Capítulo 14 — El cuaderno azul
Una mujer llegó a la casa una tarde gris.
Llevaba un sobre.
—¿Usted es la señora Ibarra?
—Sí.
—Esto es de su hija.
Dentro estaba el cuaderno azul marino
Que una vez le había regalado para su cumpleaños
La madre lo abrió lentamente.
Como si en su corazón supiera lo que iba a encontrar
Pero su mente se negaba a aceptar
Había nombres.
Muchos nombres.
Y una historia que a nadie le gustaría leer
Y menos contar
En la última página, una frase.
Con la letra de Graciela.
Su Graciela
esa que crio
“Para que alguien nos recuerde”
La señora Ibarra pasó los dedos por la tinta.
Tratando de imaginar a su hija mientras escribía lo que leía en la libreta
Afuera el viento movía las hojas del patio.
Por un momento creyó escuchar agua.
Pero la casa estaba en silencio.
Demasiado silenciosa.