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The Beach — Encontrar el paraíso y descubrir que el problema siempre fuimos nosotros

rodrigosegade1000
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The Beach me parece una película mucho más interesante cuando uno deja de verla únicamente como la historia de un joven que encuentra una playa paradisíaca y empieza a pensarla como una película…

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The Beach me parece una película mucho más interesante cuando uno deja de verla únicamente como la historia de un joven que encuentra una playa paradisíaca y empieza a pensarla como una película sobre nuestra obsesión por escapar.

Richard llega a Tailandia buscando exactamente eso: algo distinto, una experiencia que pueda contar, un lugar que todavía no haya sido convertido en un destino turístico y la sensación de estar viviendo una aventura que el resto del mundo desconoce. No busca solamente una playa. Busca sentir que está experimentando algo auténtico. Y Danny Boyle toma ese deseo y lo convierte progresivamente en una pregunta mucho más incómoda:

¿Qué pasa cuando finalmente encontramos el lugar perfecto y descubrimos que somos nosotros quienes terminamos arruinándolo?

Leonardo DiCaprio interpreta a Richard como alguien fascinado por la idea de la aventura mucho antes de comprender qué significa realmente vivirla. Hay algo bastante juvenil y hasta egoísta en su manera de mirar el mundo. Quiere experiencias porque quiere sentir algo distinto. Cuando escucha por primera vez la historia de una playa secreta, prácticamente no necesita demasiadas pruebas.

La posibilidad de que exista un lugar inaccesible para los demás ya alcanza para transformarlo en una obsesión. Y creo que ahí Boyle entiende muy bien algo sobre determinados viajeros: muchas veces no buscamos simplemente conocer un lugar hermoso, sino poder decir que estuvimos donde los demás todavía no llegaron.

La aparición de Daffy, interpretado por Robert Carlyle, introduce esa idea de una manera casi fantasmal. Es alguien que ya estuvo en el paraíso y regresó completamente destruido por él. Richard, sin embargo, solamente escucha la parte que le interesa. Recibe el mapa y lo convierte inmediatamente en una invitación. No parece preguntarse demasiado por qué alguien que conoció semejante lugar terminó de esa manera. Y ése es quizás el primer gran error del personaje: confundir la posibilidad de descubrir algo extraordinario con la garantía de que aquello va a hacerlo feliz.

Richard emprende el viaje junto a Françoise y Étienne y, durante esa primera parte, The Beach transmite muy bien la excitación de ir acercándose a algo que parece imposible. Hay peligro, incertidumbre y una sensación constante de que están cruzando una frontera que los separa del resto del mundo. Boyle todavía filma la aventura con energía, con música, movimiento y esa sensación de juventud que hace que cada decisión impulsiva parezca justificarse simplemente porque puede terminar en una buena historia.

Cuando finalmente llegan a la playa, entendemos perfectamente por qué Richard queda fascinado. El lugar parece cumplir cada expectativa. Agua transparente, vegetación, aislamiento, una comunidad organizada y la sensación de haber encontrado un pequeño mundo afuera del mundo. No existen turistas, hoteles, tránsito ni toda esa maquinaria que inevitablemente aparece alrededor de los destinos extraordinarios. La playa parece representar exactamente aquello que Richard estaba buscando: Un lugar que todavía no haya sido convertido en una experiencia diseñada por otras personas.

Pero ahí está la primera gran contradicción de la película.

Richard quiere un lugar intacto y al mismo tiempo necesita estar dentro de él. Quiere escapar del turismo convencional, pero sigue siendo un turista. Quiere que la playa permanezca secreta, aunque su propia presencia ya implica que el secreto dejó de ser completamente puro. Incluso antes de llegar comete algo que más adelante tendrá consecuencias enormes: comparte una copia del mapa con otras personas. El deseo de poseer una experiencia exclusiva convive con la necesidad de demostrar que esa experiencia existe.

Y quizás ésa sea una de las ideas más interesantes de The Beach: todos queremos descubrir el paraíso, pero si todos lo descubrimos deja de ser aquello que estábamos buscando.

La comunidad liderada por Sal, interpretada por Tilda Swinton, parece inicialmente haber resuelto ese problema. Viven aislados, cultivan parte de su comida, pescan, trabajan juntos y mantienen un acuerdo destinado a proteger el lugar. Existe una estructura, pero no parece demasiado rígida. Richard encuentra amigos, tareas y una vida donde las preocupaciones del mundo exterior parecen haber desaparecido. Durante un tiempo, la película consigue que nosotros también queramos quedarnos ahí.

Tilda Swinton está muy bien porque Sal nunca necesita convertirse inmediatamente en una líder autoritaria para transmitir que posee poder dentro de la comunidad. Su autoridad está naturalizada. Ella conoce las reglas, entiende el peligro de perder el lugar y sabe que la supervivencia del grupo depende de mantener el secreto. El problema aparece cuando preservar el paraíso empieza a justificar decisiones cada vez más crueles.

Ahí la película cambia, porque el verdadero conflicto nunca fue encontrar la playa. Sino mas bien era mantenerla.

Y mantener algo perfecto resulta mucho más complicado que soñarlo.

La comunidad necesita convencerse de que vive en un lugar diferente al resto del mundo. Pero siguen existiendo celos, deseo, rivalidades, miedo, egoísmo y relaciones de poder. Haber abandonado la sociedad no significa haber abandonado aquello que cada persona llevaba consigo. Y me parece que ahí Boyle encuentra la verdadera ironía de la historia: Intentaron construir un paraíso huyendo de los problemas humanos, pero llevaron a los seres humanos con ellos.

La relación de Richard con Françoise también forma parte de esa contradicción. El deseo empieza a modificar la amistad con Étienne y demuestra que ni siquiera dentro de una comunidad aparentemente liberada de las convenciones desaparecen los conflictos emocionales. Richard quiere la playa, quiere la aventura, quiere a Françoise y quiere sentir que esa vida extraordinaria le pertenece.

Hay una voracidad en el personaje que progresivamente empieza a revelar que su búsqueda de libertad tiene bastante que ver con conseguir aquello que desea sin pensar demasiado en las consecuencias.

Y creo que DiCaprio funciona muy bien especialmente cuando Richard empieza a deteriorarse. Hay un momento donde el personaje pasa de ser un joven aventurero a alguien progresivamente obsesionado, paranoico y separado de la comunidad. Boyle representa esa transformación de una manera extraña, incluso utilizando una secuencia que convierte la experiencia de Richard en una especie de videojuego. Es una decisión muy propia de la película y de su época, y aunque puede sentirse exagerada, expresa algo bastante interesante: Richard empieza a procesar el peligro como si todavía fuera parte de una aventura.

Ése es el problema. Durante buena parte de la historia quiso convertir su vida en una experiencia extraordinaria y cuando las consecuencias reales finalmente aparecen, sigue intentando interpretarlas como parte del juego.

Pero hay cosas que dejan de ser una aventura cuando alguien termina herido.

Y para mí, uno de los momentos más importantes llega con el ataque del tiburón. La reacción de la comunidad frente al hombre gravemente herido termina revelando muchísimo más sobre ese supuesto paraíso que cualquier discusión anterior. Su sufrimiento altera la armonía del grupo. Los gritos, el dolor y la necesidad de cuidarlo recuerdan constantemente que la vida perfecta que construyeron también puede incluir enfermedad, muerte y responsabilidad.

Entonces toman una decisión brutal: Alejarlo.

No pueden soportar aquello que representa. Y ahí el paraíso termina de romperse, no porque el lugar haya dejado de ser hermoso. Porque las personas que viven ahí deciden que conservar la apariencia de felicidad importa más que cuidar a uno de los suyos.

Ese momento me parece mucho más importante que cualquier amenaza exterior. La verdadera corrupción de la comunidad no llega cuando alguien descubre la playa. Llega cuando quienes viven en ella empiezan a decidir qué sufrimientos pueden tolerar sin que se arruine su experiencia.

Un paraíso que necesita esconder a quien está sufriendo para seguir pareciendo perfecto ya dejó de ser un paraíso hace bastante tiempo.

Y ahí Sal también se vuelve mucho más interesante. Su obsesión por proteger el lugar empieza a parecerse cada vez más a la necesidad de conservar una idea. Ya no se trata solamente de proteger a las personas de posibles amenazas externas. Se trata de preservar aquello que la playa representa para ella, aunque para hacerlo tenga que sacrificar a individuos concretos.

Eso conecta con algo que me gusta mucho de la película: el lugar nunca cambia realmente.

  • La playa sigue siendo hermosa.

  • El agua continúa igual.

  • La naturaleza no es la responsable de aquello que ocurre.

  • Los seres humanos son quienes modifican completamente el significado del lugar.

Al principio miramos ese paisaje y vemos libertad. Al final podemos mirar exactamente el mismo paisaje y sentir encierro.

Y eso es una gran idea visual.

Danny Boyle aprovecha muy bien esa transformación. La película empieza con una energía casi turística, llena de movimiento y colores atractivos, y poco a poco el mismo escenario empieza a sentirse más claustrofóbico. La isla no se hace más pequeña. Richard simplemente descubre que estar aislado del resto del mundo también significa que existen menos lugares hacia donde escapar cuando aquello que parecía perfecto empieza a desmoronarse.

También me parece interesante la dimensión casi colonial que atraviesa la historia. Estos viajeros occidentales encuentran un territorio que consideran secreto y empiezan a comportarse como si les perteneciera, aunque la isla ya tiene habitantes, reglas y cultivos controlados por otras personas. La fantasía de haber encontrado un lugar virgen depende en buena medida de ignorar que la historia del lugar no empezó cuando ellos llegaron. Y aunque la película no desarrolla esto tanto como podría, está presente como una contradicción importante dentro de la idea de “descubrimiento”.

Richard busca autenticidad, pero su forma de buscarla tiene algo profundamente consumista. No quiere simplemente vivir, quiere una experiencia que pueda considerar excepcional.

Y ésa es probablemente la parte de The Beach que más me interesa vista hoy. Vivimos rodeados de imágenes de lugares supuestamente secretos, playas escondidas, restaurantes que “nadie conoce” y destinos que prometen permitirnos escapar de las multitudes. Pero en el momento en que algo se vuelve deseable precisamente porque pocos lo conocen, empieza la carrera para convertirlo en aquello de lo que originalmente queríamos escapar.

Richard busca una experiencia auténtica. Pero la autenticidad también puede convertirse en un producto. Y cuando todos queremos comprarla, desaparece.

El final funciona justamente porque aquello que queda no es el lugar, sino el recuerdo. Richard regresa al mundo del que quería escapar. La playa deja de existir como una posibilidad real y pasa a convertirse en algo que solamente puede conservar dentro suyo, asociado a personas y momentos que probablemente nunca vuelvan a repetirse.

Y me gusta que la película no termine diciendo simplemente que estuvo mal buscar el paraíso.

Hay algo profundamente humano en querer escapar. En sentir que debe existir algún lugar donde las cosas puedan ser más simples.

Donde podamos empezar de nuevo.

Donde no tengamos que convivir con todos los problemas que dejamos atrás.

El error consiste en pensar que cambiar de escenario alcanza para convertirnos en otras personas.

The Beach tiene irregularidades, algunos cambios de tono bastante bruscos y momentos donde parece no terminar de explotar todas las ideas que tiene. Pero Danny Boyle construye una película con muchísima personalidad y Leonardo DiCaprio sostiene muy bien a un personaje que empieza buscando libertad y termina descubriendo el lado más oscuro de su propia necesidad de vivir algo extraordinario.

Y quizás por eso lo más interesante de la película sea que el paraíso sí existe. Richard lo encuentra.

Es hermoso.

Está escondido.

Es prácticamente todo aquello que esperaba.

Y aun así termina destruido.

Porque quizás el verdadero problema nunca haya sido encontrar un lugar perfecto.

El problema es que, tarde o temprano, llegamos nosotros.

Thoughts

  • Ovid

    La decisión de alejar al herido para que no rompa la armonía me hizo pensar en lo fácil que es armar un grupo que funciona solo mientras nadie está mal. Apuesto a que por eso la película se ve mejor ahora que en 2000: hoy cualquier comunidad cerrada, en una isla o en internet, tiene su versión de esa tienda apartada en el bosque.

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  • MonaforEver

    Cuando termine de leer tu reseña (por cierto muy buena)... resonaba en mi cabeza.. "agua en la boca"... no se porq! jaja!, busque la frase y resulta ser de la cantante argentina Marilina Ross, escribo textual el estribillo..

    Es q el ser humano nunca aprenderá?Tiene el agua en la boca... y busca el mar!

    Super...la canción habla de la insatisfacción humana.. q a pesar de tener lo necesario (agua en la boca), siempre está buscando y/o deseando algo más grande o inalcanzable (el mar)✨

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