¿Por qué cambia el color de mis hojas?
Caen sin rumbo, quietas, al suelo,
mientras un velo gris cubre el cielo
y el sol, en silencio, su brillo despoja.
Se han nublado también mis ojos,
ya ni de cerca consigo mirar...
No es el otoño, ni el punto final,
aunque el camino se llene de abrojos.
Busco formas de poder olvidar,
pero el recuerdo me vuelve a abrazar.
Cierro los ojos y viajo a ese mundo,
al tierno refugio donde siempre estás.
Vuelve a mi lado, te espero, mi vida,
que sin tus besos no quiero despertar.
Tengo una sola respuesta que dar,
una verdad que no puedo callar:
siento que el mundo suspira si no estás.
Porque tú eres mi eterna primavera,
mi sol callado, mi claridad.
¿Qué haré con el roce de tu ausencia?
¿Cómo pretendes que aprenda a respirar?
Nada reemplaza tu dulce urgencia,
ven y transforma, despacio, mi realidad.
Regálame la vida que siempre me das,
no me dejes durmiendo en la oscuridad.
Vuelve a mis brazos, devuélveme la paz.
Quédate en ellos, no me dejes soñando...
Ven, amor, y transforma mi realidad.