Te quiero dos o tres minutos,
algo parecido al “para siempre”.
No sé si alguna vez
me ha correspondido algún amor,
así como una luna limpia
en noches claras de marzo
o propensión al buen sueño,
pero te quiero
(especialmente “te”)
como el eco que busca el silencio.
En esta brevedad de lo eterno
una sonrisa se te descuelga
y es lindo imaginar
que te quiero y me quieres.
Sé que “algún día” es mucho tiempo
y no quiero perder (el amor) esta noche.