Llevo semanas agonizando por la inexistencia del sentido de la vida, por el vacío que crece dentro de mí al no conocer la verdad. Reflexionando me he dado cuenta de que las personas de mi alrededor no se hacen preguntas. No se preguntan por qué existimos, o cómo sabemos si lo que sabemos es verdad. No se cuestionan su vida y su alrededor y entonces yo me siento fuera de lugar, como si fuera yo la ignorante por no encontrar las respuestas a mis preguntas, pero ¿no son más ignorantes ellos por ni siquiera cuestionar su alrededor? Como si todo lo que les rodeara fuera la única realidad y verdad ¿No son ellos los ignorantes por ignorar las verdades que aún desconocen?
A veces me encierro en mí misma, no salgo, no hablo más de lo necesario con nadie, y tan solo estamos mis pensamientos y yo; entre esa relación de pensamientos en mi cabeza encuentro una contradicción: la satisfacción de bombardearme a preguntas y tan solo oír mi voz retumbar en mi cabeza, y la angustia y ansiedad que me provoca nunca saber si respondo bien o ni siquiera saber qué responder.