La brisa choca en mi rostro
Sabor dulce en mi boca
Tu presencia dulce como almíbar
El crepúsculo cayendo
Sobre tus mechones marrones
Que me enloquecían
Tu sonrisa más brillante que el sol
Vos tan seco como arena
Como desierto
Me ignoras como si un espectro fuera
Pero solo en mis sueños
Aquellos tan escondidos como libros viejos en biblioteca olvidadas en el tiempo
Somos uno
En cuerpo, en alma