Un nudo en la garganta,
un peso en el corazón;
mi mente no aguanta,
todo terminó con un sermón.
No fue mi falta de cuidado,
no fue mi velocidad al habla;
fue más que eso:
fue mi falta.
Desde pequeño fui independiente,
me gustaba hacer las cosas solo;
ahora no quiero estar presente,
me duele, me inquieta no estar solo.
Estar aquí ya no se siente bien,
parece que no sé ni la razón,
el porqué debo estar en este bien…
y tampoco debo continuar, corazón.
Triste me siento,
triste me voy:
con el corazón roto
y porque no sé dónde estoy.
Adiós.