Faltan 5 años para que cumpla 30 y estoy perdida. La gente dice, sobre todo en redes, que es normal estar así a esta edad, pero lo que me abruma es que la vida está pasando día a día y no se pueden frenar las necesidades que consisten en existir sanamente, honradamente y básicamente.
¿Te has puesto a pensar en todo lo que requiere vivir en esos tres "sencillos" pilares? Yo sí. Y parece fácil solo despertar, arreglarse, desayunar e ir a cumplir una jornada laboral, regresar a casa y hacer actividades pendientes, tomar una ducha y luego dormir para repetir las cosas al día siguiente. Bueno, pues de este lado no es así de simple.
Quisiera encontrar una manera de contar esto sin que suene a queja o lamentación. Hace tiempo vi un video en el que decía que en lugar de quejarnos hay que agradecer, así que eso haré, dentro de mis posibilidades: Le agradezco a Dios porque estoy en una casa donde no nos falta lo indispensable. Le agradezco a Dios porque me permite comer todos los días y le agradezco porque fuera de que hay ciertas cosas que me llegaran a faltar, tengo mis ahorros que me permiten mantener a mi gata y a mí Le doy gracias a Dios porque mi cuerpo está completo y puedo moverme de un lado a otro sin problema.
Pero si dejara de lado todo eso que acabo de agradecer, siento que tristemente y sin querer, tengo más cosas por las que quejarme. Una de esas es tratar de llevar una vida laboral sin que la neurodivergencia me consuma.
Soy una mujer autista, mis rasgos "pikis", — como me dice la gente cuando me pone atención —, han estado acabando con las oportunidades para pertenecer a una empresa. No puedo hacer tantas cosas a la vez, no funciono para atención al cliente, ni para las ventas, para dar clases o alguna otra cosa que requiera de contacto directo con las personas.
En ese sentido, ahora me encuentro en una etapa de fomentar en mí el emprendimiento y hacer algo conforme a las habilidades que tengo y las cosas que me gustan. Justamente me gusta la escritura, así que estoy aperturando un taller en mi ciudad. De verdad que espero que esto sea un éxito, porque de otro modo, mi mente volverá a decirme que soy una buena para nada. Y eso, lo atribuiré a que no tengo amistades, no me sé relacionar con la gente, no soy muy sociable que digamos. Además, me estresa conocer personas.
Pero ahora me van a decir "¿por qué vas a darle un taller a las personas si no te gusta tratar con ellas?". Respuesta fácil: porque voy a hablar de lo que me gusta, porque yo me lo inventé y porque yo me lo propuse, porque necesito comer y pagar terapia, porque la necesidad me está obligando cada vez más a exponerme.
Entonces, eso es lo que me cuesta la vida. Exposición. Situaciones vulnerables. Desgaste mental y sensorial. Sobreestimulación. Enmascarar. Y muchas cosas que por ahora me cuestan comprender.
Yo me pongo a pensar que allá afuera hay un montón de personas ganando dinero para sobrevivir al día, no para vivir. Los salarios están muy bajos con jornadas laborales de 60 horas a la semana. ¿Tú crees que 2 mil 600 pesos semanales alcanzan para mantener una casa? Los patrones viven creyendo que ofrecer trabajo y pagar algo ya es suficiente, sin dar contrato ni prestaciones obligatorias. Cada vez son más elevados los costos de servicios básicos: luz, agua, internet, transporte o gasolina. Y vivimos así, sin mejoría salarial.
¿Qué tanto nos cuesta la vida? Trabajo mal pagado, cansancio, rutinas obligatorias y poco saludables, baja accesibilidad a oficios por sobrecalificación, poca eficiencia laboral por neurodivergencia y el tiempo que pasamos lejos de casa y de nuestra familia y amistades
¿Propuestas para mejorar? Muchísimas. ¿Tomadas en cuenta? Ninguna. ¿Justicia? Veremos. ¿Paciencia? No sé. ¿Esperanza? Eso quiero.
Pero esa es la situación de este lado. Me gustaría saber cómo te va.