Cargando…

Man on Fire (Hombre en llamas) — Un hombre que había dejado de querer vivir encuentra a alguien por quien hacerlo

rodrigosegade1000
Pública 0 conversaciones 0 pensamientos 14 votos positivos 0 votos negativos 1 serie

Man on Fire podría haber sido simplemente una película de venganza. Tiene a Denzel Washington recorriendo Ciudad de México buscando a los responsables del secuestro de una nena y haciéndolos pagar…

En series

In groups

Contenido de la publicación

Man on Fire podría haber sido simplemente una película de venganza. Tiene a Denzel Washington recorriendo Ciudad de México buscando a los responsables del secuestro de una nena y haciéndolos pagar uno por uno. Y cuando llega ese momento, Tony Scott no se guarda absolutamente nada. Pero creo que la película funciona justamente porque tarda muchísimo en convertirse en esa película. Antes de la violencia, antes del secuestro y antes de la venganza, está Creasy.

John Creasy es un hombre completamente destruido. Sabemos que trabajó durante años en operaciones militares y que hizo cosas con las que evidentemente ya no puede convivir, aunque la película tampoco necesita explicarnos cada una. Bebe, duerme mal, prácticamente no sonríe y parece haberse quedado sin una razón concreta para seguir adelante. No está solamente cansado: es un tipo que parece haberse desconectado de su propia vida.

Eso queda clarísimo cuando intenta suicidarse. Creasy se apunta, aprieta el gatillo y la bala falla. Es un momento bastante importante porque conocemos a un personaje que ni siquiera consiguió hacer aquello que parecía haber decidido hacer. Está vivo, pero no parece saber demasiado bien para qué.

Y entonces aparece Pita.

Al principio, ser su guardaespaldas es solamente un trabajo. Creasy intenta mantener la distancia porque sabe perfectamente cuál es su función: protegerla. No quiere ser su amigo, no quiere involucrarse emocionalmente y mucho menos convertirse en una figura importante dentro de su vida. Pero Pita no parece demasiado interesada en respetar esa distancia. Le pregunta absolutamente todo, habla constantemente con él y lentamente empieza a entrar en lugares donde Creasy llevaba muchísimo tiempo sin permitir que entrara nadie.

Dakota Fanning funciona muy bien porque Pita nunca parece existir solamente para ser “la nena adorable” que después tendremos que rescatar. Hay una relación real entre ellos. Se molestan, hablan, entrenan, se conocen. Y Tony Scott se toma prácticamente media película para construir ese vínculo. Eso es fundamental, porque podría haberla secuestrado a los quince minutos y mandar inmediatamente a Denzel Washington a matar gente. Probablemente habría salido una película de acción entretenida, pero no tendría el mismo peso.

Necesitamos ver primero cómo Pita consigue devolverle algo a Creasy que él creía perdido.

Eso se nota especialmente con la natación. Pita tiene problemas con el disparo de salida porque se pone nerviosa y pierde tiempo. Creasy empieza a entrenarla y le enseña a dejar de pensar tanto, a concentrarse y a no tenerle miedo al disparo. Es interesante porque mientras él le enseña a una nena a superar su miedo, empieza a ocurrir exactamente lo contrario dentro suyo: Creasy vuelve a tener algo que teme perder.

Hasta ese momento estaba protegido por su propia indiferencia. Si no te importa demasiado tu vida y no permitís que nadie se acerque, tampoco existe demasiado que puedan sacarte. Pita rompe esa protección. Lo hace reír, lo obliga a involucrarse y consigue que vuelva a disfrutar pequeños momentos. Creasy empieza siendo su guardaespaldas, pero en algún punto deja de protegerla simplemente porque le pagan.

Empieza a protegerla porque la quiere.

Por eso el secuestro funciona tan bien. No se llevan solamente a la persona que Creasy tenía que cuidar. Se llevan a la persona que acababa de devolverle una razón para estar vivo. Y encima ocurre delante suyo. Creasy pelea, recibe disparos, intenta impedirlo y falla. Toda la culpa que ya cargaba encuentra entonces una nueva razón para crecer.

Ahí Man on Fire se transforma en la película que parecía prometer desde el principio. Creasy vuelve a utilizar aquello que mejor conoce: La violencia.

Y me gusta que no parezca convertirse repentinamente en otra persona. En realidad sucede casi lo contrario. Todo aquello ya estaba dentro suyo. Sabe investigar, interrogar, seguir personas y matar. Pita no creó al hombre violento que aparece durante la segunda mitad. Ese hombre siempre estuvo ahí. Lo que había cambiado durante el tiempo que pasó con ella era que, por primera vez en muchísimo tiempo, había encontrado algo distinto que hacer con su vida.

Por eso funciona tan bien la frase de Rayburn: “Creasy's art is death. He's about to paint his masterpiece.” Resume perfectamente aquello que viene después. Creasy empieza a recorrer uno por uno los eslabones de la organización responsable del secuestro y utiliza toda esa experiencia que durante años había sido parte de aquello que lo atormentaba.

Tony Scott acompaña ese cambio con una puesta en escena completamente descontrolada. La cámara vibra, los colores están saturados, aparecen subtítulos enormes, la velocidad de la imagen cambia y el montaje parece permanentemente acelerado. Por momentos es excesivo, pero creo que funciona porque la película empieza a sentirse como la propia cabeza de Creasy. Ya no existe tranquilidad. Hay una única dirección y él va a seguirla hasta el final.

Y tampoco creo que la película intente presentarlo como un héroe limpio. Creasy hace cosas brutales. Tortura y mata sin demasiados reparos. Nosotros entendemos perfectamente de dónde sale esa violencia, y la película evidentemente disfruta de la venganza, pero sigue existiendo algo bastante oscuro en verlo trabajar. No está descubriendo cómo matar. Está volviendo a hacer aquello que probablemente intentaba olvidar.

Durante buena parte de esa segunda mitad, además, Creasy cree que Pita está muerta. Eso cambia el objetivo. Ya no está intentando rescatarla. Está intentando asegurarse de que cada persona responsable pague por lo ocurrido. La violencia se convierte en una manera de darle dirección a su dolor porque ya no cree que exista ninguna posibilidad de recuperar aquello que perdió.

Hasta que descubre que Pita está viva.

Y ahí la película vuelve a cambiar.

Porque toda la venganza deja de ser lo importante. Creasy recibe una última oportunidad de hacer aquello para lo que originalmente había sido contratado: protegerla. Solo que ahora el precio no es dinero.

Es él.

Los secuestradores aceptan devolver a Pita a cambio de Creasy y me parece que ahí se completa perfectamente el recorrido del personaje. El hombre que al comienzo de la película intentó quitarse la vida ahora está dispuesto a entregarla. Pero aunque externamente parezcan dos decisiones similares, emocionalmente son exactamente opuestas.

Al principio quería morir porque sentía que su vida no valía nada. Al final acepta morir porque descubrió cuánto puede valer la vida de otra persona para él.

Por eso la escena del puente funciona tanto. Creasy camina hacia ellos mientras Pita viene desde el otro lado. Cuando se encuentran, ella corre hacia él y se abrazan. Durante unos segundos desaparece todo el Creasy de la segunda mitad. No está el asesino, el militar ni el hombre que viene destruyendo a todos los responsables. Está simplemente el hombre que ella consiguió conocer.

Después la manda con su madre y sigue caminando.

Y creo que ahí Man on Fire demuestra por qué necesitaba dedicar tanto tiempo a la relación entre ellos. Si solamente hubiéramos visto a Creasy como guardaespaldas, su sacrificio sería heroico. Pero después de haberlo conocido antes de Pita entendemos que significa algo más.

Creasy no entrega una vida que seguía considerando inútil.

Entrega una vida que había vuelto a tener valor.

Eso es muchísimo más difícil.

También por eso creo que la película no trata realmente sobre cómo Creasy salva a Pita. En cierto sentido, el recorrido empezó al revés. Mucho antes de que Creasy tuviera que encontrarla después del secuestro, Pita ya lo había encontrado a él. Encontró a un hombre perdido, aislado y lleno de culpa, y sin proponérselo consiguió que volviera a relacionarse con alguien, que se riera, que tuviera una rutina y que volviera a sentir cariño.

Creasy después puede destruir a medio mundo para recuperarla, pero Pita había conseguido algo que probablemente era mucho más difícil: hacer que un hombre que no quería seguir viviendo volviera a tener algo por lo que levantarse al día siguiente.

Y por eso Man on Fire funciona mucho mejor para mí cuando se la mira como una historia de redención antes que como una simple historia de venganza. La violencia ocupa muchísimo espacio y es probablemente lo que uno recuerda inmediatamente de la película, pero no es lo que le da sentido.

Lo que le da sentido es todo aquello que ocurrió antes.

  • Las preguntas de Pita.

  • Los entrenamientos.

  • Las sonrisas.

  • La medalla que le entrega.

Esos pequeños momentos son los que hacen que después entendamos hasta dónde está dispuesto a llegar Creasy.

Al comienzo, Creasy cree que ya no tiene demasiado para ofrecerle al mundo. Al final descubre que todavía puede hacer una última cosa importante por alguien que ama.

Y quizás ahí esté la verdadera redención del personaje. No en matar a los responsables. No en conseguir venganza. Ni siquiera en corregir todas las cosas que hizo antes de conocerla.

Creasy no puede cambiar su pasado.

Pero puede decidir qué hacer con lo último que le queda.

Y el hombre que alguna vez intentó terminar con su vida porque no encontraba ninguna razón para conservarla termina utilizándola para salvar a la persona que le había enseñado por qué valía la pena seguir

Related posts