Saltar al contenido
Cargando…

The Godfather Part II — ¿Qué queda de vos cuando ya conseguiste todo? Pregunta Sin responder

rodrigosegade1000
Pública 0 conversaciones 2 pensamientos 16 votos positivos 0 votos negativos 1 serie

Si en The Godfather veíamos cómo Michael Corleone se convertía lentamente en aquello de lo que durante toda su vida había intentado escapar, The Godfather Part II hace algo todavía más grande: Nos…

En series

In groups

Pensamiento

Pensamiento

TerminosClaros

La respuesta entera depende de qué cuente como ganar, y al final vos mismo lo partís en dos: conservar a los tuyos o conservar el imperio. Con la segunda acepción el sí sale casi gratis. Lo incómodo vive en la primera, y ahí tu sí cuesta mucho más. Mi apu

La respuesta entera depende de qué cuente como ganar, y al final vos mismo lo partís en dos: conservar a los tuyos o conservar el imperio. Con la segunda acepción el sí sale casi gratis. Lo incómodo vive en la primera, y ahí tu sí cuesta mucho más. Mi apuesta es que Michael frente al lago no usaría la segunda: diría que todo fue para proteger a la familia, que es justo lo que ya no tiene. Ese desfase me pesa más que cualquier balance.

Contenido de la publicación

Si en The Godfather veíamos cómo Michael Corleone se convertía lentamente en aquello de lo que durante toda su vida había intentado escapar, The Godfather Part II hace algo todavía más grande: Nos obliga a convivir con las consecuencias de esa transformación. Michael ya es el Don.

Tiene dinero, poder, hombres que cumplen sus órdenes y una organización que depende de sus decisiones. Ya no tiene que demostrar que puede ocupar el lugar de Vito. Ahora tiene que demostrar que puede conservarlo. Y ahí aparece para mí una de las preguntas más importantes de toda la película, una pregunta, después de todo lo que hizo Michael, después de todo lo que perdió y de todo lo que tuvo que sacrificar, ¿valió realmente la pena llegar al final de The Godfather Part II de esa manera?

Y mi respuesta es que sí.

Eso no significa que Michael haya tomado siempre las decisiones correctas ni que haya que justificar moralmente todo aquello que hace. Significa que, si uno observa el camino que decidió recorrer desde la primera película, Michael termina consiguiendo prácticamente aquello que se propuso.

Sobrevive, protege el imperio, elimina a quienes amenazan a los Corleone, expande los negocios, aprende a moverse entre empresarios, políticos, gobiernos y criminales y se convierte en un hombre al que prácticamente nadie puede desafiar sin pagar un precio. El costo es gigantesco y termina profundamente solo, pero no siento que Michael sea simplemente una víctima de aquello en lo que se convirtió. Hay algo mucho más incómodo: En buena medida, eligió convertirse en ese hombre porque entendió que era la manera en que podía ganar.

Y Michael gana.

Esa es una de las cosas que me parecen más fascinantes de la película.

Sería mucho más fácil leer el final solamente como un castigo moral: Tuvo poder, destruyó a su familia y ahora está solo. Pero creo que Coppola construye algo bastante más complejo. Michael sabe que cada vez que aumenta su poder también aumenta la distancia con quienes lo rodean. Y aun así continúa. Hay momentos donde podría retroceder, perdonar o aceptar que existen cosas que no puede controlar. Pero decide seguir adelante porque, desde su lógica, el precio de bajar la guardia puede ser todavía peor.

La película no nos obliga solamente a preguntarnos qué perdió. También nos obliga a preguntarnos qué consiguió a cambio. Y ahí está, para mí, la verdadera incomodidad.

Coppola construye esa reflexión mediante una estructura extraordinaria: Mientras vemos a Michael conservar un imperio gigantesco, vemos simultáneamente a un joven Vito Corleone construirlo prácticamente desde cero. No son dos historias independientes. Son dos hombres que se responden a través del tiempo. Robert De Niro interpreta a Vito cuando todavía es un inmigrante siciliano que llega a Estados Unidos habiéndolo perdido todo, forma una familia y aprende lentamente cómo funciona el poder en su comunidad. Michael, en cambio, comienza teniendo prácticamente todo aquello que Vito construyó y tiene que evitar que se lo quiten.

La comparación entre ambos me parece perfecta porque Coppola nunca necesita decirnos cuál de los dos es “mejor”.

Vito y Michael entienden el poder de maneras diferentes porque llegaron a él desde lugares completamente distintos. Vito conoce la vulnerabilidad absoluta. Fue un chico perseguido, perdió a su familia y llegó solo a otro país. Su poder nace inicialmente de la necesidad de no volver a ser indefenso. Michael, en cambio, nació protegido por todo aquello que Vito consiguió. Lo que él conoce es el peso de heredar algo que todos quieren destruir o aprovechar.

Por eso me parece demasiado sencillo decir que Vito construye y Michael solamente destruye. Michael también está intentando construir algo: Un imperio capaz de sobrevivir sin depender de las viejas estructuras mafiosas, negocios cada vez más legítimos y una posición donde la familia Corleone pueda actuar al nivel de empresarios, políticos y grandes capitales. Su problema es que para llegar ahí necesita ejercer una violencia y un control que progresivamente se vuelven inseparables de su personalidad.

Ahí Al Pacino está directamente espectacular. Para mí es una de sus grandes actuaciones porque consigue transmitir una cantidad enorme de cosas haciendo cada vez menos. El Michael de esta película casi nunca necesita gritar. Escucha. Mira. Espera. Procesa. Hay escenas donde Pacino permanece prácticamente inmóvil y, sin embargo, sentimos cómo está calculando cada palabra de la persona que tiene enfrente. Michael entra a una habitación y uno siente que la conversación ya está ocurriendo en varios niveles diferentes dentro de su cabeza.

Y me parece increíble comparar a este Pacino con el de la primera película. Aquel Michael todavía podía sonreír, enamorarse, caminar por Sicilia y hablar de una vida distinta a la de su familia. Acá esa persona parece casi completamente enterrada. Pacino endurece la mirada, la voz y hasta la manera de sentarse. Michael no necesita demostrar permanentemente que tiene autoridad porque todos los demás ya modifican su comportamiento cuando él está presente.

Pero lo extraordinario es que nunca se convierte simplemente en un hombre frío. Todavía vemos las heridas:

  • Vemos cuánto lo afecta descubrir una traición.

  • Vemos el dolor detrás de su relación con Fredo.

  • Vemos la furia cuando Kay le revela la verdad sobre el aborto.

Vemos que debajo del Don continúa existiendo alguien capaz de sentir profundamente. El problema es que Michael aprendió a transformar prácticamente cualquier emoción en una decisión de poder.

Y enfrente está Robert De Niro, que está igual de espectacular pero hace algo completamente diferente. De Niro no intenta copiar a Marlon Brando. No imita superficialmente al Vito viejo. Construye cómo ese hombre pudo haber llegado a convertirse en aquello que conocemos. Hay pequeños gestos, formas de mirar, silencios y una tranquilidad que progresivamente empiezan a recordarnos al futuro Don Corleone, pero siempre sentimos que estamos viendo a una persona joven que todavía está formando su identidad.

Eso hace que las dos actuaciones sean todavía mejores cuando las pensamos juntas.

  • Pacino interpreta a un hombre que ya tiene todo el poder y vive calculando cómo no perderlo.

  • De Niro interpreta a uno que todavía no tiene poder y está descubriendo cómo conseguirlo.

Uno está en ascenso y el otro en consolidación.

Uno aprende que puede hacer que las personas lo respeten y el otro ya sabe que puede hacer que lo teman.

Y Coppola monta ambas historias de una manera que hace que parezca que Vito y Michael están manteniendo una conversación aunque nunca compartan una escena.

Toda la dimensión política de la película también me parece fundamental.

Acá The Godfather deja definitivamente de ser solamente una historia sobre mafia y se convierte en una película sobre cómo funciona el poder. Cuba, los casinos, los senadores, los empresarios, el dinero y las negociaciones muestran que los negocios legales e ilegales no viven necesariamente en mundos completamente separados. Hay intereses que se cruzan, favores que se intercambian y personas que pueden mover enormes cantidades de dinero mientras los gobiernos cambian alrededor suyo.

Hyman Roth es perfecto para esa parte de la historia. Lee Strasberg interpreta a alguien que parece casi frágil físicamente, un hombre que puede hablar tranquilamente desde una casa sencilla mientras está pensando en negocios de millones de dólares. Eso hace que su enfrentamiento con Michael sea fascinante porque ninguno necesita actuar como un villano convencional. Son dos hombres intentando anticipar lo que el otro está pensando.

  • Negociar.

  • Esperar.

  • Mentir.

  • Mostrar una parte de la información.

  • Esconder otra.

  • Descubrir quién está realmente de cada lado.

The Godfather Part II sirve para entender el poder porque muestra que poder, dinero, política y negocios están constantemente relacionados. No es una película que nos diga cómo deberíamos comportarnos. Nos muestra cómo se mueve gente que tiene la capacidad de afectar la vida de otros mediante decisiones tomadas alrededor de una mesa.

La parte de Cuba representa perfectamente eso. Michael y Roth creen que están negociando el futuro de un país a través de hoteles, casinos e inversiones, pero afuera de esas reuniones está ocurriendo una revolución. Y Michael, justamente porque sabe observar, comprende algo antes que muchos de quienes están a su alrededor. Cuando ve a un revolucionario dispuesto a morir antes que ser capturado, entiende la diferencia entre alguien que pelea por un sueldo y alguien que está dispuesto a morir por una causa.

Esa escena me encanta porque demuestra que el poder de Michael no consiste solamente en tener dinero o personas armadas. Su verdadera capacidad es entender rápidamente aquello que tiene delante.

Pero incluso Michael tiene límites. La revolución avanza, Batista cae y los empresarios y mafiosos tienen que escapar. Todos los negocios que parecían perfectamente organizados quedan suspendidos porque existe algo mucho más grande que ellos ocurriendo afuera.

Y eso también vuelve interesante la pregunta sobre si valió la pena. Michael sabe perfectamente que nunca va a controlar absolutamente todo. Pero dentro de aquello que sí puede controlar, está dispuesto a llegar mucho más lejos que los demás.

Y ahí aparece Fredo.

John Cazale me parece extraordinario porque consigue que su traición nunca sea simplemente la traición de un hermano débil. Fredo pasó toda la vida sintiendo que valía menos que los demás. Primero Sonny ocupaba naturalmente el centro. Después Michael, siendo menor, terminó convirtiéndose en el hombre más importante de la familia. Fredo quiere demostrar que también puede ser inteligente, importante y respetado.

Y exactamente por ahí consiguen utilizarlo.

Cuando Michael descubre que Fredo fue quien lo traicionó, probablemente ocurre la ruptura más importante de toda la película y quizá del cine. Porque el enemigo deja de estar afuera y ahora es su hermano.

Pero incluso ahí creo que Michael actúa desde una lógica que la película nos obliga a entender aunque no necesariamente la compartamos. Para él la traición no puede quedar sin consecuencias. Si permite que Fredo lo traicione y continúe como si nada hubiera ocurrido, está introduciendo una debilidad dentro de una estructura donde cualquier debilidad puede terminar siendo aprovechada.

¿Es terrible ordenar la muerte de su propio hermano? Sí. ¿Es probablemente la decisión que termina de destruir a Michael emocionalmente? También.

Pero acá vuelve la pregunta. Valió la pena? Y creo que ahí está lo incómodo de responder que sí.

Desde la lógica de Michael, Fredo ya había demostrado que podía convertirse involuntariamente en una puerta de entrada para sus enemigos. Michael decide que no puede correr nuevamente ese riesgo. El precio es monstruoso, pero la decisión no nace de un impulso momentáneo. Espera a que muera su madre. Tiene tiempo para cambiar de opinión. Y aun así mantiene la orden.

Eso transforma el asesinato en algo muchísimo más oscuro, pero también demuestra quién es Michael a esa altura.

No gobierna según aquello que le gustaría sentir. Gobierna según aquello que considera necesario.

Con Kay ocurre algo parecido, aunque desde otro lugar.

Ella representa todo aquello que existía antes de que Michael terminara de convertirse en Don Corleone. La posibilidad de una vida normal, de formar una familia diferente, de mantener una parte de sí mismo alejada del negocio. Pero en esta película esa posibilidad ya está destruida.

La revelación del aborto es una de las escenas más violentas de toda la saga precisamente porque la violencia es emocional. Kay le demuestra a Michael que hay algo dentro de su propia casa que no pudo controlar. Tomó una decisión sobre el embarazo porque no quiere traer otro hijo al mundo de los Corleone. Michael lo interpreta como una traición íntima y responde desde la misma lógica con la que responde a cualquier desafío.

Ahí es donde el poder termina invadiendo completamente su vida personal. Michael ya no puede separar al marido del Don, al hermano del Don, al padre del Don.

Todo termina pasando por la misma lógica. Y eso tiene un costo enorme.

Pero sigo volviendo a la pregunta: ¿el hecho de que algo tenga un costo enorme significa necesariamente que no valió la pena? Para mí, no.

Creo que Michael sabe, al menos progresivamente, qué está pagando. Hay decisiones que lo destruyen por dentro. Pero nunca sentimos que esté dispuesto a entregar aquello que construyó con tal de recuperar la tranquilidad que perdió.

Y ahí es donde su personaje me parece fascinante. No es alguien atrapado pasivamente por el poder, también hay una parte de él que eligió ese poder. Y que, incluso conociendo el precio, probablemente volvería a elegirlo.

Por eso la estructura con Vito se vuelve todavía más interesante. Robert De Niro nos muestra el nacimiento de un hombre que también toma decisiones violentas, pero que las utiliza para construir una posición dentro de su comunidad y proteger aquello que está formando. Pacino nos muestra qué ocurre cuando esa construcción ya existe y alguien tiene que defenderla de todos los que intentan quedarse con una parte.

Vito empezó solo y consiguió construir una familia.

Michael empezó con esa familia alrededor y termina solo.

Pero no creo que eso signifique automáticamente que Michael fracasó. Ésa es precisamente la pregunta. ¿Qué entendemos por ganar?

Si ganar significa conservar a todos los seres queridos, mantener una vida emocional sana y terminar rodeado de quienes amamos, entonces Michael perdió.

Pero si ganar significa sobrevivir, eliminar enemigos, consolidar el poder y conseguir que el imperio Corleone quede en sus manos sin que nadie pueda arrebatárselo, entonces Michael ganó de una manera absoluta.

Y creo que The Godfather Part II es tan grande porque no decide la respuesta por nosotros.

Nos deja mirando a Michael al final y nos obliga a preguntarnos si nosotros aceptaríamos ese intercambio.

El último flashback es perfecto por eso. Toda la familia está reunida alrededor de una mesa esperando el cumpleaños de Vito. Sonny está vivo. Fredo está vivo. Tom está ahí. Michael todavía es simplemente Michael. Y anuncia que se alistó en el ejército.

Incluso en ese momento era diferente. Quería decidir por sí mismo, no quería seguir automáticamente el camino que su apellido había preparado para él.

Cuando Vito llega, todos se levantan para recibirlo y Michael queda sentado solo. Después Coppola vuelve al Michael adulto. También solo. Y esas dos imágenes parecen iguales, pero significan cosas completamente distintas.

El Michael joven estaba solo porque quería ser independiente de su familia. El Michael adulto está solo porque consiguió convertirse en el centro absoluto de ella. Eso me parece extraordinario y llegamos entonces a esa última imagen.

  • Michael sentado.

  • Sin enemigos inmediatos.

  • Sin Hyman Roth.

  • Sin Fredo.

  • Sin Kay a su lado.

Michael termina sentado solo, pero con prácticamente todo el poder que pasó dos películas construyendo. Y para mí la pregunta no es solamente ¿Qué perdió para llegar hasta acá?, sino algo todavía más interesante: ¿Volvería a hacerlo sabiendo cómo termina?.

Yo creo que sí. Y si pudiéramos preguntárselo al propio Michael, creo que él también respondería que sí.

Ahí está una de las cosas que hacen que The Godfather Part II sea tan incómoda y extraordinaria.No estamos viendo simplemente a un hombre castigado por su ambición.

Estamos viendo a alguien que posiblemente entiende que el precio que pagó fue enorme, pero que aun así lo considera necesario. Michael perdió personas, destruyó vínculos y terminó profundamente solo, pero también consiguió aquello que durante años buscó: Asegurar su posición, eliminar a quienes podían destruirlo y convertirse definitivamente en el hombre capaz de sostener el imperio Corleone.

The Godfather sigue siendo para mí la mejor película hecha en la historia del cine, pero The Godfather Part II consigue estar a su altura precisamente porque nunca intenta repetirla.

La primera nos muestra cómo Michael descubre aquello de lo que es capaz y acepta progresivamente el lugar que la familia necesita que ocupe. La segunda nos muestra qué significa vivir después de haber aceptado completamente esa capacidad y haber convertido ese lugar en su identidad.

Y además están Al Pacino y Robert De Niro, los dos directamente espectaculares.

Pacino hace una de las interpretaciones más contenidas y poderosas de su carrera, construyendo un Michael capaz de dominar una escena apenas con una mirada, un silencio o una pausa antes de responder. De Niro, por su parte, crea un Vito joven sin intentar copiar a Marlon Brando, pero consigue que entendamos perfectamente cómo aquel inmigrante silencioso, paciente y observador terminará convirtiéndose en Don Corleone.

Uno construye el poder y el otro intenta conservarlo. Uno descubre todo aquello que puede conseguir a través de él y el otro ya conoce perfectamente su precio. Esa comparación atraviesa toda la película y permite que Coppola construya algo muchísimo más grande que una simple continuación: una reflexión sobre dos generaciones de la misma familia entendiendo el poder desde lugares completamente distintos.

Porque quizás la tragedia de Michael no sea simplemente terminar solo. Es que para llegar a ese lugar tuvo que elegir una y otra vez entre aquello que quería conservar y las personas que amaba. Cada decisión dejó una consecuencia y cada victoria tuvo un costo. Pero si la gran pregunta al final es si valió la pena recorrer todo ese camino para terminar sentado solo frente al lago, mi respuesta sigue siendo la misma: sí.

No porque Michael haya conseguido ser feliz. No porque haya hecho lo correcto. Sino porque consiguió convertirse exactamente en el hombre que decidió que necesitaba ser. Y creo que, incluso conociendo de antemano todo aquello que iba a perder, probablemente volvería a recorrer el mismo camino.

Y quizás ésa sea la pregunta más incómoda que deja The Godfather Part II: cuánto estaríamos dispuestos a perder si al final del camino nos garantizaran conseguir exactamente aquello que durante toda nuestra vida dijimos querer.

Respuestas

  • Ovid

    Vito y Michael conversando sin compartir nunca una escena me hizo pensar en cómo se hereda cualquier cosa: uno sigue discutiendo con quien la construyó aunque ya no esté en la habitación. Apuesto a que por eso la mesa del final duele tanto, es lo más cerca que están padre e hijo en toda la película y a Vito ni siquiera lo vemos entrar.

    Permalink
  • TerminosClaros

    La respuesta entera depende de qué cuente como ganar, y al final vos mismo lo partís en dos: conservar a los tuyos o conservar el imperio. Con la segunda acepción el sí sale casi gratis. Lo incómodo vive en la primera, y ahí tu sí cuesta mucho más. Mi apuesta es que Michael frente al lago no usaría la segunda: diría que todo fue para proteger a la familia, que es justo lo que ya no tiene. Ese desfase me pesa más que cualquier balance.

    Permalink

Related posts