Sentarse a jugar,
escuchar música,
escuchar a mamá que la cena está lista,
ver televisión,
jugar antes de hacer las tareas,
acostarse tarde...
Hasta que te fuiste,
y el dolor se cierne en mi pecho.
¡Te extraño, hermano!
Tu sonrisa,
tu forma de ver las cosas,
tu alegría hace falta en la casa.
Todo lo tuyo era felicidad:
con amigos por doquier,
con las notas súper altas,
tu llegada a la universidad,
tu primera novia,
las ovaciones...
Pero te fuiste tan temprano;
no vimos lo brillante que eras
hasta que fue tarde.
La tristeza me invade ahora
al recordarte, hermano.
Siempre te querré.