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Minority Report ¿Podemos ser culpables de algo que todavía no hicimos? Pregunta Respondida

rodrigosegade1000
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Hay algo tranquilizador en imaginar un mundo donde pudiéramos detener los crímenes antes de que sucedan. Si supiéramos con absoluta certeza que alguien va a matar a otra persona dentro de unas…

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Hay algo tranquilizador en imaginar un mundo donde pudiéramos detener los crímenes antes de que sucedan. Si supiéramos con absoluta certeza que alguien va a matar a otra persona dentro de unas horas, parecería absurdo esperar a que ocurra para intervenir. Salvaríamos a la víctima, evitaríamos el dolor y construiríamos una sociedad aparentemente más segura.

Pero detrás de esa idea aparece una pregunta bastante más incómoda: ¿Podemos considerar culpable a una persona por algo que todavía no hizo?

Creo que ahí está el corazón de Minority Report. Steven Spielberg construye una película de ciencia ficción espectacular, con persecuciones, asesinatos, conspiraciones y una visión del futuro que todavía hoy resulta sorprendentemente cercana, pero utiliza todo eso para discutir algo mucho más complejo: cuánto estamos dispuestos a sacrificar de nuestra libertad a cambio de sentirnos seguros.

En el año 2054 existe una división policial llamada PreCrime capaz de anticipar asesinatos antes de que ocurran. Tres precogs tienen visiones de esos crímenes futuros y la policía utiliza esa información para detener a los responsables antes de que puedan cometerlos. John Anderton, interpretado por Tom Cruise, es uno de los principales agentes del sistema y está completamente convencido de que funciona. Para él no existe demasiado espacio para la duda: si los precogs vieron el asesinato, entonces el asesinato iba a ocurrir.

Hasta que el sistema dice que el próximo asesino será él.

Y me parece brillante que Spielberg coloque justamente a su mayor creyente en esa posición. Anderton no empieza la película cuestionando PreCrime, todo lo contrario. Confía tanto en él que construyó su vida alrededor de esa certeza. Solamente empieza a preguntarse si el sistema puede equivocarse cuando descubre lo aterrador que resulta estar del otro lado.

Ahí Minority Report deja de ser únicamente una persecución y empieza a cuestionar su propia premisa. Si Anderton todavía no asesinó a nadie, ¿De qué es culpable? Existe una predicción, existe una intención futura y existe una víctima que aparentemente va a morir, pero el crimen todavía no ocurrió. La justicia deja entonces de juzgar acciones y empieza a juzgar posibilidades.

Y esa diferencia es enorme.

Porque una posibilidad, por más probable que sea, todavía contiene algo fundamental: La capacidad de elegir.

Eso es lo que más me interesa de la película. PreCrime funciona solamente si aceptamos que el futuro ya está decidido. Si una persona puede cambiar de opinión un segundo antes de cometer un asesinato, entonces todo el sistema empieza a derrumbarse. Ya no estamos encerrando asesinos. Estamos encerrando personas que, en determinadas circunstancias, podrían convertirse en asesinos.

Spielberg lleva esa idea todavía más lejos con el concepto del minority report, esas ocasiones en las que uno de los precogs puede ver un futuro diferente al de los otros dos. Su existencia introduce algo devastador para un sistema construido alrededor de la certeza: la duda. Basta con que exista una segunda posibilidad para que ya no podamos afirmar que el futuro sea inevitable.

Y quizás ahí aparezca una de las preguntas más interesantes de toda la película: ¿Cuánta duda estamos dispuestos a aceptar cuando creemos que nuestra seguridad depende de tener certezas?

Porque PreCrime funciona. Eso hace que el dilema sea mucho más interesante. Spielberg no nos presenta simplemente un sistema malvado que debe ser destruido. Los asesinatos prácticamente desaparecieron. Hay personas que están vivas gracias a esas predicciones. Si el sistema fuera completamente inútil, rechazarlo sería fácil. El problema aparece precisamente porque ofrece algo que todos queremos: seguridad.

Pero esa seguridad tiene un precio.

Y el precio es asumir que una persona puede perder su libertad por algo que todavía no hizo.

Tom Cruise funciona muy bien porque Anderton tampoco es simplemente un policía heroico intentando demostrar su inocencia. Es un hombre profundamente marcado por la desaparición de su hijo Sean. Esa pérdida explica buena parte de su obsesión con PreCrime. Para alguien que sabe lo que significa que un crimen destruya una familia, la posibilidad de impedir que otra persona atraviese el mismo dolor resulta casi imposible de rechazar.

Por eso su defensa del sistema también es emocional.

Anderton necesita creer que el futuro puede controlarse porque su propio pasado contiene algo que nunca pudo cambiar.

Y ahí Spielberg conecta dos tiempos constantemente. Un hombre atormentado por algo que ocurrió vive obsesionado con impedir aquello que todavía no ocurrió, el pasado de Anderton explica su necesidad de controlar el futuro.

La aparición de Agatha cambia completamente esa relación. Samantha Morton construye un personaje extraordinariamente vulnerable porque los precogs son tratados por el sistema como instrumentos y no como personas. Sus visiones sostienen toda una estructura policial, pero casi nadie parece preguntarse qué significa para ellos vivir permanentemente atrapados entre asesinatos que todavía no ocurrieron.

Agatha es, además, quien introduce la posibilidad más importante de todas, puede haber otro futuro.

Y creo que ahí Minority Report deja una idea bastante poderosa. Quizás conocer nuestro futuro no signifique necesariamente estar condenados a cumplirlo. Quizás saber lo que podemos llegar a hacer nos dé precisamente la posibilidad de elegir otra cosa.

Eso convierte la persecución de Anderton en algo mucho más interesante. Él no está corriendo solamente para demostrar que el sistema se equivocó. Está corriendo para descubrir si todavía tiene control sobre su propia vida.

Spielberg también construye uno de los futuros más interesantes que vi en una película porque evita imaginar un mundo completamente irreconocible. Su 2054 tiene avances tecnológicos impresionantes, pero sigue lleno de problemas profundamente humanos. Hay publicidad personalizada que reconoce nuestros ojos, vehículos automatizados, interfaces controladas mediante gestos y sistemas capaces de rastrear prácticamente todos nuestros movimientos. La tecnología cambió; las personas no demasiado.

Y vista hoy, esa parte resulta incluso más interesante. Minority Report entiende que el verdadero peligro de la tecnología no siempre está en las máquinas rebelándose contra nosotros. Puede estar en nuestra disposición a entregar cada vez más información y libertad a sistemas que prometen comodidad, seguridad o eficiencia.

Visualmente, Spielberg y Janusz Kamiński construyen un mundo frío, desaturado y casi enfermizo. La imagen tiene una textura agresiva que aleja a la película del futuro limpio y brillante que suele imaginar la ciencia ficción. Washington parece una ciudad donde todo puede ser observado y registrado. Incluso cuando Anderton corre, resulta difícil sentir que existe algún lugar donde realmente pueda esconderse.

Y después está Spielberg como director de entretenimiento. Porque todo este debate podría haber terminado convertido en una película fría y excesivamente intelectual, pero Minority Report nunca deja de funcionar como thriller. Las persecuciones tienen ritmo, el misterio avanza constantemente y cada revelación modifica nuestra comprensión del sistema. Spielberg consigue discutir sobre libre albedrío mientras Tom Cruise escapa de policías futuristas, y probablemente ahí esté una de sus mayores virtudes como cineasta: puede introducir preguntas enormes dentro de películas que nunca dejan de entretener.

Pero lo que más me quedó después de verla fue la relación entre conocimiento y libertad.

Si alguien me dijera exactamente qué voy a hacer mañana, ¿Seguiría siendo mi decisión cuando llegue ese momento? ¿Intentaría cambiarlo solamente para demostrar que puedo hacerlo? O conocer ese futuro sería precisamente lo que terminaría empujándome hacia él?

Minority Report nunca necesita resolver completamente esa paradoja. Le alcanza con introducir la duda.

Porque quizá la libertad exista justamente ahí. En ese pequeño espacio entre aquello que parece inevitable y la decisión que todavía no tomamos.

Por eso creo que la pregunta más importante de la película no es si PreCrime funciona. La pregunta es si tenemos derecho a convertir una predicción en una condena.

Podemos conocer a una persona. Podemos estudiar su comportamiento, observar sus decisiones anteriores e incluso calcular con enorme precisión aquello que probablemente hará después. Pero mientras esa persona todavía pueda elegir, existe una diferencia fundamental entre quién creemos que será y aquello que finalmente decida hacer.

Y quizás por eso Minority Report sigue siendo tan relevante más de veinte años después. Porque detrás de toda su tecnología futurista plantea un conflicto que no pertenece al futuro: nuestra obsesión por eliminar la incertidumbre.

Queremos saber quién representa un peligro. Queremos anticiparnos. Queremos evitar que algo malo ocurra. Y es comprensible.

El problema aparece cuando, intentando construir un mundo donde nadie pueda cometer un crimen, construimos otro donde nadie tenga realmente la posibilidad de elegir.

Porque una sociedad completamente segura puede parecer perfecta.

Hasta que descubrimos que la única manera de garantizar esa seguridad era asumir que nuestro futuro ya estaba escrito.

Respuestas

  • Respuesta aceptada

    quiza_me_equivoco

    Capaz que estoy equivocado pero me pasó que mientras leía pensé que PreCrime es lo que todos queremos en el fondo. Seguridad. Y después leo lo que decís sobre el precio y da miedo.

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  • solo_curioseo

    Lo de Anderton me dejó pensando. ¿Es que perder a tu hijo te hace buscar el futuro que PreCrime predijo, aunque no lo admitas?

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  • idea1908

    Me pasó algo parecido leyendo esto. Doy vueltas constantemente sobre si todavía elijo o si ya decidí hace mucho sin darme cuenta. La película parece decir lo mismo pero en grande.

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