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The Shawshank Redemption - Hay lugares que pueden encerrarte sin conseguir quedarse con vos

rodrigosegade1000
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The Shawshank Redemption tiene una particularidad: uno sabe prácticamente desde que empieza que está viendo una historia carcelaria, pero para mí la película nunca trata realmente sobre escapar de…

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The Shawshank Redemption tiene una particularidad: uno sabe prácticamente desde que empieza que está viendo una historia carcelaria, pero para mí la película nunca trata realmente sobre escapar de una prisión. Trata sobre algo bastante más difícil: Cómo evitar que un lugar termine entrando dentro tuyo.

Andy Dufresne llega a Shawshank condenado por asesinar a su esposa y al amante de ella, aunque él sostiene que es inocente. Y lo primero que me gusta es que la película no necesita convertirlo inmediatamente en un héroe. Andy es distante, callado, incluso difícil de leer. Red cuenta que al principio apostó a que sería el primero en quebrarse. Mirándolo, parece lógico. Es un banquero metido en un lugar donde las reglas que conocía dejaron de existir.

Pero Andy tiene algo que los demás tardan en entender. Puede estar encerrado sin aceptar completamente la lógica del encierro.

Y ahí aparece para mí la verdadera diferencia entre Andy y Red.

Red conoce Shawshank. Sabe conseguir cosas, conoce a los presos, entiende a los guardias y aprendió perfectamente cómo sobrevivir ahí dentro. Andy, en cambio, tarda en entender ese mundo, pero se resiste a aceptar que ese mundo sea todo lo que existe.

La amistad entre ellos es probablemente el corazón de la película. Y me gusta porque no está construida alrededor de grandes declaraciones. Se va formando durante años, a través de pequeñas cosas: un martillo para piedras, unos pósters, conversaciones en el patio, partidas de ajedrez que todavía ni siquiera pueden jugar porque Andy sigue tallando las piezas. Son dos tipos que probablemente nunca se hubieran conocido afuera y que terminan compartiendo una parte enorme de sus vidas.

Morgan Freeman además tiene una voz que podría narrarme las instrucciones de un microondas y probablemente conseguiría que parecieran importantes. Pero acá funciona especialmente bien porque nosotros conocemos a Andy principalmente a través de Red. Andy conserva cierto misterio hasta para su mejor amigo.

Y Frank Darabont entiende perfectamente eso. No necesita apurarse. La película dura más de dos horas y se siente construida alrededor del paso del tiempo. Los años no aparecen solamente mediante carteles que nos dicen cuánto pasó. Los sentimos en las rutinas, en los personajes que envejecen y en la manera en que Shawshank progresivamente deja de parecer un lugar al que llegaron para convertirse en el único lugar que conocen.

Ahí aparece Brooks. Y para mí su historia es fundamental porque explica todo aquello contra lo que Andy está luchando, Brooks consigue aquello que cualquier preso debería desear: salir. Y no sabe qué hacer con eso.

Pasó tanto tiempo encerrado que la libertad dejó de significar libertad. Afuera todo cambió, la gente tiene prisa, los autos son diferentes y nadie sabe quién es. Dentro de Shawshank tenía un lugar, una función, personas que lo conocían. Afuera es simplemente un anciano intentando entender un mundo que siguió avanzando sin él.

Ahí la película introduce una idea terrible: Uno puede acostumbrarse tanto a una jaula que eventualmente empieza a necesitarla.

Red lo explica cuando habla de estar institucionalizado. Primero odias las paredes. Después te acostumbras. Y finalmente dependes de ellas.

Por eso la biblioteca me parece mucho más importante que una simple mejora dentro de la prisión. Andy pasa años mandando cartas hasta conseguir fondos, libros y finalmente construir algo dentro de Shawshank que no responde completamente a Shawshank. Es una pequeña forma de resistencia.

Lo mismo ocurre en una de mis escenas favoritas, cuando consigue poner la música de Mozart por los altavoces.

Andy sabe perfectamente que lo van a castigar, igual sube el volumen.

Y durante unos minutos todos se quedan quietos escuchando algo que no pertenece a ese lugar. Muchos probablemente ni siquiera entienden qué están escuchando. No importa. Durante ese momento hay algo atravesando las paredes que los guardias no pueden controlar.

Eso es Andy.

No se rebela intentando ser más violento que quienes lo rodean. Se rebela recordándose constantemente que existen cosas que Shawshank no puede darle y, por lo tanto, tampoco puede quitárselas.

Pero la película tampoco convierte esa actitud en algo ingenuo. Andy sufre. Lo golpean, abusan de él, pasa tiempo en aislamiento y termina siendo utilizado por el propio director de la prisión para lavar dinero. Su resistencia no consigue hacer desaparecer la brutalidad del lugar.

Simplemente evita que esa brutalidad sea lo único que lo defina, y entonces aparece Tommy.

Su llegada cambia todo porque por primera vez existe una posibilidad concreta de demostrar la inocencia de Andy. Y ahí también entendemos hasta qué punto el director Norton necesita mantenerlo encerrado. Andy ya no es solamente un preso: es una herramienta. Sabe demasiado, administra su dinero y conoce todos sus negocios.

Cuando Tommy cuenta lo que sabe, por un momento parece que finalmente apareció la salida. Norton se encarga de cerrarla y ahí Andy parece quebrarse.

Después de tantos años sosteniendo la idea de que existe algo fuera de Shawshank, descubre que incluso teniendo una oportunidad real de recuperar su vida hay alguien con suficiente poder para impedirlo.

Por eso la conversación con Red sobre Zihuatanejo me gusta tanto.

Andy habla de México, del Pacífico, de un pequeño hotel y de una vida que parece completamente absurda desde una celda. Red prácticamente se lo dice: eso es una fantasía.

Pero Andy necesita esa fantasía, porque ahí aparece la palabra alrededor de la cual está construida toda la película: Esperanza.

Y me gusta que Red desconfíe de ella. Para alguien que lleva décadas preso, esperar puede ser peligroso. Si uno acepta que nada va a cambiar, por lo menos puede aprender a sobrevivir. Esperar significa imaginar algo diferente y después tener que soportar todos los días la distancia entre aquello que querés y aquello que tenés.

Andy piensa exactamente lo contrario. Sin esperanza quizás puedas sobrevivir, pero no necesariamente estás viviendo. Y entonces llega la fuga.

Y funciona tan bien porque Darabont pasó prácticamente toda la película escondiéndola delante nuestro. El martillo que parecía simplemente servir para tallar piedras.

  • Los pósters.

  • Los conocimientos financieros.

  • La identidad falsa.

  • Los años.

  • Todo estaba ahí.

Andy no tuvo un golpe de suerte. Pasó casi veinte años construyendo su salida centímetro por centímetro mientras todos creían que simplemente había aprendido a vivir dentro de Shawshank.

Por eso la imagen de Andy saliendo por la tubería y levantando los brazos bajo la lluvia funciona incluso siendo una de esas imágenes que ya vimos repetida mil veces. No está celebrando solamente haber cruzado una pared.

Está recuperando su vida y encima se lleva la plata de Norton. Después de veinte años preso injustamente, me parece un detalle bastante razonable. Pero para mí la película todavía guarda su verdadera conclusión para Red.

Porque Andy consigue escapar físicamente de Shawshank, pero Red tiene que conseguir algo quizás más complicado: Escapar mentalmente de ella.

Cuando finalmente obtiene la libertad, empieza a recorrer exactamente el camino de Brooks. El mismo supermercado, el mismo alojamiento, la misma sensación de no saber cómo vivir afuera. Incluso piensa en cometer un delito simplemente para que lo devuelvan a un lugar donde sabe quién es.

Y ahí entendemos que la verdadera amenaza de Shawshank nunca fueron solamente las paredes.

Brooks salió de prisión, pero Shawshank salió con él. Red tiene que decidir si va a ocurrirle lo mismo. Entonces recuerda la promesa que le hizo a Andy, encuentra la caja debajo del árbol y lee la carta.

Y por primera vez decide hacer algo que no responde a las reglas que aprendió durante décadas. Cruza la frontera, busca a su amigo. Se permite esperar.

Por eso me gusta tanto el final en la playa. Después de una película dominada por paredes grises, rejas, pasillos y patios cerrados, Darabont termina abriendo completamente la imagen. Hay mar, horizonte y prácticamente nada que limite el espacio.

Andy pasó años hablando de un lugar sin memoria. Y finalmente llegamos ahí.

Creo que por eso The Shawshank Redemption conecta con tanta gente. No hace falta haber estado preso para entender lo que está diciendo. Todos podemos terminar construyendo pequeñas prisiones: rutinas que ya no cuestionamos, lugares que nos hacen mal pero conocemos demasiado bien, situaciones de las que dejamos de imaginar una salida simplemente porque llevamos demasiado tiempo adentro.

La película no dice que alcanza con querer algo para conseguirlo. Andy tarda casi veinte años. Dice algo bastante más difícil.

Hay que conservar una parte de uno mismo que todavía pueda imaginar que existe algo del otro lado.

  • Brooks pierde esa capacidad.

  • Red está a punto de perderla.

  • Andy se aferra a ella durante décadas.

Y quizás por eso la verdadera fuga de The Shawshank Redemption no ocurre cuando Andy atraviesa quinientos metros de mierda y sale bajo la lluvia.

Ocurre cuando Red, después de toda una vida convencido de que la esperanza era peligrosa, finalmente se permite tenerla.

“Espero poder cruzar la frontera. Espero ver a mi amigo y estrecharle la mano. Espero que el Pacífico sea tan azul como en mis sueños. Espero.”

Después de una película entera sobre hombres encerrados, me parece difícil encontrar una palabra más apropiada para terminar.

Esperanza.