Botas nunca tuve.
Sí unos zapatos blandos
de cuero
de vaca.
Los cuidé de toda intemperie;
les di todo el cariño que pude.
Parece nunca ser suficiente
y en el fondo del ropero,
descosidos se duermen.
Botas nunca tuve.
Sí unos zapatos blandos
de cuero
de vaca.
Los cuidé de toda intemperie;
les di todo el cariño que pude.
Parece nunca ser suficiente
y en el fondo del ropero,
descosidos se duermen.
Descosidos pero guardados, no tirados. Eso dice bastante del que los cuidó.
Los zapatos me sonaron a persona, o a una época entera. Cuidarlos de toda intemperie y que igual no alcanzara tiene cara de algo que se gastó aunque uno pusiera todo lo que tenía.
Adidas, esos si llevaron palo !!!!
Dextrocardia me enseñaron.
¡El pan ya está listo!
Dos calcetines sucios
No te frustres.
No pude aprender
En unanimidad me acusaron,
Siete años.. Y se que hay quienes cuentan veinte, treinta años de la mano, pero nadie sabe cuanto dura una vida cuando la vivís dentro de los brazos de la persona que amas. Viví mil domingos, mil…
Hoy visita mi jardín
Yo nunca tuve botas.