
El hielo deja de pertenecerle.
Se vuelve transparente.
-¡Salte! -grita Sofia.
Erik intenta hacerlo.
Agnóvar pisa el puente.
La estructura se parte.
Erik cae dentro del espacio blanco bajo la ciudad.
Continúa creando plataformas bajo sus pies mientras desciende.
Cada una aparece más lejos.
La última se forma demasiado tarde.
Su cuerpo desaparece en el vacío.
Oliver abre un portal y rescata a tres integrantes de otra escuadra atrapados por un derrumbe.
Agnóvar observa.
-Una buena elección.
Oliver crea otro portal para sacar a Elise.
El dios coloca una mano dentro del borde antes de que cierre.
La mano sale por el portal de destino.
Sujeta a Oliver desde atrás.
El resto del avatar atraviesa el espacio.
La daga cruza su cuello.
Oliver cae dentro de su propia puerta mientras ambas mitades del portal se cierran sobre el cuerpo.
Elise mantiene la red mental.
Siente las muertes.
Luc.
Mateo.
Erik.
Oliver.
No rompe el enlace.
-Sofia Bianchi. Klara Vogel. Anya Petrovic. Elise Dubois.
Agnóvar se acerca.
-¿Querés preservar nombres?
-Sí.
-Tomá.
Le entrega todos los nombres de los cimientos al mismo tiempo.
No doce mil.
Millones.
Elise grita.
La red mental transmite fragmentos al grupo: madres, hijos, artesanos, guerreros, especies desaparecidas.
Hejin corta la conexión externa, pero el daño ya ocurrió.
Sangre sale de los ojos y oídos de Elise.
Aun así, sostiene los tres nombres supervivientes hasta que la estaca ígnea queda fijada.
Después cae.
La red se rompe con su muerte.
[Corriente ígnea fijada.]
[Participantes activos: 36/64.]
[Manifestación disponible: 29,8 %.]
Sofia, Klara y Anya regresan.
Cinco corrientes.
Veintiocho muertos.
Los sanadores ya no tienen reservas suficientes para atender a todos los heridos.
Jiwon establece prioridades sin mirar nacionalidades.
Quien puede volver al combate recibe estabilización.
Quien no, solo analgesia.
No hay tiempo para otra cosa.
Eta avanza hacia la corriente acuática.
Viktor Malenkov porta una armadura diseñada para absorber impactos mágicos. Irina Belova sostiene la estaca. Pavel Orlov y Nadia Sokolova cubren los costados.
Marek Kowalski controla el agua suspendida.
Zofia Nowak mantiene una emisión sonora con los nombres de todos los participantes vivos.
Anton Lebedev e Ilya Antonov protegen la retaguardia.
Agnóvar carga de frente.
Viktor recibe el golpe.
La armadura absorbe la primera daga.
La segunda.
La tercera.
Cada impacto carga las placas.
-Puedo sostenerlo.
Agnóvar coloca ambas manos sobre el pecho de Viktor.
-Entonces sostené.
La armadura se extiende hacia los lados.
Se fusiona con los edificios.
Viktor intenta dar un paso.
Ya forma parte de la pared.
Las placas continúan absorbiendo energía sin poder liberarla.
El metal se comprime.
El cuerpo dentro también.
Nadia corre hacia él.
-¡Desactive la armadura!
-No responde.
La visera se hunde.
Viktor intenta gritar una orden.
La presión le rompe el cráneo dentro del casco antes de terminarla.
Pavel libera una batería completa.
Proyectiles de energía cubren el cielo.
Agnóvar crea cinco cuerpos sin rostro.
Pavel continúa disparando para obligarlos a separarse.
Cuatro son destruidos.
El quinto llega hasta él.
No es Agnóvar.
Es un habitante vacío.
Pavel duda al encontrar un cuerpo vivo.
La imitación abre el torso.
La mano del dios sale desde dentro y atraviesa el pecho del artillero.
Pavel dispara una última descarga a quemarropa.
Destruye al recipiente.
También su propio corazón.
Nadia intenta sacar a Viktor de la pared aunque Jiwon le grita que se retire.
Agnóvar aparece a su lado.
-Ya está muerto.
-Cállese.
-Te doy una oportunidad para aceptar la realidad.
Nadia sigue cortando las placas.
-No.
-Entonces conservá la ilusión.
La daga entra entre las vértebras.
Nadia pierde fuerza en las piernas.
Cae apoyada sobre el cuerpo de Viktor.
Ilya lanza una cadena de hielo y la engancha al arnés de la médica.
Consigue arrastrarla fuera del alcance.
No puede salvarla.
Nadia ya no respira.
Agnóvar toma la cadena.
Ilya intenta soltarla.
El frío fusionó el guante.
El dios tira.
Cuando Ilya llega, lo recibe con un corte horizontal.
La garganta se abre.
El cuerpo continúa deslizándose hasta golpear los pies de Nadia.
Zofia no deja de emitir nombres.
La voz amplificada atraviesa toda la ciudad.
-Irina Belova. Marek Kowalski. Zofia Nowak. Anton Lebedev.
Agnóvar alza un dedo.
El rostro de Zofia empieza a alisarse.
Ella comprende.
Cambia la voz por golpes de sonido.
Cuatro pulsos.
Cuatro nombres.
Su boca desaparece.
Después la nariz.
Zofia continúa golpeando el suelo con ondas cada vez más débiles mientras se asfixia.
El último pulso coincide con la activación de la estaca acuática.
Entonces cae.
Anton ve su cuerpo.
La transformación bestial se activa.
Pierde la formación.
Corre hacia Agnóvar ignorando las órdenes de Irina.
-¡Anton, vuelva!
No escucha.
El dios se aparta.
No necesita atacar.
El suelo se abre bajo el berserker.
Dentro hay un depósito de nombres líquidos.
Anton intenta sujetarse del borde.
Agnóvar pisa sus dedos.
-Ella murió para que recordaras quién eras.
Retira el pie.
-Y lo primero que hiciste fue convertirte en un animal.
Anton cae dentro de la corriente.
Su cuerpo se disuelve antes de tocar el fondo.
[Corriente acuática fijada.]
[Participantes activos: 30/64.]
[Manifestación disponible: 22,4 %.]
Irina y Marek regresan.
Seis corrientes.
Treinta y cuatro muertos.
Agnóvar ya no regenera un brazo completo.
La pierna izquierda tiene grietas permanentes.
Parte de su torso es transparente.
Dentro no hay órganos.
Hay un espacio lleno de nombres.
Y, entre ellos, durante un segundo, veo un rostro.
Kwon.
Desaparece antes de que pueda confirmar.
-Está adentro -digo.
Agnóvar gira hacia mí.
-¿Quién?
No respondo.
Su interés confirma que vi algo real.
Solo queda la corriente bestial.
Theta es una escuadra de apoyo internacional.
No fue seleccionada para combate frontal.
Amara Okafor crea campos de resistencia mental. Layla Haddad mantiene sellos de orientación. Noor Al-Khatib transporta la última estaca.
Thiago Nunes, Farid Rahman, Sarah McKenna, Miguel Santos y James Osei forman la escolta.
No deberían enfrentarlo.
Tampoco queda otra escuadra completa.
-Alpha los cubre -ordena Eunbyeol.
Mujin avanza pese a tener el brazo izquierdo fracturado.
Seolhwa arrastra una pierna.
Doyun perdió la mitad de sus flechas.
Hejin apenas puede mantener abierto el monóculo.
Jiwon agotó casi toda su Magia.
Yo conservo Nada.
Nada más.
Los demás cazadores supervivientes forman dos líneas.
Naomi y Lin congelan los flancos.
Choi, Yoon y Layla repiten nombres.
Zhao, Emi, Kaede, Klara, Sofia, Anya, Irina y Marek sostienen las rutas de retirada.
Maya, Amara y Jiwon concentran la curación.
Agnóvar observa la formación.
-Veintinueve personas para proteger una estaca.
-Treinta -dice Eunbyeol.
Se incluye.
El dios inclina la cabeza.
-No durante mucho tiempo.
Thiago es el primero en atacar.
Su lanza acumula rayos de las barreras de todos los grupos.
Clava la punta en el pecho transparente del avatar.
La descarga atraviesa los nombres.
Agnóvar se arquea.
Por primera vez emite un sonido parecido al dolor.
Thiago aumenta la energía.
-¡No lo suelte!
Agnóvar cierra la mano sobre la lanza.
La electricidad busca tierra.
El dios cambia el circuito.
Toda la carga vuelve por el asta.
Thiago intenta apartarse.
Sus músculos quedan rígidos.
El corazón se detiene antes de que la descarga termine.
Permanece de pie, carbonizado alrededor de la armadura, hasta que Agnóvar empuja el cuerpo.
Farid abre portales cortos para que Noor avance sin cruzar terreno expuesto.
Uno.
Dos.
Tres.
Agnóvar aparece frente al cuarto.
Farid cancela la salida.
La mano blanca ya está dentro.
El brazo atraviesa el portal incompleto.
La daga surge detrás del creador.
Farid siente el metal sobre la nuca.
Intenta cerrar el espacio.
El portal corta el brazo de Agnóvar.
La daga ya cruzó su cuello.
La cabeza de Farid cae mientras el brazo blanco queda separado en el suelo.
Sarah McKenna aprovecha la pérdida.
Coloca sellos sobre el miembro y extrae la autoridad vinculada.
-¡Puedo inmovilizar su nombre!
El cuerpo principal de Agnóvar se detiene.
Sarah aumenta la maldición inversa.
Letras blancas aparecen sobre su piel.
Primero su nombre.
Después el apellido.
-Sarah -grita Miguel.
Ella lo mira.
-No puedo soltarlo.
Las letras se desprenden de su cuerpo y vuelan hacia el brazo cercenado.
La placa de su armadura queda vacía.
Sarah olvida cómo respirar.
No porque desaparezca su rostro.
Porque el cuerpo deja de reconocer que le pertenece.
Cae sentada.
Mira sus propias manos como si fueran ajenas.
Miguel la sujeta.
-Sarah McKenna.
Ella no reacciona.
-¡Sarah!
La piel empieza a convertirse en hojas blancas.
Miguel activa una barrera de preservación alrededor de ambos.
-No se la llevará.
Agnóvar mueve el brazo separado.
Los dedos se cierran.
El sello de Sarah se rompe.
Su cuerpo se deshace en páginas sin escritura.
Miguel continúa abrazando el espacio vacío.
La daga del avatar entra por su espalda.
Sale debajo del pecho.
Agnóvar utiliza el cuerpo del sanador como apoyo para recuperar el brazo perdido.
Miguel sostiene la barrera unos segundos más.
No protege a Sarah.
Protege a Noor, que ya está pasando detrás.
Cuando la estaca queda fuera del alcance, la barrera desaparece.
Miguel cae.
James Osei es el último de la escolta.
Porta el estandarte de identidad construido por Eunbyeol y Hejin.
Mientras permanezca plantado, las alteraciones de reconocimiento pierden eficacia dentro de veinte metros.
Agnóvar avanza hacia él.
James no tiene una habilidad ofensiva importante.
No intenta combatir.
Corre hacia la corriente bestial.
El dios aparece a su derecha.
Mujin intercepta la primera daga.
Seolhwa la segunda.
Ambos salen despedidos.
James continúa.
Agnóvar vuelve a aparecer.
Doyun dispara al ojo inexistente.
La flecha atraviesa la cabeza y retrasa el movimiento medio segundo.
James llega hasta Noor.
Le entrega el estandarte.
-Siga.
Ella toma ambas cosas.
Agnóvar corta.
James gira para recibir el ataque de frente.
La daga cruza su abdomen.
No cae.
Abraza al avatar.
-Ahora, capitán.
Agnóvar introduce la segunda hoja en su costado.
James aprieta más.
-¡Ahora!
No puedo utilizar Nada.
Todavía no.
No mientras la última corriente continúe libre.
Noor corre.
Layla coloca sellos a sus pies.
Amara sostiene su identidad cuando la Torre intenta borrarla.
James recibe un tercer corte.
La pierna deja de responder.
Se mantiene sujeto con los brazos.
Agnóvar lo observa.
-No vas a detenerme.
-No.
James escupe sangre sobre el torso blanco.
-Solo estoy ocupando su tiempo.
Agnóvar parte su cuerpo con un corte vertical.
Los brazos de James continúan alrededor del avatar hasta que ambas mitades caen.
Noor alcanza la corriente.
Clava la estaca.
[Corriente bestial fijada.]
Las siete luces ascienden.
La Primera Babel tiembla.
Las arterias dejan de alimentar al avatar.
Agnóvar separa los restos de James de su cuerpo.
Por primera vez, su regeneración no comienza.
[Las siete corrientes han sido fijadas.]
[La conexión del avatar con Babel ha sido reducida al mínimo permitido.]
[Manifestación disponible: 16,8 %.]
Otra ventana aparece.
[Participantes activos: 25/64.]
[Participantes fallecidos: 39.]
[Tasa de bajas: 60,94 %.]
Treinta y nueve.
El número no contiene sus nombres.
Miro el campo.
Marcus Hale junto al escudo abierto.
Aisha Reed dentro de su barrera colapsada.
Evan Cole sobre la terraza.
Park Minjae todavía cubriendo una ruta con el cuerpo.
Song Hyeon sin rostro.
Liang Wei atravesado por su propia lanza.
Toma y Hana bajo los escombros.
Elise con las manos cerradas alrededor de una red que ya no existe.
Zofia junto a las marcas que golpeó para recordar a sus compañeros.
James Osei partido frente a la última corriente.
Agnóvar contempla los cadáveres.
-Sesenta por ciento.
Su tono no contiene pesar.
Contiene evaluación.
-Esperaba más.
Seolhwa intenta avanzar.
La pierna falla.
Mujin la sostiene con el brazo sano.
-No terminó.
-No -respondo.
Agnóvar conserva las dagas de Kwon.
Su cuerpo está roto.
La cabeza tiene una grieta que atraviesa el lugar donde debería existir un rostro.
El torso transparente muestra millones de nombres flotando.
La conexión con la figura gigante de Babel se ha reducido a un único hilo.
Un hilo negro que asciende desde su espalda y desaparece en el cielo.
Hejin lo ve.
-Ese es el vínculo principal.
-¿Puede cortarlo? -pregunta Eunbyeol.
Hejin niega.
-No con Magia.
Miro la espada.
Nada continúa disponible.
Una técnica sin intención.
Sin presencia.
Un corte que no puede ser leído antes del contacto.
Agnóvar gira hacia mí.
-Ahí está.
La hendidura de su sonrisa aparece dentro de la grieta.
-Guardaste una última respuesta.
Adopto la postura.
No puedo sentir ira.
No puedo pensar en Kwon.
Nada exige un único propósito sin deseos secundarios.
Cortar el vínculo.
Solo eso.
Mujin levanta el escudo frente a los supervivientes.
Eunbyeol prepara el último uso del libro.
Hejin señala la trayectoria.
Doyun apunta a la pierna de apoyo.
Seolhwa espera el instante para bloquear las dagas.
Los diecisiete cazadores externos supervivientes forman un anillo.
No cargan.
No buscan venganza.
Cada uno ocupa el puesto de alguien que murió.
Agnóvar abre los brazos.
-Adelante.
La voz de Kwon sale desde su pecho.
-Capitán...
La postura se rompe.
No por miedo.
Por reconocimiento.
Agnóvar queda inmóvil.
La voz vuelve.
Más débil.
-No corte...
El rostro de Kwon aparece detrás de la porcelana transparente.
Sus ojos están abiertos.
No sé si pertenece al cuerpo.
Al nombre.
A los recuerdos.
O a otra imitación de Agnóvar.
La figura blanca inclina la cabeza.
-Qué inoportuno.
La daga golpea su propio pecho.
El rostro desaparece.
-No lo escuches.
La voz vuelve desde el interior.
-...todavía.
Todos observan al avatar.
Agnóvar conserva el cuerpo inmóvil, pero su mano derecha tiembla.
No como parte de una actuación.
Como si alguien más estuviera intentando controlarla.
El sistema reacciona.
[ANOMALÍA INTERNA DETECTADA.]
[La identidad utilizada como recipiente conserva voluntad residual.]
[Compatibilidad del avatar: 84 % → 71 %.]
Agnóvar deja de sonreír.
La grieta de su rostro se cierra.
-No.
La palabra no está dirigida a nosotros.
Está dirigida hacia adentro.
Una de las dagas gira.
La punta queda orientada contra el propio corazón del avatar.
La mano intenta hundirla.
La otra la detiene.
Dos voluntades luchan dentro del mismo cuerpo pulcro.
Y por primera vez desde que apareció, Agnóvar ya no parece divertido.
-Kwon Taesung -digo.
La ciudad tiembla.
Agnóvar gira hacia mí.
La voz que responde pertenece al dios y al cazador al mismo tiempo.
-No pronuncies ese nombre.
Levanto la espada.
Detrás de mí quedan veinticuatro supervivientes.
Delante, treinta y nueve cadáveres.
Y dentro del enemigo, algo que Babel todavía no logró convertir en una sola cosa.
-Kwon Taesung.
El brazo derecho del avatar vence.
La daga entra un centímetro en su propio pecho.
Agnóvar grita.