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Frankie and Johnny — Cuando enamorarse también significa animarse a bajar la guardia

rodrigosegade1000
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Frankie and Johnny es una película íntima sobre dos adultos golpeados por la vida que se encuentran cuando ya no esperan demasiado del amor. Y creo que eso es lo primero que la diferencia de muchas…

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Frankie and Johnny es una película íntima sobre dos adultos golpeados por la vida que se encuentran cuando ya no esperan demasiado del amor. Y creo que eso es lo primero que la diferencia de muchas comedias románticas.

Frankie y Johnny no llegan al amor desde la inocencia, sino desde el cansancio, las decepciones y el miedo a volver a sufrir. No están descubriendo que enamorarse puede doler. Ya lo saben. El problema es decidir si, sabiendo eso, todavía vale la pena intentarlo.

Johnny acaba de salir de prisión y empieza a trabajar como cocinero en el restaurante donde Frankie es camarera. Desde que la conoce queda completamente fascinado con ella. Y Al Pacino construye un personaje bastante particular porque Johnny no tiene demasiado misterio: le gusta Frankie y se lo hace saber.

Es intenso, insistente, romántico, por momentos bastante pesado y también muy gracioso. Parece haber llegado a un punto de su vida en el que ya no encuentra demasiado sentido en esconder lo que siente. Si alguien le importa, va hacia esa persona.

Frankie funciona exactamente al revés. Michelle Pfeiffer construye un personaje mucho más cerrado, alguien que encontró cierta tranquilidad en una vida pequeña y controlable. Trabaja, vuelve a su departamento, tiene su rutina y mantiene a los demás a una distancia que le permite sentirse segura.

Y es importante que la película no la presente simplemente como una mujer que “se hace la difícil”. Frankie viene de una relación violenta y aprendió algo que ahora le cuesta muchísimo desaprender: Si no dejás entrar demasiado a nadie, tampoco pueden volver a lastimarte demasiado.

Por eso el verdadero problema no es que aparezca alguien capaz de quererla.

Johnny está ahí y prácticamente se lo recuerda cada cinco minutos. El problema es que Frankie vuelva a sentirse segura queriendo a alguien. Porque Johnny está preparado para empezar de nuevo, mientras ella todavía está intentando convivir con lo anterior.

Y Johnny tampoco llega precisamente limpio de pasado. Viene de prisión, tuvo un matrimonio que fracasó y está intentando reconstruir una vida que tampoco salió como esperaba. La diferencia es qué hizo cada uno con las heridas. Frankie se cerró. Johnny parece haber decidido hacer exactamente lo contrario: tirarse de cabeza hacia cualquier posibilidad de conexión.

De ahí sale también buena parte del humor. Johnny puede ser agotador, tiene esa intensidad tan propia de Pacino, pero puesta al servicio de un tipo enamorado. Habla, insiste, imagina posibilidades y parece ir emocionalmente cinco cuadras adelante de Frankie mientras ella todavía está intentando entender qué quiere de ella este tipo.

Pero justamente ahí funciona tan bien la química entre Pacino y Pfeiffer: no parecen dos personas destinadas a encontrarse, sino dos personas que necesitan velocidades completamente diferentes para llegar al mismo lugar.

Eso se vuelve todavía más evidente después de que se acuestan juntos. Para Johnny, lo que pasó confirma algo que ya sentía. Quiere quedarse, despertarse con ella, desayunar juntos y continuar desde ahí. Frankie reacciona prácticamente al revés y necesita recuperar su espacio. Pero no creo que sea porque aquello no haya significado nada. Probablemente sea exactamente lo contrario: significó demasiado.

Y eso me parece bastante humano. A veces uno no se aleja porque no siente nada, sino porque empieza a sentir algo que puede volverse importante. Lo casual es relativamente fácil de controlar. Lo importante implica volver a darle a alguien la posibilidad de lastimarte. Johnny interpreta esa conexión como una razón para acercarse todavía más; Frankie la interpreta como una razón para levantar nuevamente las defensas.

La película entiende además que Johnny no puede solucionar eso por ella. Puede insistir, acompañarla, mostrarle quién es y dejar bastante claro que quiere estar con ella, pero no puede obligarla a confiar. Y por eso creo que la historia funciona mejor cuando deja de tratarse de Johnny intentando conquistar a Frankie y empieza a tratarse de Frankie decidiendo si quiere permitir que alguien vuelva a entrar en su vida.

También me gusta que todo ocurra en espacios completamente cotidianos. El restaurante, la cocina, el departamento, las calles. No hay una fantasía romántica enorme alrededor de ellos. Son personas que trabajan, llegan cansadas a casa, tienen vecinos, compañeros, frustraciones y rutinas.

El amor aparece en el medio de todo eso. Johnny tampoco parece estar buscando una gran historia perfecta. Quiere algo mucho más sencillo: compartir una cena, una conversación, dormir con alguien, despertarse y descubrir que esa persona sigue ahí.

Y quizás justamente eso sea lo que más asusta a Frankie. Porque dejar entrar a alguien no solamente implica aceptar que algún día puede irse. También implica aceptar que puede quedarse. Y si se queda, eventualmente va a conocer aquellas partes de nosotros que aprendimos a esconder.

Ahí también entra muy bien Clair de Lune.

Johnny escucha la pieza después de estar con Frankie y quiere saber qué música es. Me gusta porque hay algo que él no consigue explicar del todo con palabras y, sin embargo, reconoce inmediatamente cuando lo escucha. No necesita comprender técnicamente la música para saber que le provoca algo. Simplemente lo siente. Y Johnny vive buena parte de su relación con Frankie de esa manera: quizá no entiende completamente todo lo que ella lleva encima, pero sabe perfectamente lo que siente cuando está con ella.

Hay algo además bastante lindo en volver a encontrar juntos a Pacino y Pfeiffer después de Scarface.

Ahí interpretaban una relación construida desde la posesión, la violencia y la destrucción. Acá vuelven como dos personas también dañadas, pero intentando descubrir si todavía existe otra manera de acercarse a alguien.

Y Pacino, especialmente, está alejadísimo de esa figura explosiva con la que muchas veces se lo identifica. Johnny sigue siendo intenso porque, bueno, sigue siendo Pacino, pero es una intensidad mucho más vulnerable. Es un hombre dispuesto a quedar un poco en ridículo con tal de no esconder aquello que siente.

Porque enamorarse también tiene algo inevitablemente ridículo. Uno intenta medir cuánto mostrar, cuándo hablar, cuándo acercarse, cuánto esperar para no parecer demasiado interesado. Johnny parece haber decidido mandar todo eso al demonio. Frankie, en cambio, todavía necesita esas defensas. Y la película no termina diciendo que uno tiene razón y el otro está equivocado. Los dos tienen que moverse un poco para encontrarse.

Johnny tiene que comprender que querer mucho a alguien no significa que esa persona tenga que estar preparada al mismo tiempo que él. Y Frankie tiene que decidir si las barreras que alguna vez necesitó para protegerse todavía la están protegiendo o si ahora simplemente la están dejando sola.

Por eso el final no lo siento como Johnny finalmente “consiguiendo” a Frankie. Lo importante es que Frankie finalmente se permite la posibilidad de no escapar. No sabemos si van a durar para siempre y tampoco hace falta que la película nos lo prometa. Los dos siguen siendo personas complicadas, con pasados difíciles y formas bastante distintas de relacionarse.

Lo que cambia es que, por una vez, Frankie decide no elegir únicamente desde el miedo.

Y creo que por eso Frankie and Johnny funciona tan bien como historia de amor adulto. Cuando sos joven podés enamorarte pensando que nada malo va a pasar. Ellos ya saben que puede pasar:

  • Saben que alguien puede abandonarte.

  • Lastimarte.

  • Decepcionarte.

y que una relación que empieza hermosa puede terminar destruyéndote. Volver a intentarlo después de aprender todo eso requiere otro tipo de valentía.

La película no plantea que Johnny vaya a salvar a Frankie ni que Frankie vaya a reparar todo lo que Johnny lleva encima. No se encuentran para arreglarse mutuamente. Se encuentran cuando ambos están intentando empezar de nuevo y descubren que quizás pueden hacerlo acompañados.

Y para mí ahí está lo más lindo de la película. El gran gesto romántico de Frankie no necesita ser una declaración enorme ni una promesa para toda la vida.

Después de todo lo que vivió, después de construir una vida alrededor de no necesitar demasiado a nadie, alcanza con algo muchísimo más pequeño y difícil:

Animarse a dejarlo quedarse.

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