Déjenme, déjenme tener veintidós, déjenme ver volar mariposas, y el cielo, el cielo déjenme ver.
Hacer, tomar prosas y hacer, lo que yo quiera hacer, hacer ver al mundo, lo que puedo ser.
Y hacer al ser que pueda hacer, ser más alto, ser más bajo, ser intelectual o un torpe vago.
El síntoma de la libertad es escribir, lo más hermoso que se haya escrito jamás.
Por lo tanto; déjenme ver las mariposas, y a las golondrinas hacer sus nidos, a los pajarillos recién nacidos, y al cielo, al cielo déjenme ver.
Al océano, a él apreciar, escribir en sus orillas, tocarlo con los talones y que el mar moje mis pies, tener veintidós, y sentirme de apenas diez
Dejen apreciar el cielo, a la gente, quiero un evangelio limpio, para siempre, quiero ver a Cristo y que el cielo se nuble, quiero, quiero y quiero... qué ya nada me perturbe.
— Jorge Guzmán