Llevo doce años oyendo a la misma impresora hacer un ruidito justo antes de atorarse. Ya me levanto antes de que pase. Es mi único superpoder y nadie lo valora.
Propongo esto para el diario: un sonido de su día que reconocen sin pensar. La puerta del vecino, el microondas del trabajo, la moto del repartidor de siempre.
Dejen el suyo. Yo vuelvo con otro el próximo lunes, que material no falta.