Hay miradas que no dicen absolutamente nada,
y aun así consiguen cambiar el corazón;
la tuya, cuando aparece de la nada,
trae consigo una extraña sensación.
No porque esconda secretos ni deseos,
ni porque exista algo más que explicar;
sino porque entre risas y pequeños momentos,
qué bonito resulta tenerte cerca y disfrutar.
Una mirada tuya basta para alegrarme,
una sonrisa tuya me hace sonreír;
y aunque no sepas cuánto puede contagiarme,
haces más ligeros mis días al existir.
Contigo hasta lo simple se vuelve especial,
una conversación, una broma, un caminar;
porque no hace falta que ocurra algo monumental
cuando basta tu compañía para quererme quedar.
Y quizá otros puedan verlo diferente,
buscar significados donde no los hay;
pero yo sé lo que guardo sinceramente:
una amistad bonita que el tiempo cuidará.
Porque no necesito inventarle otro nombre
a esto que hemos sabido construir;
eres esa amiga que entre tantas personas
la vida tuvo el detalle de hacerme coincidir.
Y si alguna vez recuerdas nuestras risas,
esas tardes que parecían no terminar,
ojalá recuerdes que entre tantas prisas
siempre hubo una amiga feliz de estar.
Así que no cambies esa forma de mirarme,
ni esa manera tan tuya de hacerme reír;
porque hay amistades que llegan para quedarse
y hacen que la vida sea más bonita al compartir.
Y si alguien pregunta qué significa tu mirada,
no buscaré palabras difíciles para contestar:
significa una amistad sincera y apreciada,
de esas que uno tiene la suerte de encontrar.
— Athena