Él viene, viene solo por conocidos.
Me pregunto si quien viene
conoce a mis conocidos.
Me intriga saber si camino con el que viene, o si el que ha de venir camina conmigo.
He parado de quejarme; quiero que me halle limpio, alegre, sin pretexto, solo justo.
Aprisionado por injustas fuerzas: ¡siento mil voces! Ninguna me convence; no hay una sola que sea más fuerte que la suya.
Alineado con la voluntad del Padre, descubriendo un carácter fuerte.
Desechando cada una de las frases.
Mas Jehová, Santo es. Mi fortaleza: me purifica y me da descanso, quien se apresura a socorrerme. Santo, Santo, Santo: el Señor Dios Poderoso.
Quién se alinea con mi llanto; su mano me sostiene, su abrazo me da consuelo, su aliento me reconforta, sus sabios labios me levantan, su sola ausencia me lástima, y su presencia lo es todo para mí.
He parado de quejarme.
Principio y fin, origen y final.
Es todo, o es nada.
El que es, el que era y el que ha de venir: para Él sea la gloria, la honra y la alabanza.
El que viene viene por los que conoce, y yo… he parado de quejarme.
— Jorge Guzmán