Me sumo a la moción de Hejin, che. Cama SSS ya, que yo con seis horas de auriculares no aguanto ni un día de ese orbe 😂
Capítulo 38: Entrenamiento (3)
Pensamiento
Me sumo a la moción de Hejin, che. Cama SSS ya, que yo con seis horas de auriculares no aguanto ni un día de ese orbe 😂
Contenido de la publicación
El tiempo dentro del orbe ha dejado de sentirse como tiempo. Al principio contaba los días. Después, las semanas. Terminé contando las derrotas, aunque la palabra nunca me pareció suficiente para describir lo que ocurría antes de cada reinicio.
[La muerte no será aplicada.]
[Reiniciando escenario.]
El sistema podía repetirlo cuanto quisiera. Yo sentía los huesos partirse bajo las garras, el veneno cerrarme la garganta y los dientes del río arrancarme tiras de carne. Recordaba cada instante al abrir los ojos otra vez bajo los primeros árboles. Ahora estoy en el último día. Ya no sé cuántas veces he empezado la prueba del Bosque de Garam.
Los acechadores de raíz me rodearon, los devoradores de memoria usaron voces que no quería volver a escuchar y el guardabosques mutilado me aplastó contra el suelo hasta que dejé de distinguir mi cuerpo del barro. El río me tragó tantas veces que aprendí a reconocer el ataque de los peces por la inclinación de las flores.
Pero, al final, incluso un infierno puede convertirse en un mapa. Sé qué raíces se hinchan antes de atacar y qué claros debo rodear. Aprendí dónde dejar un rastro de sangre para desviar a una bestia, qué criaturas siguen el calor y cuáles esperan el instante en que creo haber escapado.
Todavía tengo nivel nueve. Matar aquí no me ha dado un solo punto de EXP. Todo lo ganado durante este año está en mis movimientos, en la memoria de mi cuerpo y en la distancia que consigo recorrer antes de caer.
[Tiempo interior restante: 00:07:18]
[Distancia restante hasta el punto de extracción: 420 metros.]
Distingo la columna de luz entre los árboles muertos. A mis espaldas, el guardabosques avanza con medio cuerpo quemado y varias lanzas improvisadas hundidas entre las placas del torso. No he conseguido matarlo, pero sí obligarlo a arrastrar una pata. Le cuesta girar hacia la izquierda.
Mi pierna izquierda tampoco responde bien. El veneno me entumece el brazo derecho y las grietas de la espada se extienden desde el borde que ya estaba roto cuando entré. Si consigo salir, desaparecerán los daños de la simulación. Los del segundo piso seguirán esperándome.
Empiezo a moverme hacia la luz. La ruta más corta está cubierta de raíces nuevas. Hundir el pie ahí me costaría la pierna, de modo que avanzo junto a un tronco caído, usando la espada como apoyo solo donde el suelo aguanta. Cada vez que cargo el peso sobre el tobillo izquierdo, un dolor agudo me sube hasta la rodilla.
El guardabosques acorta la distancia. Me meto bajo el tronco. Las astas golpean la madera y arrancan una lluvia de astillas sobre mi espalda. Me arrastro por el barro hasta salir del otro lado, con la boca llena de tierra y el hombro atascado un momento entre dos raíces.
El contador sigue bajando. Doscientos metros. Una boca se abre en el árbol que tengo delante. Inclino el cuerpo antes de que cierre sus dientes y continúo por el borde de una zanja. Sé dónde terminará el próximo ataque, pero saberlo no consigue que mis músculos respondan más rápido.
La pata del guardabosques cae detrás de mí. El terreno cede y me arroja al fondo de la zanja. La caída me abre la rodilla. Veo el blanco del hueso bajo la piel desgarrada cuando intento incorporarme. La mano resbala dos veces sobre una raíz mojada antes de que pueda agarrarla.
Invencible sigue en enfriamiento. Gasté sus diez segundos al atravesar las flores del río; sin ellos no habría llegado hasta aquí. Ahora solo tengo el tronco que impide al monstruo bajar la cabeza lo suficiente para alcanzarme. Tiro de la raíz con el brazo sano. La criatura hunde una pezuña en el borde y me cubre de tierra. Salgo por el extremo contrario, ruedo hasta una piedra y apoyo el peso en la pierna derecha.
[Tiempo interior restante: 00:00:51]
Menos de cincuenta metros. Avanzo a saltos cortos, arrastrando el pie herido. Entonces la niebla toma forma humana entre la luz y yo. Eunbyeol. Esta vez es la de ahora. Sostiene su libreta y me mira con una tranquilidad que llevo meses sin ver en un rostro humano.
—Señor Kim, ya puede descansar.
Mi cuerpo quiere creerle. Basta con dejar caer la espada, sentarme y permitir que el cansancio termine de hundirme. Doy otro paso.
—Ya hizo suficiente —insiste.
Bajo la mirada, localizo la sombra que se mueve detrás de sus pies y deslizo el filo por debajo de la ilusión. La punta encuentra el núcleo. El devorador se contrae, abre una grieta húmeda a lo largo del vientre y cae derramando sangre negra sobre mis botas.
Paso por encima de su cuerpo. No me queda aliento para responderle. La columna está a unos pasos cuando oigo al guardabosques romper el último tronco. Me arrojo hacia adelante, con la pierna inútil doblada bajo el cuerpo, y la luz me alcanza antes que sus astas.
[Prueba individual completada.]
[Kim Cheonro ha sobrevivido al Bosque de Garam.]
[Tiempo restante: 00:00:03]
El bosque se rompe. La humedad desaparece de mi piel, el barro deja de llenarme la boca y el rugido se corta. Después de trescientos sesenta y cinco días, vuelvo a ver a los demás. Estamos en un espacio blanco, sin paredes ni cielo definidos. Bajo mis pies hay una superficie firme que apenas distingo del resto de la sala.
Nadie habla al principio. Kwon está sentado con los cuchillos sobre las rodillas. Sus ojos ya no saltan de un punto a otro buscando algo que atacar. Mujin permanece de pie, con la espada baja y ambos pies bien asentados. Ni siquiera intenta apoyarla sobre el hombro.
Jiwon mantiene las manos juntas frente al pecho. Doyun mueve los dedos como si todavía sujetara una flecha; al advertirlo, los abre y respira despacio. Haejin está acostada boca arriba.
—Sigo viva —murmura—. Técnicamente.
Eunbyeol sostiene la libreta abierta, pero no escribe. Seolhwa permanece a un lado, con los brazos relajados y una quietud que me obliga a mirarla dos veces. Conservamos los cuerpos y el equipo con que entramos. Las heridas recibidas dentro han desaparecido. El recuerdo de cada una sigue ahí.
[Campo de entrenamiento completado.]
[Modo: Infierno.]
[Tiempo interior transcurrido: 365 días.]
[Tiempo exterior transcurrido: 1 día.]
[Evaluación individual en proceso.]
Kwon suelta el aire.
—Un año entero... y afuera solo pasó un día.
Haejin levanta la mano desde el suelo.
—Propongo que el próximo objeto SSS sea una cama.
—Apoyo la moción —dice Jiwon.
Mujin mira su espada.
—Al menos sirvió.
—Sí —responde Kwon—. Pero hoy permitime odiarlo un rato.
La ventana cambia antes de que alguien agregue algo.
[Resumen de pruebas individuales.]
[Kim Cheonro.]
[Prueba: Bosque de Garam.]
[Nivel original del participante en el escenario: 50.]
[Nivel del usuario durante la prueba: 9.]
[Objetivo: sobrevivir y alcanzar el punto de extracción.]
[Resultado: completado.]
El sistema omite cuántas veces he fallado. Se lo agradezco. No necesito ver ese número delante de los demás.
[Kwon Taesung.]
[Prueba: Ciudad de los cuchillos apagados.]
[Objetivo: sobrevivir en una ciudad ocupada por asesinos, informantes y cazadores de sombras.]
[Condición especial: los movimientos impulsivos aumentan la cantidad de perseguidores.]
[Resultado: completado.]
—Escuchaban hasta cuando pensaba fuerte —dice Kwon—. Si mataba a uno sin revisar antes la calle, los otros ya me estaban cerrando la salida.
Eunbyeol lo observa.
—Con razón llevás tanto tiempo sentado.
Kwon mira los cuchillos sobre sus piernas y sonríe de costado.
—Estoy esperando que el sistema saque otro asesino de algún lado.
En un lugar así, su velocidad solo habría servido para llegar antes a la próxima emboscada. Por primera vez desde que lo conozco, parece cómodo mientras espera.
[Kang Mujin.]
[Prueba: La puerta que no debe caer.]
[Objetivo: defender una entrada durante oleadas de enemigos.]
[Condición especial: abandonar la posición provoca la muerte de civiles simulados.]
[Resultado: completado.]
Mujin aprieta la empuñadura.
—Los que huían eran los peores —dice—. Se quedaban lo bastante cerca para que creyera que podía alcanzarlos y volver a tiempo.
—¿Y podías? —pregunta Doyun.
Mujin niega con la cabeza. No necesito más detalles. Ahora entiendo por qué mantiene los pies tan firmes, como si todavía hubiera una puerta a su espalda.
[Han Jiwon.]
[Prueba: Hospital del último día.]
[Objetivo: mantener con vida a la mayor cantidad posible de pacientes durante un colapso prolongado.]
[Condición especial: recursos limitados, oleadas de heridos y decisiones de triaje irreversibles.]
[Resultado: completado.]
Jiwon baja la mirada.
—Odio esa palabra.
—¿Cuál? —pregunta Doyun.
—Irreversibles.
Nadie responde. La veo apretar una mano contra la otra y pienso en todas las veces que intentó atendernos a la vez, agotándose antes de terminar. La prueba la ha obligado a decidir a quién podía salvar con lo que tenía. No sé cuántos pacientes quedaron del otro lado de cada elección. Tampoco voy a pedírselo aquí.
[Seo Doyun.]
[Prueba: Valle de los mil disparos.]
[Objetivo: cruzar un valle bajo persecución, eliminando objetivos prioritarios.]
[Condición especial: cada fallo altera la ruta; detenerse a lamentarlo aumenta la dificultad.]
[Resultado: completado.]
—Fallé mucho —reconoce Doyun.
Kwon gira hacia él, sorprendido.
—Eso no lo contás nunca.
—Antes me quedaba pensando en el disparo que había errado hasta que llegaba el siguiente enemigo. Después aprendí a corregir mientras seguía moviéndome.
Lo dice sin bajar la cabeza. Sus dedos ya no buscan la flecha inexistente.
[Lee Haejin.]
[Prueba: Torre de los circuitos rotos.]
[Objetivo: desactivar estructuras mágicas inestables antes de su colapso.]
[Condición especial: el uso excesivo de magia acelera el derrumbe.]
[Resultado: completado.]
Haejin se cubre la cara con una mano.
—Un año entero reparando cosas que explotaban cuando intentaba apurarlas.
—¿Encontraste la forma? —pregunto.
Levanta dos dedos y hace pasar entre ellos un hilo tenue de magia. Lo dobla hasta cerrar un pequeño círculo, sin dejar que el brillo se expanda.
—A veces bastaba con cortar una sola conexión. Me costó varios derrumbes dejar de atacar toda la estructura.
El círculo se apaga sin un chispazo. Esa precisión podrá ahorrarnos más de una pelea.
[Kim Eunbyeol.]
[Prueba: Ciudad de los siete frentes.]
[Objetivo: comandar defensas simultáneas con información incompleta.]
[Condición especial: no existe una solución perfecta.]
[Resultado: completado.]
Eunbyeol cierra la libreta con cuidado.
—Me hacía elegir qué sector perder. Si intentaba salvarlos todos, caían todos. Si esperaba más información, moría más gente.
Su voz se mantiene firme, aunque tarda en continuar.
—Odié cada respuesta correcta.
—Podés odiarla y dar la orden igual —le digo—. A veces eso es lo único que le queda a quien manda.
Me mira sin parecer satisfecha. No esperaba que lo estuviera. El sistema despliega la última prueba.
[Seolhwa.]
[Prueba: Apocalipsis de los muertos hambrientos.]
[Objetivo: sobrevivir durante 365 días protegiendo a un grupo de civiles no combatientes.]
[Condición especial: el grupo incluye niños, ancianos y heridos.]
[Condición especial adicional: cada pérdida civil reduce la estabilidad mental de la participante.]
[Resultado: completado.]
Kwon lee la ventana y pierde la sonrisa.
—¿Un año con zombis, cuidando gente que no podía pelear?
Seolhwa asiente.
—Algunos tampoco podían correr.
El sistema continúa.
[Rasgo adquirido durante la prueba.]
[Berserker latente — A]
[Cuando un aliado bajo protección directa se encuentra en peligro crítico, el miedo, el dolor y la fatiga de la usuaria pueden convertirse temporalmente en impulso de combate.]
[Durante la activación aumentan la fuerza, la resistencia al dolor y la agresividad ofensiva.]
[El efecto se intensifica si la persona protegida es un civil o un menor de edad.]
[Advertencia: el uso prolongado puede afectar el juicio.]
Miro sus manos. Son las mismas con las que sirve comida, acomoda mantas y limpia rodillas raspadas. Ahora se cierran despacio cuando llega a la última línea.
—Berserker... —murmura Mujin.
Seolhwa sigue mirando la advertencia.
—No siempre conseguía detenerme cuando ya había pasado el peligro.
Su calma deja de parecerme descanso. Podría imaginar calles saqueadas, niños con hambre y puertas a punto de ceder. He visto suficientes lugares así. Pero no sé qué tuvo que hacer ella, y la ventana tampoco lo explica. Jiwon se acerca.
—¿Querés sentarte?
Seolhwa tarda en responder antes de doblar las rodillas. Jiwon se sienta a su lado, sin tocarla todavía.
—Había noches en las que no podía dormir —dice Seolhwa—. Si cerraba los ojos, escuchaba la puerta de la guardería. Incluso meses después de haberla perdido.
Eunbyeol deja la libreta sobre sus piernas.
—Eran parte de la prueba —continúa Seolhwa—. Lo sabía. Pero tenían hambre, se enfermaban y me llamaban por mi nombre. Cada vez que perdía a uno, los demás seguían preguntándome qué íbamos a hacer.
Se mira los dedos.
—Yo también recordaba sus nombres. El sistema no necesitaba repetírmelos.
Nadie hace una broma. Kwon ha dejado de mover los cuchillos.
—No quiero acostumbrarme a hacer daño —añade ella.
Jiwon apoya la mano cerca de la suya, dejándole espacio.
—Entonces vamos a trabajar en eso. En reconocer cuándo empieza y en detenerte antes de perder el control. No tenés que resolverlo hoy.
Seolhwa la mira y, después de unos segundos, asiente. El resumen final aparece sobre nosotros.
[Todos los participantes han completado su prueba individual.]
[Modo Infierno superado.]
[El Orbe del amanecer será consumido.]
[Recompensas finales pendientes de cálculo.]
La esfera dorada se materializa en el aire, atravesada por grietas. Cada una deja escapar una hebra de luz hasta que la superficie empieza a desprenderse en pequeños fragmentos. Un año. Una sola oportunidad, y la hemos gastado entera. El polvo luminoso cae sobre mis brazos. Siento calor bajo la piel, pero no se parece a la curación de Jiwon. Las heridas reales todavía tiran cuando intento enderezarme; las otras duelen en lugares donde ya no hay nada.
Kwon guarda los cuchillos y se pone de pie.
—Quiero volver.
Esta vez nadie intenta esconder lo mismo detrás de una broma.
[Retorno al exterior en 10 segundos.]
Mujin recoge su espada. Doyun ajusta el arco y Haejin se incorpora con un gemido. Eunbyeol guarda la libreta mientras Jiwon ayuda a Seolhwa a levantarse. Me acerco a ellas.
—Los niños van a estar esperándola.
Seolhwa mira hacia el lugar donde empieza a abrirse la luz.
—Tengo que acordarme de eso cuando me vean.
Abre las manos varias veces, como si ensayara un gesto sencillo. Después levanta la cabeza. La luz nos envuelve. Del otro lado oigo una puerta y, enseguida, la voz de Minjun llamándonos desde el patio.
Thoughts
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PermalinkMe sumo a la moción de Hejin, che. Cama SSS ya, que yo con seis horas de auriculares no aguanto ni un día de ese orbe 😂
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PermalinkAcho, un año dentro y un día fuera. ¿Salen con el cuerpo de un año más o solo con la cabeza? Porque Hejin tirada en el suelo parece que se ha traído el año entero encima.
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PermalinkQue el sistema no enseñara cuántas veces falló Kim, y que él se lo agradeciera, me pareció lo más humano del capítulo. Todos los demás salen con su prueba a la vista y él se guarda su número. Apuesto a que ese número acaba saliendo delante del grupo, y justo en el peor momento. Gracias por seguir subiendo capítulos!
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PermalinkSeolhwa contestando sí a cada pregunta de Kwon me dejó más frío que todo el bosque de Garam. La misma que sirve la comida y cura rodillas en la residencia, y ahora el sistema le avisa que eso puede afectarle el juicio. Me late que se le va a activar allá afuera, con los niños de verdad, y que Kim va a tener que decidir si la frena o la deja. Ahí ya no hay reinicio.
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Al finalizar la reunión, dejo que el grupo descanse.
El tiempo dentro del orbe dejó de sentirse como tiempo.