Desafío
Miguel Maglio
¿A quién no le gustaría dedicarse por el tiempo del mundo a lo que le gusta hacer?
Mi casa es diferente a la que muestra. Sin hombre, el caos conceptual abriga cálidas tempestades. Escribir y leer como primera prioridad, abundante marca registrante de una trémula pasión. Odio las esgrimas del tiempo precoz, del ruido nauseabundo. Me atormento, amedrentado me siento. En un rincón, vacilando, polvos saqué mis sensores.
Animamos al aprendizaje de nuevas habilidades, de a poco incomprendidas, hecha fuego cristal. Trascendente espejo será la pluma, papel o madera, la brisa promiscua del concernimiento propio, ante la calamidad del ser mejor, apto, preparado.
El tiempo pasa igual para todos, hay que arremeterlo. Como tal ficha hago un trueque, saco un troquel púrpura, color trufa, triunfante desacuerdo. Dirijo desafíos, querer actuar para dar una narración, vacilar clamor, tener y no tener. Aprobarles cuál es lo de menos, pero listo estoy, competente ante las injurias.
Proscripto me ardo radiante entre espigas rotas, ante la incertidumbre de ser hombre, prendiendo fuego mi angustia. Acabo ungido, encasillado con el humo.
Desafío.
Miguel Maglio