Hoy no necesito entender nada.
Ni ordenar recuerdos,
ni buscar respuestas,
ni decidir qué viene después.
Por ahora,
una ventana abierta,
algo tibio entre las manos,
el ruido lejano de la calle
y dejar que el tiempo pase
sin pedirme explicaciones.
Si aparece una idea,
que se siente conmigo.
Si aparece el silencio,
también.
Esta noche
no hay nada que resolver.
Dejé una pregunta
junto la ventana.