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Eternamente y para siempre

Eldiferente

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Hoy desperté entre saltos...
Mi corazón latía más rápido que de costumbre.
Mis ojos estaban húmedos, nublados;
no podía ver nada más que siluetas a mi alrededor.

Oía voces gritando mi nombre, ¡eran tantas voces!
Pero entre la multitud pude distinguir la tuya:
tu voz aterciopelada llamándome,
hablándome suavemente:

—Amor, amor, tranquilo... aún no ha llegado el tiempo. Aún estás aquí, aún estamos aquí. No te aflijas, toma mi mano.

El calor de su mano recorrió todo mi cuerpo,
llegó aún más allá,
acarició suavemente mi yo interno.
Mi corazón calmó su paso... y mis ojos se llenaron de golondrinas.

—No te aflijas —me repite ella—. No te aflijas, no olvides jamás que nos amaremos toda la vida.

Le respondo yo con una voz quebrada:
—Gracias por amarme hasta el final, amada mía.

Thoughts

  • Ovid

    Ojos llenos de golondrinas en lugar de lágrimas, y enseguida me recuerda a Bécquer con sus oscuras golondrinas que volverán. Acá en cambio parecen quedarse adentro mientras ella le sostiene la mano. Apuesto a que esa despedida dando las gracias hasta el final fue lo primero que tuviste claro del poema.

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  • aponte68

    Uno arranca leyendo un mal sueño y al final entiende que el que se está yendo es él, y ella la que tiene la calma para los dos. Apuesto a que ella lo vio venir mucho antes que él.

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Hoy desperté entre saltos... Mi corazón latía más rápido que de costumbre. Mis ojos estaban húmedos, nublados; no podía ver nada más que siluetas a mi alrededor.

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