Te amo, pero a veces no estás,
y si estás no te veo, no te siento.
Te amo incluso cuando no me miras,
aunque si me miras en realidad ves
los espejos de mis ojos.
Te observas, te admiras.
Así es como te complaces.
Te amo, pero me siento sola
a pesar de que has prometido
acompañarme siempre.
Porque cada vez que lloro
no estás en ningún lado,
pero cuando estallo de risas
eres el primero en aparecer.
Te amo, pero me has abandonado
cuando el mundo se distorsionaba,
cuando no sentía el paso del tiempo
y tampoco sentía mi cara.
Te alejaste cuando necesitaba tu ternura,
sin embargo, volviste a mí
ese día que desperté del trance.
Te amo, pero creo que tus promesas
son las que me hicieron amarte,
y sin importar que
tú las hiciste a un lado,
todas esas palabras no tomaron forma.
Y yo sigo esperándote.
Te amo, pero necesito que vivas aquí.
No necesito tu amor si solo quieres besarme.
No necesito tu amor si solo desordenas mi sostén.
No necesito tu amor si solo te vas para no necesitarte.
No necesito tu amor si solo voy a escuchar que siempre estarás
cuando en realidad no lo haces.
Te amo, pero no requiero gastar tu billetera el fin de semana,
y aunque a veces pienses que lo has dado todo,
en realidad no me has dado nada
que alguien más no pueda darme.
Te amo, pero no siento tus brazos abiertos.
Es como si fueran un adorno a los costados de tu mente,
algo que no escucha a nadie.
Te amo, pero cuidar tu comodidad cotidiana me duele.
Me produce heridas que esperan una caricia que nunca va a llegar.
Porque cuando algo me duele solo dices que busque solución.
No quiero la solución, quiero que me entiendas.
Te amo, pero no quiero esperar toda la vida
hasta que decidas amarme de verdad.
Porque si me amas, entonces no lo entiendo.
Jamás lo entenderé ni tú entenderás la falta que me haces.