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Better Man — ¿Qué pasa cuando conseguís todo y seguís sintiendo que no sos suficiente? Pregunta Sin responder

rodrigosegade1000
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Better Man me parece, antes que nada, una película sobre la distancia que puede existir entre cómo te ve el mundo y cómo te ves vos mismo . Robbie Williams consigue prácticamente todo aquello con lo…

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Better Man me parece, antes que nada, una película sobre la distancia que puede existir entre cómo te ve el mundo y cómo te ves vos mismo. Robbie Williams consigue prácticamente todo aquello con lo que alguna vez soñó: fama, dinero, estadios llenos, canciones cantadas por miles de personas. Pero cuanto más grande se vuelve hacia afuera, más difícil parece resultarle convivir con la persona que existe adentro.

Y creo que Michael Gracey deja planteado ese conflicto prácticamente desde el comienzo. Robbie aparece como un chico que no termina de encajar, separado de los demás, incomprendido y comportándose muchas veces por fuera de lo que se espera de él. Pero ya existe algo muy claro: quiere llegar a lo más alto. Quiere ser visto. Quiere ser alguien. Y buena parte de esa necesidad está atravesada por la relación con su padre.

La escena en la que canta “My Way” con él me parece fundamental porque funciona casi como una declaración de principios de toda la película. Better Man abre y cierra alrededor de “My Way” porque lo que vamos a ver, en definitiva, es el camino de Robbie Williams: Su manera de hacer las cosas, de romper, de equivocarse, de alejar a los demás y finalmente de intentar aceptar quién es. Incluso cuando de chico tira la antena del televisor mientras canta con su padre, ya aparece esa personalidad que después va a atravesar toda su vida: hacerlo a su manera, aunque en el camino rompa cosas.

Ahí está también la decisión más extraña y, para mí, más interesante de la película: Robbie aparece representado como un mono.

Podría haber sido solamente un recurso llamativo para diferenciarse de todos los biopics musicales que conocemos. Pero funciona porque nunca parece un simple chiste. Nosotros lo vemos así porque, de alguna manera, él se ve así. Como alguien menos evolucionado, fuera de lugar, impulsivo, incapaz de comportarse como se supone que debería hacerlo.

Pero la idea va incluso un poco más allá. Durante su vida aparece constantemente la sensación de que Robbie no evoluciona, sino que involuciona. El mono entonces permite que Better Man construya visualmente el recorrido contrario: la película entera puede pensarse como la evolución emocional de alguien que durante años se percibió a sí mismo como un animal.

  • El mundo puede ver a Robbie Williams.

  • Él sigue viendo al mono.

Y ahí Gracey retoma algo que ya estaba presente en The Greatest Showman: su fascinación por aquellos personajes que son observados como freaks, personas que el resto coloca al margen y cuya interioridad él intenta recuperar. La diferencia es que acá el freak ya no es un personaje secundario del espectáculo. Es la estrella.

Eso cambia bastante la típica historia del artista que llega a la fama. Porque Better Man no construye el éxito como la solución al conflicto del personaje. Hace prácticamente lo contrario: cada logro vuelve todavía más evidente que ningún aplauso externo puede resolver completamente una inseguridad interna.

Robbie quiere ser famoso mucho antes de entender qué significa realmente serlo. Y detrás de ese deseo está también la necesidad de ser visto. De demostrar que vale algo. De conseguir finalmente una aprobación que parece haber estado buscando desde mucho antes de subir a un escenario.

Ahí la figura de su padre resulta fundamental.

La película entiende que Robbie no construye su personalidad artística de la nada. Hay algo heredado. Durante mucho tiempo parece querer diferenciarse de su padre y escapar de aquello que reconoce en él, hasta que eventualmente tiene que aceptar que algunas de esas cosas también forman parte de quién es. La relación entre ambos funciona entonces como una especie de transmisión: el padre le instala, consciente o inconscientemente, esa idea de que ser alguien significa ser visto, y Robbie pasa buena parte de su vida intentando llevarla hasta sus últimas consecuencias.

Porque la ambición de Robbie no nace solamente del amor por la música. Hay algo mucho más íntimo: quiere demostrar que puede ser alguien. Ser suficientemente importante, suficientemente exitoso, suficientemente especial como para que finalmente nadie pueda ignorarlo.

Y cuando aparece Take That, parece haber encontrado el camino.

Pero incluso ahí surge una contradicción que va a acompañarlo durante toda la película. Robbie quiere desesperadamente pertenecer y, al mismo tiempo, necesita destacar. Quiere formar parte del grupo, pero también quiere que lo miren a él. Quiere aprobación, pero detesta sentirse controlado. Quiere ser querido, pero muchas veces parece atacar primero para evitar comprobar que pueden abandonarlo.

Y entonces el éxito empieza a volverse una trampa. Porque cuanto más consigue aquello que buscaba, más necesita sostenerlo.

La fama no elimina la inseguridad - Le da un escenario más grande.

Y ahí creo que aparece uno de los grandes aciertos de Michael Gracey como director. Better Man podría haber sido un biopic musical bastante convencional: infancia complicada, talento, ascenso, fama, excesos, caída y redención. La estructura está ahí. Lo que Gracey hace es utilizar el musical para transformar esa biografía en la experiencia subjetiva de Robbie.

No estamos viendo simplemente lo que ocurrió - estamos viendo cómo se sintió vivirlo.

Por eso las canciones conocidas de Robbie Williams son resignificadas dentro de su propia historia. “Angels” deja de ser simplemente una canción famosa y queda vinculada a su abuela. “The One” se convierte en el vehículo para contar su relación con Nicole Appleton. Las letras que ya conocemos empiezan a funcionar como partes de la narración y adquieren otro sentido al ser colocadas dentro de momentos específicos de su vida.

Y para mí “She’s the One” es uno de los mejores ejemplos.

Gracey utiliza prácticamente una canción para recorrer una relación: el encuentro, el enamoramiento, la felicidad, el embarazo, la crisis y el aborto. Todo ocurre mientras los personajes bailan y el espacio se transforma alrededor de ellos. Los movimientos de cámara y las elipsis permiten que avancemos emocionalmente por meses o años sin abandonar el número musical.

Eso es muy difícil de hacer sin que parezca un videoclip metido dentro de la película.

Y Gracey consigue que sea exactamente lo contrario: La canción hace avanzar la historia.

Lo mismo ocurre con “Rock DJ”, probablemente el número más espectacular desde lo coreográfico y visual. Gracey entiende que si está contando la vida de una persona que convirtió su propia existencia en espectáculo, el musical no puede ser simplemente un adorno. Tiene que ser la forma misma en la que Robbie recuerda y procesa su vida.

Ahí aparece una idea que me interesa muchísimo de Better Man:

¿Qué pasa cuando construís una personalidad gigantesca para proteger a una persona que sigue sintiéndose diminuta?

Robbie Williams puede entrar a un estadio y conseguir que decenas de miles de personas lo adoren.

Pero Robert sigue estando ahí.

Y cuanto mayor es la distancia entre los dos, más difícil resulta sostenerla.

El alcohol, las drogas, el sexo, las provocaciones y esa necesidad permanente de llevar todo un poco más lejos empiezan a funcionar menos como los típicos excesos de una estrella de rock y más como maneras de no quedarse demasiado tiempo solo consigo mismo.

Y creo que la película acierta al no ser condescendiente con Robbie sin convertirlo tampoco en el villano de su propia historia. Lo muestra tomando decisiones horribles, lastimando personas y destruyendo vínculos. No intenta esconderlo. Pero tampoco parece interesada en señalarlo y decir simplemente “este tipo era un desastre”. Intenta comprender de dónde sale todo eso.

Porque una cosa es justificarlo y otra muy distinta es intentar entenderlo.

Y Better Man intenta entenderlo.

Entender qué significa crecer en determinado lugar sintiendo que no encajás. Qué significa tener un padre que instala una determinada idea del éxito. Qué significa perseguir la fama creyendo que ahí está la solución y descubrir, cuando ya la conseguiste, que el problema viajó con vos.

Porque el silencio es peligroso.

Cuando termina el concierto, cuando desaparecen los gritos y cuando no queda nadie mirando, vuelve la misma pregunta:

¿Alcanza todo esto para sentir que valgo algo? Y la respuesta nunca parece durar demasiado.

En ese sentido, Better Man me hace pensar también en Whiplash y Marty Supreme, aunque desde un lugar diferente. Las tres tienen personajes obsesionados con ser alguien, con escapar de la posibilidad de una existencia ordinaria.

  • Andrew quiere ser recordado como uno de los grandes.

  • Marty necesita demostrar constantemente que puede llegar más lejos.

  • Robbie necesita que el mundo lo mire.

Pero hay una diferencia importante.

  • Andrew todavía está persiguiendo la grandeza.

  • Marty está corriendo detrás de ella.

  • Robbie la consigue.

Y descubre que tampoco alcanza.

Eso vuelve bastante cruel la lógica de Better Man. Porque siempre podemos convencernos de que cuando llegue determinada cosa finalmente vamos a sentirnos distintos.

  • Cuando consiga el trabajo.

  • Cuando gane.

  • Cuando tenga plata.

  • Cuando me reconozcan.

  • Cuando llegue al lugar que quería.

Robbie llega. Y sigue siendo Robbie.

Ahí el éxito deja de ser una meta y empieza a convertirse en otra cosa: Una prueba que necesita renovarse permanentemente.

  • Un estadio lleno demuestra durante dos horas que sos importante.

  • Al día siguiente necesitás otra prueba.

  • Y otra.

  • Y otra.

Por eso también funcionan tan bien las secuencias multitudinarias. Desde afuera representan el punto máximo del triunfo. Miles de personas cantando tus canciones deberían ser la confirmación definitiva de que lo conseguiste.

Pero Better Man consigue que incluso esos momentos tengan algo triste. Porque nosotros sabemos que la persona en el centro de toda esa multitud puede sentirse completamente sola.

Y ahí entra también su relación con Nicole. Porque nuevamente aparece alguien que puede acercarse a la persona detrás del personaje. Pero Robbie tiene enormes dificultades para permitir que alguien permanezca ahí.

No solamente porque la fama complique los vínculos. Sino porque dejar que alguien te quiera implica aceptar que existe algo en vos digno de ser querido.

Y Robbie no siempre parece convencido de eso. Entonces aparece la autodestrucción.

Y me gusta que la película no la convierta simplemente en una colección de excesos divertidos. Hay momentos de euforia, obviamente, pero progresivamente empieza a sentirse agotador. Como si Robbie estuviera intentando correr más rápido que aquello que lleva adentro.

Pero uno no puede escaparse de sí mismo.

Y acá vuelve la decisión del mono. Porque después de un rato dejamos prácticamente de cuestionarla.

  • Ese es Robbie.

  • Lo aceptamos.

Y creo que ahí Gracey consigue algo bastante inteligente: nosotros dejamos de ver aquello que Robbie sigue viendo.

Para el espectador ya no resulta extraño. Para él, sí.

Nos acostumbramos a su apariencia porque empezamos a conocerlo como persona. Y eso hace que la metáfora deje de necesitar explicación.

El problema nunca fue realmente cómo lo miraban los demás. Era cómo se miraba él.

También por eso son tan importantes los espejos y los reflejos a lo largo de la película. Gracey vuelve varias veces sobre la imagen de Robbie mirándose o apareciendo reflejado en diferentes superficies. Desde chico fantasea con ocupar un lugar que todavía no tiene; después aparece en una televisión; finalmente consigue convertirse en esa imagen pública que imaginaba. Pero verse en todas partes no significa necesariamente reconocerse.

Y ahí los fantasmas del pasado adquieren otro sentido. Las personas, errores y versiones anteriores de sí mismo continúan acompañándolo. La salida no consiste en conseguir suficiente fama como para borrarlos, sino en aprender a convivir con ellos. El arco de Robbie termina siendo menos una historia de victoria que una historia de aceptación y posibilidad de perdón.

Por eso Better Man termina siendo menos una película sobre Robbie Williams y más una película sobre la autoestima cuando depende completamente de la mirada ajena.

Si necesitás que los demás te confirmen permanentemente que valés algo, ninguna cantidad de gente va a ser suficiente.

  • Podés llenar un estadio.

  • Después otro.

  • Después diez.

  • Siempre va a existir un momento en el que el estadio queda vacío.

  • Y ahí tenés que volver a estar con vos.

También por eso me parece importante que la película no termine reduciendo todo a “las drogas eran el problema” o “la fama era el problema”. Esas cosas destruyen partes de su vida, pero debajo existe algo anterior.

  • Una necesidad de aprobación.

  • Una herida.

  • Una voz interna que ningún éxito consigue callar.

Y eso hace que la reconciliación más importante de la película no sea realmente con el público. Es consigo mismo.

Y también con aquellas personas de las que pasó buena parte de su vida intentando escapar o conseguir algo. Su padre, su abuela, sus parejas, las versiones anteriores de Robbie. El final no puede deshacer aquello que hizo. Aceptar no significa borrar las consecuencias. Significa dejar de correr lo suficiente como para poder mirarlas.

Ahí el título Better Man termina cobrando todo su sentido. No se trata de convertirse mágicamente en un hombre bueno ni de que una última canción pueda absolverlo. Se trata de intentar ser un hombre mejor que aquel que fue. De aceptar las partes de sí mismo que pasó años rechazando y decidir qué hacer con ellas.

Y por eso también me gusta que vuelva “My Way”.

Al principio, hacer las cosas “a su manera” parece significar romper todo aquello que intente limitarlo. Llegar arriba. Ser famoso. Demostrar que nadie tenía razón cuando le decía que no podía.

Al final, hacerlo a su manera significa algo diferente, ya no se trata solamente de llegar.

Se trata de aceptar el camino que recorrió para llegar hasta ahí y a la persona en la que ese camino lo convirtió.

Quizás esa sea también la diferencia más interesante con Whiplash y Marty Supreme.

  • Esas películas preguntan cuánto estamos dispuestos a sacrificar para llegar.

  • Better Man pregunta algo que quizás sea todavía más incómodo: ¿Qué pasa si llegas y descubrís que aquello de lo que estabas intentando escapar llegó con vos?

Porque Robbie consigue convertirse en alguien.

  • El mundo aprende su nombre.

  • Llena estadios.

  • Miles de personas cantan sus canciones.

Pero ninguna de esas cosas puede responder por él la pregunta que realmente importa.

No quién es Robbie Williams para todos los demás.

Sino si Robert puede finalmente mirarse a sí mismo (sin importar qué vea en el espejo) y creer que, aun cuando nadie esté aplaudiendo, ya es suficiente.

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