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The Bride! — Crear a alguien no significa tener derecho a decidir quién debe ser

rodrigosegade1000
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The Bride! toma una historia que conocemos hace décadas y decide cambiar completamente el punto de vista.

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The Bride! toma una historia que conocemos hace décadas y decide cambiar completamente el punto de vista.

Maggie Gyllenhaal parte del universo de Frankenstein y Bride of Frankenstein, pero ya no parece demasiado interesada en contar la historia de una criatura buscando compañía. Lo que realmente le interesa es preguntarse qué ocurre con esa mujer después de ser creada y, sobre todo, qué pasa cuando descubre que todos a su alrededor parecen haber decidido para qué debería existir antes de que ella pueda decidirlo por sí misma.

Jessie Buckley es claramente el centro de la película. Su Bride tiene algo salvaje, imprevisible y profundamente humano. No despierta agradecida porque alguien le haya dado una segunda vida ni acepta automáticamente el lugar que Frankenstein imaginó para ella. Quiere entender quién era, quién es ahora y qué quiere hacer con esa nueva existencia. Y ahí aparece una idea que me gusta mucho: darle vida a alguien no significa convertirse en dueño de esa vida.

Christian Bale, por otro lado, construye un Frankenstein muchísimo más melancólico. Su criatura ya no está solamente buscando ser aceptada por el mundo; está buscando a alguien que pueda aliviar una soledad que arrastra desde hace años. Pero el problema es que crea una expectativa sobre la Bride antes incluso de conocerla. Quiere una compañera y asume que haberla creado para ocupar ese lugar significa que ella necesariamente va a querer hacerlo.

La relación entre ambos funciona justamente porque nunca es una historia romántica convencional. Hay deseo, violencia, dependencia, necesidad y una idea bastante torcida del amor. La película convierte a estas dos criaturas en una especie de pareja fugitiva dentro de una Chicago de los años treinta estilizada hasta el extremo, mezclando horror, romance, humor negro y una estética que por momentos parece deliberadamente descontrolada.

Y visualmente me parece donde más personalidad tiene. Maggie Gyllenhaal no intenta hacer una versión solemne de Frankenstein. Hay colores, maquillaje, vestuario, música, violencia y una puesta en escena permanentemente exagerada. A veces incluso siento que quiere hacer demasiadas cosas al mismo tiempo, pero prefiero una película que se exceda intentando construir algo propio antes que otra adaptación completamente correcta que no arriesgue nada.

También me gusta que detrás de toda esa extravagancia haya una pregunta muy sencilla: ¿qué significa empezar una segunda vida cuando todos quieren utilizarla para convertirte en aquello que ellos necesitan? La Bride empieza siendo literalmente creada como respuesta a la necesidad de otro, pero la película progresivamente transforma esa existencia en una búsqueda de identidad propia.

No creo que todo funcione con la misma fuerza y por momentos su exceso juega en contra, pero tiene algo que valoro muchísimo: personalidad. Jessie Buckley está enorme, Christian Bale encuentra una vulnerabilidad muy interesante y Maggie Gyllenhaal consigue tomar una figura que nació como “la novia de” y convertirla finalmente en el verdadero centro de su propia historia.

Porque quizás el verdadero acto de rebeldía de la Bride no sea volver de la muerte, sino descubrir que haber sido creada para alguien no significa tener que vivir para él.

Thoughts

  • pensarLento

    En la novela de Mary Shelley la pregunta ni siquiera llega a hacerse: Victor destruye a la compañera antes de despertarla, justo por miedo a que ella decida por su cuenta. Diay, entonces lo que usted rescata estaba en el origen y quedó doscientos años guardado. Lo que todavía no tengo claro es si la película le da a ella una decisión propia o solo la suelta de la de él. Se parecen y no pesan igual. Si al final elige quedarse con la criatura sabiendo lo que sabe, me convenzo.

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