Happy Death Day 2U tenía un problema bastante difícil: Tree ya había cambiado en la primera película. El loop la había obligado a revisar cómo estaba viviendo, a valorar a las personas que tenía alrededor y a entender que no podía esperar que su vida fuera distinta si ella seguía haciendo siempre lo mismo.
Por eso me gusta que la secuela no repita exactamente la misma pregunta. En la primera era: si pudieras vivir el mismo día una y otra vez, ¿Qué cambiarías?
Acá pasa a ser algo más doloroso: si pudieras vivir otra versión de tu vida y recuperar algo que perdiste, ¿estarías dispuesto a volver a la original?
Porque esta vez Tree no solamente vuelve a quedar atrapada en un loop. Termina en una realidad diferente donde su mamá sigue viva.
Y ahí cambia completamente el sentido de la repetición.
En la primera película, Tree quería salir del día a cualquier precio. Acá, por primera vez, aparece una razón para quedarse.
Puede volver a hablar con su mamá, abrazarla, compartir tiempo con ella y recuperar momentos que en su realidad ya eran imposibles. Entonces el loop deja de ser únicamente una condena y se convierte también en una tentación.
Eso me parece el verdadero corazón de la película.
Porque todos tenemos momentos que nos gustaría cambiar. Conversaciones que repetiríamos, decisiones que tomaríamos distinto o personas que querríamos volver a ver. Pero Happy Death Day 2U plantea algo bastante incómodo: no existe una versión de nuestra vida donde podamos cambiar solamente aquello que nos dolió y conservar intacto todo lo demás.
Si Tree decide quedarse con su mamá, también tiene que aceptar que otras partes de su vida son diferentes. Carter ya no ocupa el mismo lugar, sus relaciones cambiaron y esa realidad pertenece a una versión distinta de ella.
Entonces deja de elegir entre una vida buena y una mala.
Está eligiendo entre dos vidas que contienen cosas que ama.
Y ahí la película empieza a hablar del duelo de una manera bastante simple pero efectiva. Aceptar que alguien ya no está no significa dejar de quererlo, olvidarlo o decidir que ya no duele.
Significa aprender a vivir sabiendo que no podemos recuperarlo.
Me gusta pensar que esa es la continuación natural de lo que Tree había aprendido en la primera. Antes tenía que empezar a mirar el presente. Ahora tiene que aceptar que vivir el presente también implica reconocer que algunas cosas pertenecen al pasado.
Por eso elegir regresar a su realidad no significa elegir una vida mejor.
Significa elegir su vida.
Con sus pérdidas.
Con las cosas que consiguió después.
Con aquello que todavía tiene.
Y también con aquello que ya no puede volver.
La película es más irregular que la primera. Se aleja bastante del slasher y se mete mucho más en la ciencia ficción, con explicaciones, máquinas y universos alternativos. Para mí pierde parte de la simpleza que hacía tan efectiva a Happy Death Day.
Pero también le reconozco algo: intenta encontrar un conflicto nuevo para Tree en vez de hacerla aprender exactamente la misma lección dos veces.
En la primera película, la repetición la obligaba a cambiar.
En esta, la obliga a elegir.
Y Jessica Rothe vuelve a ser fundamental porque esta vez el miedo más importante ya no pasa por morir. Tree conoce el loop, entiende sus reglas y hasta puede utilizarlo a su favor.
Lo realmente difícil es tener que despedirse otra vez.
Porque una cosa es perder a alguien.
Otra muy distinta sería recuperarlo durante un instante y después decidir conscientemente que tenés que dejarlo ir.
Ahí es donde Happy Death Day 2U más me funciona.
La primera película terminaba con una idea que me gustaba mucho: nosotros no podemos repetir el día, pero todavía tenemos mañana.
Esta secuela agrega algo a esa frase.
Tener mañana también significa aceptar que no todo puede venir con nosotros.
Hay personas, momentos y etapas que queremos muchísimo y que, aun así, forman parte de una vida que ya pasó.
Y crecer quizás también sea aprender eso.
La primera película preguntaba qué cambiaríamos si pudiéramos volver atrás.
La segunda pregunta algo más difícil:
si pudieras recuperar aquello que más extrañás, ¿serías capaz de volver a dejarlo ir para seguir viviendo?
Porque quizás no podamos volver atrás.
Pero seguimos teniendo algo.
Todavía tenemos mañana.