Entonces, una risa gélida resonó al otro lado de la puerta. Erika se quedó inmóvil. Reconocía aquella voz.
«Laion… ». susurró.
El picaporte comenzó a girar lentamente. La puerta se abrió y Laion apareció en el umbral, con una sonrisa divertida y el anillo de plata brillando en uno de sus dedos.
«Veo que regresaste antes de lo esperado» dijo. Erika retrocedió. «¿Qué hiciste con los guardias?»
«Les pedí que se retiraran.» contesto Laion con voz burlona
«¿Por qué?» preguntó Erika
Laion inclinó la cabeza, observándola con curiosidad.
«Porque quería comprobar si eras capaz de encontrar el camino de regreso por ti misma.»
Erika miró hacia el pasillo. Estaba completamente vacío. No había guardias, ni nadie que pudiera impedirle avanzar.
«¿Me dejaste escapar?»
«No exactamente» respondió Laion. «Solo despejé el camino».
«¿Para qué?»
La sonrisa de Laion se ensanchó.
«Para que comprendieras que salir de tu habitación no significa ser libre.»
Erika apretó los puños.
«¿Qué había en esa casa?»
Laion mantuvo su sonrisa, como si la confusión de Erika fuera un espectáculo que disfrutaba contemplar.
«¿Qué había en esa casa?» insistió ella.
«Eso tendrás que descubrirlo por ti misma »respondió, sin perder la sonrisa. «Si quieres respuestas, tendrás que buscarlas.»
Se inclinó ligeramente hacia ella, con los ojos brillando de curiosidad.
«Aunque debo admitir que será divertido ver qué parte de ti despierta.»
Erika frunció el ceño.
«¿Qué se supone que significa eso?»
Laion se encogió de hombros y se apartó de la puerta, sin borrar la sonrisa de su rostro.
«Lo descubrirás cuando llegue el momento» respondió, con un brillo enigmático en los ojos.
«Aunque debo admitir que me resulta divertido preguntarme qué parte de ti despertará esta vez.» Erika lo observó con desconfianza.
Laion soltó una risa baja.
«Sé mucho más de lo que imaginas. Pero tendrás que encontrar las respuestas por ti misma.»
Laion la dejó sola en el pasillo y se alejó con una sonrisa satisfecha. Sus pasos resonaron sobre el mármol hasta perderse en la distancia.
A mitad del camino, se encontró con Haniel, que lo esperaba junto a una de las columnas.
Haniel cruzó los brazos y lo observó con seriedad.
«¿Te divertiste?»
Laion inclinó la cabeza, fingiendo inocencia.
«Mucho. Deberías haber visto su expresión cuando regresó corriendo.»
«No debiste dejarla entrar en esa casa sin avisarme.»
«¿Y arruinar la sorpresa? » respondió Laion, sonriendo. Además, no le ocurrió nada.
Haniel dirigió la mirada hacia el pasillo por el que Erika había desaparecido.
«Todavía no es el momento.»
La sonrisa de Laion se hizo más amplia.
«Eso es lo interesante, ¿no? Ahora solo queda esperar para descubrir qué parte de ella despertará esta vez.»
Haniel guardó silencio durante unos segundos.
«No juegues con ella, Laion.»
«No estoy jugando » contestó, aunque su tono demostraba lo contrario. «Solo le estoy dando la oportunidad de recordar.»
«Tú sabes perfectamente qué podría despertar.»
Laion se acercó a él y bajó la voz.
«Precisamente por eso resulta tan divertido.»« Si despierta como antes, todo seguirá el curso previsto. Pero si esta vez despierta la otra parte…».
Haniel lo miró con dureza.
«Entonces ninguno de nosotros podrá controlarla.»
Erika permaneció junto a la puerta, intentando calmarse. Cada palabra de Laion la hacía sentir más confundida y asustada. Ese lugar no era seguro, y tampoco quería descubrir qué significaba «la otra parte» de ella.
No quería recordar. No quería saber quién había sido antes ni qué podía despertar en su interior. Solo quería volver a su antigua vida, a su casa y a su marido, como si todo aquello nunca hubiera ocurrido.
Erika miró hacia el pasillo vacío y apretó los puños. Aunque no sabía cómo lograrlo, había tomado una decisión: escaparía de aquel lugar y regresaría con él. No permitiría que Haniel, Laion ni ss secretos le arrebataran la vida que había construido junto a su marido.