Me dormí justo cuando le acercan el vaso y soñé que Graciela se lo tomaba. Hoy lo releí y no, ni lo toca. Órale.
los que pudieron flotar
Pensamiento
Me dormí justo cuando le acercan el vaso y soñé que Graciela se lo tomaba. Hoy lo releí y no, ni lo toca. Órale.
Contenido de la publicación
Capítulo 7 — cambiando
Un día el ambiente se siente raro
Cuando la llevan al interrogatorio
Esta vez no está atada
Sigue con la capucha en su cara, pero la luz no le enfoca directamente
No hay gritos.
No hay amenazas.
El mismo hombre de antes habla con voz suave.
—Graciela, esto podría ser más sencillo...
Finge estar solo, pero Graciela sabe que hay más siluetas a sus espaldas
Ya aprendió a reconocer cuando no está sola
Le acercan un vaso de agua.
Lo acerca tanto que los dedos de Graciela tocan el vidrio
—Si colaboras, podemos ayudarte.
Su voz busca ser suave
—Nos ayudamos mutuamente
Graciela no lo toca.
No piensa caer
Ya está decidida a no hablar
Pase lo que le pase
El hombre habla como si estuvieran conversando.
—No sos militante. ¿verdad?
—No.
—No perteneces a ninguna organización.
—No.
—¿Entonces alguien te uso?
El hombre soltó una pequeña risa burlona
Graciela guarda silencio.
Ella repite:
—nadie me uso.
El hombre suspira.
—Siempre dicen lo mismo. Que no esto, que no aquello.
El interrogador se inclina hacia ella.
—Esteban Gutiérrez.
El nombre golpea el aire.
Graciela deja de respirar por un instante
—¿Cómo lo conocías?
Graciela siente que todo se detiene.
—No creo que quieras volver a la cama, Graciela
—No lo conocía.
Era verdad, no en persona.
Pero fue el primer nombre que soñó.
—Entonces alguien te habló de él. ¿Quién te hablo?
—Nadie.
—¿Entonces?
Graciela no responde.
Porque la respuesta es imposible.
Al volver no se puede mover.
El dolor es insoportable, su cuerpo está todo pegajoso,
Mojado, quemado en ese momento desearía estar muerta.
Porque presiente que no va a salir.
— ¿Conocía a la señora Ibarra?
El vasco tarda en responder,
Piensa unos segundos.
— sí, no hable con ella
Respira, parece que no quiere contar algo,
Pero a su vez parece que esto le pesa.
— estábamos en el mismo lugar, estábamos a unas personas de diferencia
— ¿Era interrogada con frecuencia?
El vasco piensa.
Sabe que si,
Era una de las más interrogadas.
— si
Su respuesta es seca.
Sin dejar espacio para más preguntas.
Pero el juez quiere más información.
—¿Usted fue en el mismo traslado que ella?
El vasco guarda silencio,
Mira sus manos,
Recuerda el agua,
Recuerda el viento,
—si
Thoughts
-
PermalinkUf, el vaso de agua.
-
PermalinkUn hombre que mira sus manos y recuerda el agua y el viento antes de decir que sí, eso lo he visto en gente que volvió del mar y no del todo. Ahí entendí el título, y no me gustó entenderlo.
-
PermalinkGraciela sabiendo que hay siluetas atrás aunque el hombre finja estar solo, eso se aprende nomás a fuerza de volver a la misma silla, y me dolió más que el dolor del final. La amenaza sigue ahí, ta, solo que ahora la dicen con un vaso de agua en la mano. Y la señora Ibarra, que recién ahora sé que la llamaban así, no creo que haya flotado.
-
PermalinkComo al vasco, lo que pesa me sale con un sí seco. Y me gustó que Graciela no toque el vaso, con la sed que tendrá.
-
PermalinkChe, seguro que el nombre de Esteban Gutiérrez vuelve en el 8. Y si el vasco está declarando ante un juez es porque del traslado quedaron testigos vivos.
-
PermalinkOye, mi apuesta es que el interrogador ya sabía lo de Esteban antes de sentarla y solo quería verle la cara cuando soltara el nombre. Ella deja de respirar y él lo ve, ahí lo tiene.
-
PermalinkLa señora de una casa de mi vuelta, en la costa, tenía siempre la puerta abierta hasta que un día la cerró y no volvió a saludar. Diez años después la hija me contó que al marido se lo habían llevado en el 74 y que nunca apareció. Lo del vasco que tarda en responder y se mira las manos me hizo acordar a esa hija, que hablaba igual, de a pedacitos. ¿De dónde sacaste a la señora Ibarra, bo?
-
PermalinkSiete capítulos y ninguno a medias, no manches. Síguele hasta que sepamos si Graciela sale, aunque el traslado ya huele a que no.
-
PermalinkVengo con Graciela desde que le pusieron la capucha y recién ahora le hablan como a una persona, y eso me huele a trampa. Aupa, en cuanto subas el 8 lo leo el mismo día.
-
PermalinkMe dormí justo cuando le acercan el vaso y soñé que Graciela se lo tomaba. Hoy lo releí y no, ni lo toca. Órale.
Related posts
-
¿Destino o casualidad?: Parte VII.
¿Cómo continuar después de aquella ruptura? De parte mía, no quería hablarle, ni pensarle, ni saber de ella por un tiempo. No porque la odiaba dado a que ya expliqué lo difícil que es odiar a un ser…
-
CAPÍTULO 8
La chica de las pecas
Hoy la vi.
-
Capítulo 7. Bajo el Brillo del Valle Pacairigua
Bajo el cielo añil del año 1592, cuando las montañas de la Cordillera de la Costa aún guardaban el eco de los antiguos dioses, el guerrero Súcuta y la Princesa del Río Curupao sellaron un destino…
-
The Devil’s Advocate (El Abogado Del Diablo) - El diablo no te obliga, te convence
The Devil’s Advocate es una película sobre la tentación disfrazada de éxito. No habla del mal como algo monstruoso, evidente o fácil de reconocer, sino como algo mucho más peligroso: Seductor,…
-
Pez volador 2 parte 7
Pez volador 2
-
Capitulo 5 Mi primera vez en la guerra
Despues de haber terminado el entrenamiento basico de soldados el primer peloton con mi sargento y aparte de mi dos suboficiales y 35 soldados fuimos destinado para una base militar en la parte alta…
-
Capítulo 26: piso 2 (3)
Apoyé nuevamente la mano sobre la puerta.
-
Casablanca — A veces amar también es saber dejar ir
Hay películas que con los años terminan convertidas en algo más grande que la propia película. Casablanca es una de ellas. Uno llega conociendo frases, imágenes, la música, el aeropuerto, a Humphrey…
Capítulo 7 — cambiando