2016 · Dir.: Nicholas Stoller · Seth Rogen, Zac Efron, Rose Byrne, Chloë Grace Moretz · 7/10
Neighbors 2 repite buena parte de la estructura de la primera película, pero encuentra una idea bastante divertida para justificar volver a ella: Mac y Kelly finalmente creen haber superado aquella etapa de caos, solamente para descubrir que ahora tienen que enfrentarse a una nueva fraternidad (esta vez una sororidad liderada por Shelby) justo cuando necesitan vender su casa.
Lo que más me gusta es que la película entiende que Mac y Kelly cambiaron de lugar. En la primera eran adultos jóvenes que todavía miraban con cierta envidia la libertad de Teddy y sus amigos. Ahora ya no pueden fingir demasiado: tienen hijos, una casa, responsabilidades y empiezan a convertirse exactamente en esa clase de adultos que antes les parecía aburrida.
Y nuevamente Rose Byrne funciona muy bien porque Kelly nunca queda reducida a “la esposa responsable” que intenta detener las estupideces de su marido. Participa del caos exactamente igual que Mac, y buena parte del humor aparece de que los dos pueden ser padres preocupados y personas completamente inmaduras durante la misma escena.
También me gusta la idea detrás de Shelby. Su grupo quiere construir un espacio propio porque descubre que las reglas universitarias no permiten a las sororidades organizar fiestas de la misma manera que las fraternidades. Obviamente la película lleva esa premisa al absurdo, pero consigue que el conflicto no sea simplemente “jóvenes molestos contra adultos responsables”.
Y Teddy vuelve a ser probablemente lo mejor.
Zac Efron consigue nuevamente encontrar algo bastante triste debajo de un personaje que podría haber sido únicamente un chiste. Teddy ya no pertenece verdaderamente al mundo universitario, pero tampoco sabe todavía qué lugar ocupa fuera de él. Ayudar inicialmente a las chicas le permite volver a sentirse necesario.
Ahí aparece la continuidad más interesante con la primera: Mac y Kelly tienen miedo de hacerse viejos; Teddy tiene miedo de descubrir que ya no es joven.
No todo funciona igual de bien. Repite situaciones, algunos chistes son demasiado evidentes y la estructura resulta bastante previsible. Pero tiene suficiente química entre los actores y consigue desarrollar un poco más a personajes que ya conocíamos.
Una secuela que no necesitaba reinventar nada, pero que encuentra una idea bastante lógica para continuar aquello que la primera película había planteado.
Porque quizás crecer no sea dejar de hacer estupideces. Sea simplemente descubrir que ahora sos vos quien tiene que pagar las consecuencias.