Pez volador 2
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Todo este brollo es de Ángeles caídos tapados por un manto negro, dijiriendonos todo este infierno.
Mira que pasa la vida y es una sola.
Bien vivido es mejor.
Pero no hay destino después de mis deseos.
No todo es el cascabel de la serpiente soñando ó sonando
Hay cosas que tienen un espíritu libre son momentos de nuestra vida que nunca olvidamos.
La caída es tan rápida como el ascenso,
La ley de la gravedad,
solo necesitas un buen empujón.
Por esas tardes de otoño, cuando menos lo crees hay un final y un fin, pero todo fin tiene un final y, es así como vamos en esta lotería.
No se juega gratis
Hay mucho dolor de por medio.
La humanidad es así
somos una sociedad
No hay descanso
Todo está calculado
salvo que te asaltan y ahí se te queman los papeles o que te choque un auto, o un diagnóstico de enfermedad
ó la repentina muerte de un hijo ese dolor que no la deja dormir a mi mamá.
Y volverán los Ángeles a tomarse un mate con vos...
Este mundo y este espacio son tela de mantel nada ni nadie lo puede entender somos cuerpos celestes con
alma, corazón y vida
Pero el polvo del viento se lleva todo con las hojas de nuestro espíritu indómito.
Quien te quiere bien quien te quiere mal,
En las profundidades del río eso es lo mismo. Caminar por donde murió un ser amado, no todos son tan fuertes la gente no es frágil es vulnerable.
Todos somos la historia de lo que ya no está, vamos al futuro viviendo el presente es un viaje u una misión no tener que estar acá, lo sabes también como la tabla del 2
aveces si aveces no.
Y por momentos todo parece un sin fin de cosas del mundo que no tienen sentido,
y uno consetradamente distraído viene y va por el cuarto indeciso de todo,
sin saber que hacer con el pájaro muerto entre las manos, y no lo tira lo entierra ó se lo come,
solo lo siente ausente y ni él ni uno vuelan.
La soledad es caricia de la enfermedad, una depresión galopante y el hambre que él, ellos, aquel otro y yo sentimos.
Pasará que el cielo se transformará en fuego y el agua en brasas.
No hablemos de lo que no sabemos hablar, hablamos poco en la cofradía de la flor solar.
El club de los hombres huecos con el animo por el piso y, sin más que ver el tiempo pasar.
Pasará distraída la noticia del flaco Abel sin Cain su hermano.
Que parte de nosotros tiene al rojo vivo grabada la palabra venganza,
si la justicia a muerto sólo nos queda sufrir está eterna derrota.
Y ya no nos van a volver a ver ni saber de nosotros aún que quieran vernos y nos lo pidan de rodillas.
Siempre vamos a estar en el otro mundo, llevemos flores a nuestras tumbas en el cementerio, lugar sagrado tanto para santos como también para legiones de inmundos diablos.
Ese es el nombre de nuestro enemigo, el dragón rojo, el diablo príncipe de este mundo.
Lo que daría por un día de paz